Debut entre sombras e ilusión
Morata en su debut frente al Betis. // Imagen web Club Atlético de Madrid. 

Debut entre sombras e ilusión

Álvaro Morata debutó con el Atlético de Madrid en el Benito VIllamarín, ante un Real Betis que consiguió imponerse al conjunto madrileño. 

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Oscar Pino

El ariete madrileño Álvaro Morata disputó su primer partido vistiendo su nueva camiseta. Lo hizo partiendo como titular y jugó los 90 minutos, en los que se mostró entregado y con ganas de participar, pero no encontró el acierto ni la fortuna en la faceta ofensiva. 

La nueva incorporación de los de Simeone ilusionaba a la afición las horas previas a su debut, aportando un soplo de aire fresco en una delantera que pedía a gritos  innovación y sobre todo gol. Se esperaba que respondiese a los esfuerzos que el club ha realizado en este mercado invernal para traerle, y a pesar de que no fue el partido más lúcido de su equipo, no fue precisamente por falta de eso mismo, esfuerzo, por lo que Morata no tuvo su debut soñado. Comenzó algo desubicado, y es que como le ocurre a la gran mayoría de los fichajes rojiblancos, adaptarse al sistema de Diego Pablo Simeone cuesta trabajo. Ante el Betis, los visitantes no aplicaron esa presión intensa y adelantada tan característica de sus inicios de partido, si no que dejaron a los de Setién controlar la pelota en su propio campo, sin ofrecerles ninguna opción de tener verticalidad y avanzando poco a poco, hasta que la circulación de balón llegase nuevamente a los centrales y el meta, Pau López, para subir el ritmo y tratar de robar, y fue aquí donde Morata dejo los primeros síntomas de que sigue, como es normal, en pleno proceso de adaptación, en ocasiones llegando tarde a incomodar a su par y permitiendo sacar la pelota con mayor facilidad, algo que provocó alguna salida rápida y peligrosa de los locales. Pero, a pesar de esto, Morata demostró que no se le caen los anillos por tener que defender, algo esencial en el conjunto colchonero. Cuando tuvo que volver hacia atrás a pelear un balón, lanzarse a ras de suelo para llegar a él o luchar cuerpo a cuerpo con un rival, lo hizo sin ningún pudor. De hecho, fueron varias las acciones en las que el delantero, quizás con demasiado afán por recuperar el cuero, estuvo cerca de cometer falta e incluso de ver la tarjeta amarilla. Esta actividad defensiva seguro que será un punto a favor para Álvaro en vistas a los próximos partidos, que serán de una máxima exigencia para el Atlético si quiere seguir enganchado a la pelea por las dos competiciones en las que se mantiene vivo, en los que su técnico pide un esfuerzo mayor si cabe a los futbolistas que están sobre el verde. 

En la faceta ofensiva es donde más conclusiones se pueden sacar, siendo conscientes de que es su primer partido, sobre lo que puede significar este nuevo fichaje para el Atlético de Madrid. Durante el partido Morata se presentó como una alternativa directa en la salida de balón del conjunto rojiblanco. Su corpulencia y altura, además de un buen posicionamiento, le permiten, como ya quedó demostrado en el Villamarín, desatascar el juego de su equipo ante presiones altas de los rivales. Si Jan Oblak no podía jugar en corto con sus centrales para elaborar desde atrás, buscaba directamente a su delantero, que realizó un gran trabajo bajando balones ante los defensas, algo que además le permite fijar a los mismos, dotando así a su compañero Antoine Griezmann de mayor espacio y liberación para recibir en la zona de tres cuartos y desarrollar la jugada. También estuvo activo para recibir de espaldas a portería y buscar sociedades rápidas con Correa, Lemar, o el propio Griezmann, pero en algunas fases del juego en las que el Atlético jugaba en campo de ataque siendo demasiado horizontal, sin encontrar huecos en la defensa, Morata se mostró demasiado posicional, esperando en el área un buen centro desde la banda, que cerca estuvo de llegar en una internada de Arias en la primera mitad,  y sin dar otras opciones a sus compañeros como un desmarque de ruptura o incluso un intercambio de posiciones con alguno de los mediapuntas, y es que como ya hemos visto, por ejemplo, en la selección española, técnicamente está dotado para poder retrasar su posición en ciertas ocasiones, y obligar así a la defensa bética a moverse e incomodarla. 

El punta español está en forma, rápido de piernas y confiado

Una de las acciones más interesantes de Morata estuvo relacionada con la capacidad de salir al contraataque del jugador, algo que en muchos partidos de los colchoneros marca la diferencia y decide resultados. Tras una acción ofensiva del Betis, Álvaro recogió la pelota en la banda izquierda y en campo propio, y se lanzó con una potente arrancada con la que dejó atrás a su par sin, aparentemente, muchas complicaciones. Envió el balón a Griezmann, pero el pase no favoreció la carrera del crack francés, que condujo la pelota hasta la frontal con algunos efectivos béticos ya situados frente a él, y entonces volvió a abrir hacia su izquierda, por donde se incorporaba Morata que ensayó un disparo a puerta  sin peligro para el guardameta bético. A pesar de que no terminó en gol, de esta jugada se saca en claro que el punta español está en forma, rápido de piernas y confiado mentalmente en que superará a su rival, y esto le permite ejecutar una de las ventajas que busca el Cholo Simeone en su sistema ofensivo, y que tras la baja de Costa no estaba pudiendo suplir con Kalinic: La salida rápida al contraataque. Al argentino le gusta contar con jugadores potentes, que si tienen espacio para cabalgar con el balón y pillar desprevenido al rival, puedan hacerlo, y en esta jugada el debutante verificó que tiene las capacidades necesarias. 

Otro de los aspectos positivos que dejó el madrileño en su estreno fue el inicio de lo que puede ser una buena sociedad con Griezmann. Para ser la primera vez, parecía que fluía una buena conexión entre ambos jugadores, y aunque hubo algunos errores de entendimiento, juntos fueron la mayor referencia del (poco) peligro que crearon los rojiblancos. De hecho, la acción de mayor peligro del delantero español, bañada en polémica, nació de dos de las mejores facultades que estamos comentando del mismo: Primero, un buen balón de Antoine, desde la frontal; y segundo, la potencia en la arrancada, que dejó atrás a Zouhair Feddal en apenas dos zancadas. Cuando se plantó delante de Pau para ensayar el disparo, el central marroquí se lanzó al suelo desde atrás, impactando en primera instancia con la pierna de Morata y derribándole, y rebañando el balón después. Mandié  Jiménez no lo interpretó como penalti, algo que ha provocado malestar y enfado en el club. 

Queda mucho por trabajar antes de la vuelta de Costa.

También compartió minutos con otro '9', Kalinic, cuando el equipo buscaba la remontada. El Cholo juntó a ambos en el terreno de juego en el minuto 74', algo que, salvando las claras diferencias entre el juego de Diego Costa y el de Nikola, podría ser un ensayo de la pareja que quizás esté en los planes del técnico que Álvaro forme con el hispano-brasileño. Y el resultado no fue realmente positivo. Tal vez por la situación de desesperación que vivía el equipo, buscando un gol que los mantuviese a flote, ambos jugadores parecían atrapados en el área, como si de un islote separado del resto de las zonas de influencia ofensiva del Atlético se tratase. Esto hubiera tenido mayor sentido si el equipo hubiese enfocado su ataque en los últimos 15 minutos a un bombardeo de centros laterales buscando el remate de los delanteros, pero es que los rojiblancos, además de algún balón colgado desde las bandas, también buscaban asociarse por el centro, con Griezmann ya caído al sector derecho para internarse y combinar y a esto ninguno de los dos supo responder. Ya sea por falta de conexión, por orden del banquillo o por simple falta de actividad, resulta extraño que dos jugadores que, sin ser su mejor facultad, pueden recibir el balón en la frontal y crear peligro buscando a sus compañeros, no lo hicieran en un momento en el que sus el equipo lo necesitaba. Dejaron la sensación de que, más que aportarse, se restaban entre ellos. Queda mucho por trabajar antes de la vuelta de Costa. 

Morata disputó los 90 minutos de un partido desafortunado para su equipo, pero que sin duda le habrá servido para coger rodaje de cara al derbi liguero del próximo sábado 9 de febrero, en el que apunta a titular y buscará estrenarse con la rojiblanca. Aún queda mucho por hacer, hay que pulir detalles y completar la adaptación, y seguir con, como comentó el Cholo en rueda de prensa, entusiasmo e ilusión, algo que sin duda no le faltó al delantero. No fue el debut soñado para él ni para ningún atlético, pero la tarde gris que vivió el equipo no ha de ensombrecer el trabajo positivo que realizó Morata, y que hace mirar al futuro con buenos ojos, esperando grandes tardes de fútbol y goles en el Metropolitano.

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