Entrevista a García Pimienta: "Sería un éxito rotundo que un entrenador formado aquí llegase a entrenar al primer equipo"
Fotomontaje: Javier Jábega - VAVEL

Podría recorrer la Ciutat Esportiva Joan Gamper con los ojos cerrados, la conoce a la perfección, es su casa, casi más que de nadie. Conoce cada cimiento que la rige, es un baluarte de todo aquello que representa el FC Barcelona, su estilo, su filosofía y su raíz: la Masía. Cordial siempre con todos, correcto en sus formas allá donde va, García Pimienta (Barcelona, 3 de agosto de 1974) ha demostrado en todo momento la paciencia y la humildad de alguien que vive entregado a su oficio, su pasión. Al timón del filial barcelonista en la presente campaña, disfruta pero no se acomoda.

Pregunta: Son muchos años los que suma en el FC Barcelona, como jugador y como entrenador, siendo reconocido como un especialista en ADN Barça. ¿Qué tiene que tener un futbolista para llevar el ADN Barça?

Respuesta: La experiencia que tengo de tantos años hace que quieras o no sea un especialista, por el tiempo que llevo aquí. Un jugador con ADN Barça es diferente a los demás, porque cuando hemos ido a buscar un futbolista a otros equipos, siempre nos hemos fijado mucho más en su calidad técnica que no en su físico. Cuando en edades tempranas hemos ido a buscar a un jugador, lo que buscábamos es que tuviera talento, que tuviese visión de juego y que pensase por encima de todo. Si era capaz de tener todas estas virtudes, seríamos capaces de enseñarle aquí y en el tema físico ya crecería a medida que pasasen los años. Eso nos hace diferentes a muchos equipos, intentamos buscar el talento por encima del tema físico. Un jugador con ADN Barça tiene que ser un gran jugador, que piense bien, que decida rápido, y que el tema del físico nunca le suponga un problema. Tiene que ser competitivo y ganador, si alguno de estos jugadores que traemos aquí acaba llegando al primer equipo, tiene que aspirar a conseguir lo máximo, que es ganar las tres competiciones que hay en juego cada temporada.

P: ¿Hasta que punto se puede llegar a pulir a un jugador que quizá en un inicio acuse problemas en su físico, como fue el caso de Messi, de quien nunca se hubiese esperado que alcanzase este nivel?

R: Nosotros buscamos el talento y lo traemos aquí, pero una vez están aquí, ellos también tienen que expresarse. ¿Qué quiere decir eso? Que hay jugadores que tienen mucha calidad, que se ponen al lado de los mejores jugadores y son capaces de superarse, o al contrario, les supera la situación. Es también el propio jugador el que tiene que tener el nivel para tirar hacia adelante y ser competitivo con el resto del grupo. Tenemos ejemplos como el de Messi, o el de Riqui Puig. Riqui es un chico al que desde Cadete B que está aquí, el físico le ha jugado una mala pasada siempre. Pero como el chico ha tenido talento... sabíamos que lo tenía. Estaba claro, o pensábamos, que antes o después iba a explotar. A la que se convirtiese en un jugador físicamente maduro, iba a explotar su máxima virtud. De hecho, el año pasado fue el primero en que Riqui Puig realmente explota a nivel físico, es decir, que ya se puede igualar porque está más o menos formado, y éste año es cuando está demostrando que tiene nivel de sobra. En otros clubes, o con otros entrenadores aquí, seguramente no hubiese fichado, y si hubiese fichado, no se hubiese tenido la paciencia para que el día de mañana llegase a competir en este momento en el Barça B y al nivel que lo está haciendo.

El fruto de la paciencia

P: En el caso de Riqui Puig, que hizo dos años de Juvenil en Liga Nacional, se llegó a hablar de un estancamiento del jugador por ese tema físico. Sin embargo, tanto el club, con Quique entonces en el banquillo, como el jugador, que en estos casos tiende a precipitarse y buscar una salida, demostraron determinación en favor de su futuro como azulgrana.

R: Con Quique tengo muy, muy buena relación, y hablábamos mucho. “Es que es muy bueno”, decíamos. Es que ahora mismo, en según qué sitio no le podemos poner, porque el talento no le vale para jugar contra un tío que es tres años mayor que él, y que físicamente le toca y le tira, pero se supo tener la paciencia, ponerle de falso delantero centro para que tuviese la libertad para moverse por ahí, para que defensivamente no sufriese tanto. El primer año de Juvenil lo pasó mal porque jugó poco, dentro del talento que tiene era poco, el segundo año jugó pero no fue indiscutible tampoco, e hizo una temporada correcta. Y el tercer año, con la paciencia que tuvo el chico de estar aquí, de creer en sus posibilidades, y el club también, fue cuando se demostró que había valido la pena esperar, porque el chico tenía talento. También creo que si no hubiese estado aquí con nosotros a lo mejor no está jugando a fútbol, porque en otros equipos le pedirían otra serie de cosas que Riqui no te puede dar. Hablo de Riqui, como otros casos, como el de Messi, con quien se tuvo mucha paciencia de pequeñito, hasta que de Cadete A/Juvenil de primer año se puso fuerte a nivel físico, y entonces demostró su talento. De Cadete B o Infantil A, a Messi lo tiraba al suelo cualquier jugador que fuese un poco más fuerte que él.

El míster, dirigiendo un encuentro en Ciutat Esportiva | Foto: Noelia Déniz - VAVEL
El míster, dirigiendo un encuentro en Ciutat Esportiva | Foto: Noelia Déniz - VAVEL

P: Siendo formador, ¿cómo se gestionan estas situaciones? Me imagino que alguna vez le habrá quitado el sueño el caso de algún futbolista en particular, con una proyección determinada, por el que el club apuesta mucho, pero que no acaba de arrancar.

R: Cuando estás en un club como el Barça, que tiene muy claro lo que quiere, al mismo tiempo debes ser muy exigente. Tenemos que intentar que cada año suba el máximo número de jugadores posible al equipo inmediatamente superior, pero no podemos subir a alguien que pensamos que no va a tener recorrido, porque no tiene ningún sentido. Al final, si yo sé que tú ya no vales, que estoy convencido que has llegado a tu tope, y con ese tope no te va a valer para un día llegar al filial, o al primer equipo, tenemos que prescindir de ti, intentar traer a otro jugador que pensemos que puede ser que llegue. A menos que no encuentres a nadie, y des un año más de continuidad, porque un equipo son 22 jugadores y necesitas mantener ese número, pero debes tener siempre la exigencia máxima, y ellos lo deben notar también. Se va a poner todas las facilidades para que la gente suba, pero al mismo tiempo tú te tienes que exigir, para ser mejor que el compañero que te va a querer quitar el sitio. Y al revés. Este es el día a día, la competencia diaria, yo se lo digo: “entre vosotros”, porque al final, sobre todo en juveniles, cuando mejor compites es cuando entrenas, porque estás compitiendo día a día contra los mejores jugadores, que son tus propios compañeros. Al jugar contra el Espanyol, el Zaragoza, el Mallorca o en la Youth League sí que hay una exigencia máxima, pero el 70 por ciento de los partidos eres mejor que el rival y con un pequeño esfuerzo acabas ganando. En cambio, en el día a día, en los entrenamientos, como no estés bien, tu compañero, como es igual de bueno que tú, te pasa por encima. Y eso es lo que se traduce al final para ver quién tira para arriba y quién no.

P: ¿Se ha visto alguna vez en una situación de decir: "yo apuesto por este jugador, pero el club no lo ve tan claro", y ha sido usted quien ha llevado al jugador hacia adelante?

R: Sí, me he encontrado en esta situación, cuando tanto yo como entrenador, como el jugador en cuestión, repitimos en el mismo equipo. Siempre se han hecho reuniones, unas tres al año, en Navidad, Semana Santa y final de temporada, para más o menos dibujar cómo quedará la plantilla de tu equipo o del equipo inmediatamente inferior o superior: “Pues yo creo que este tiene que repetir aquí, creo que este tiene que subir, este del Cadete A puede pasar directamente al Juvenil A”. Y están las opiniones de los entrenadores, que como conocen perfectamente a los jugadores, cómo entrenan, cómo se comportan, todo su entorno, y al mismo tiempo conocen lo que hay, qué puede aportar más que otro jugador que está en ese momento en el equipo, pues tienes que apostar por él. Es bueno que haya diferentes opiniones para que se pueda debatir y que todo el mundo tenga una opinión, pero sí que es cierto que alguna vez tú has apostado por alguien que otro entrenador u otra persona de arriba ha visto que por la razón que sea no tenía recorrido, o le ven más recorrido a otro jugador. Al final, el entrenador, si es para su equipo, acaba teniendo la razón.

El jugador de la Masía debe entender que tiene que ganar de una forma determinada, la más difícil

P: ¿Se podría decir, dada la exigencia existente en el FC Barcelona, que la presión en el banquillo de un equipo de fútbol formativo aprieta pero no ahoga?

R: Sí, es que debe ser así. Dentro del ADN del Barça, el jugador debe tener claro que tiene que ganar. Lo que pasa es que nosotros como técnicos les hacemos intentar ganar de la forma más difícil, que es jugando al fútbol de una manera complicada, arriesgada, y nosotros como técnicos tenemos que tener claro que hoy hemos perdido el partido porque intentando jugar desde atrás el balón ha habido un error,  o el contrario te ha presionado bien, o tú no has tenido el día o ha habido un error personal de un jugador en concreto. Tú sabes que no pasará nada porque ese jugador acabará evolucionando, pero el jugador debe tener dentro que hemos perdido, y que pasan cosas. Porque el día de mañana, si suben al primer equipo, que es lo que queremos, deben entender que si hoy hemos perdido, les van a dar hostias por todos lados, o si yo no lo hago bien, va a venir otro y me va a quitar el sitio. Ese ADN lo debe tener. Lo que sí que es cierto es que en el fútbol base se debe tener la paciencia, porque si yo sé que tú eres muy bueno jugando al fútbol, y no te exijo que juegues bien y que la tires para arriba, no vas a aprender, y el día de mañana no vamos a poder conseguir que tú llegues arriba. El jugador debe tener claro que hay que ganar, de una forma muy determinada, de la forma más difícil, de la forma más complicada, y que los contrarios encima saben cómo vas a jugar tú, porque todo el mundo va pensando en el 4-3-3, con las pequeñas variantes que puedan haber. Tú muestras todas las cartas, los contrarios te estudian y lo sabes, el jugador debe entender que debe ganar de esta manera. Si conseguimos que uno de estos jugadores llegue ahí arriba, después de diez o doce años entrenando y jugando de esa manera, lo va a tener mucho más fácil que otros.

P: ¿Se ha encontrado con que algún futbolista que haya tenido en su etapa formativa venga a hablar con usted porque al llegar arriba se encuentra un tapón? Es decir, llega al primer equipo pero acaba cedido, forma parte del primer equipo pero no juega, sufre lesiones y no avanza en su carrera. ¿Hay jugadores que le llaman y le dicen: "Pimi, tengo esta situación, cómo la afronto"?

R: Te puedo decir que tengo relación con muchos de los jugadores que he entrenado y que ahora están en el mundo profesional. Cuando ya no son jugadores que dependen de mí, intento ayudarles siempre, y les doy consejos de cómo yo creo que deben actuar, pero son gente ya adulta, que tienen un entrenador y un staff que buscan lo mejor para ese jugador. No soy ni mejor ni peor que otros entrenadores, pero sí que creo que en muchos de los jugadores he influido positivamente y me ven a mí como una persona en la que se puede confiar y les puedo ayudar, pero yo no me puedo meter en la manera que deben actuar cuando están en el primer equipo o en otros equipos. “Ostras, es que no estoy jugando”. Pues tienes que seguir trabajando igual, tienes que hacer caso de lo que diga el entrenador, porque es la única forma en la que vas a tener posibilidad de jugar, pero no me meto en lo que tienen que hacer, porque no le puedo decir una cosa que estoy convencido que tiene que ser así, mientras tal vez su entrenador le está pidiendo otra, porque si me hace caso a mí no jugará.

La voz de la experiencia

P: Tantos años formando, ¿y a usted qué le ha enseñado la Masía?

R: Llevo ahora quince años como entrenador pero es que antes estuve once como jugador, y el haberlo podido vivir en primera persona ha sido una gran suerte. En una de las charlas que les hago a los jugadores, no cuando discuto, sino cuando estamos en conversación, les digo: “Es que hace unos cuantos años yo estaba sentado ahí. Dónde estás tú sentado estaba yo, escuchando al entrenador, con esta misma camiseta, y a mí me estuvieron enseñando. Por lo que estáis pasando vosotros, he pasado yo”, y para mí eso ha sido una gran ventaja, haber vivido desde el Alevín B hasta el primer equipo. Tuve la suerte de debutar en el primer equipo, siendo jugador de todas las categorías del Barça durante once años, eso te hace aprender. Además, en el 88, cuando ya llevaba dos años aquí y vino Johan, empezamos a entrenar y a jugar de la misma manera que el primer equipo. A pesar del 3-4-3 de ahora, es el juego de posesión, la idea… es cierto que esos mecanismos de entrenamiento han evolucionado, pero era la esencia de lo que se está haciendo ahora. Y después poder entrenar aquí. Yo era uno de esos jugadores hechos para jugar en el FC Barcelona, de hecho cuando salí de aquí me costó mucho, aparte de que tuve muy mala suerte con las lesiones, pero me costó mucho, estaba hecho para aquí. Entonces me puse a entrenar, que era mi pasión, tenía claro que me gustaba entrenar, y tuve la suerte de entrar en el Barcelona, con todos los medios para poder entrenar de la manera que a mí me gusta: jugando bien al fútbol, con jugadores de calidad, técnicamente buenos, con todas las facilidades que tenemos aquí. A mí la Masía, el ADN Barça, me ha enseñado a poder expresar lo que más me gusta como entrenador, con los medios que tengo, porque si hubiese tenido que empezar en otro club, me tendría que haber amoldado a otras situaciones, ya que no tendría esos medios que tengo aquí. Por eso me considero muy afortunado de poder ser yo como entrenador, con mi idea clara de fútbol, en un sitio dónde tengo los mejores medios para expresar lo que a mí me gusta. El día que tenga que salir de aquí, que seguramente algún día tendré que salir,  con otros objetivos, con otros jugadores y otros medios, me tendré que amoldar a otra idea. De momento la mía es esta. Poder trabajar en un club como este, cuando crees en esto realmente, es un chollo, una gran ventaja.

El técnico, en Sabadell a comienzos del presente curso | Foto: Noelia Déniz - VAVEL
El técnico, en Sabadell a comienzos del presente curso | Foto: Noelia Déniz - VAVEL

Quiero estar lo más arriba posible, porque me veo capacitado, pero nunca he tenido prisa

P: Es evidente que le apasiona, porque son quince años entrenando en el Barcelona y no se le han caído los anillos cuando ha estado en el Cadete A y ha pasado al Juvenil B, del Juvenil B al A, luego al Barça B, después de vuelta al Juvenil B, de nuevo al A y finalmente de regreso al filial. No le ha importado dar ese paso atrás para volver luego hacia adelante.

R: El hecho de estar aquí es un premio, a todo el mundo le gustaría estar aquí, y dónde estoy yo, todavía mucho más. Yo nunca he tenido prisa. Me he considerado con una idea muy clara, pero me ha gustado aprender. De hecho los dos primeros años que pasé aquí fueron como segundo entrenador de Àlex García en el Cadete A, no tuve ningún problema. Luego estuve dos años en el Cadete A, Juvenil B, Juvenil A, del Juvenil A pasé al Cadete A otra vez, de ahí pasé al Juvenil B, dónde estuve tres o cuatro temporadas, luego Juvenil A, Barça B de segundo entrenador, el año pasado estuve un mes en el Juvenil B cuando se marchó Quique Álvarez, luego Juvenil A, y acabé en el filial. Sí que es cierto que estar aquí es un privilegio, pero siempre me he visto capacitado para estar dónde estoy ahora mismo, hace ya un tiempo. No he tenido nunca prisa, tenía claro que me podía llegar la oportunidad, de hecho me llegó y creo que por méritos propios, porque salió la cosa muy bien después de la experiencia que tenía, pero yo me veía capacitado para entrenar aquí. Estoy muy contento de estar aquí, me ha costado muchísimo, intentaré aprovecharlo, teniendo claro que quiero ser entrenador y si puedo estar en el Barça B, mucho mejor que en el Juvenil B o en el Juvenil A. Quiero estar lo más arriba posible, primero porque me veo capacitado, y segundo porque creo que el que quiera ser entrenador algún día tiene que aspirar a lo máximo.

Su futuro y el primer equipo

P: Por sus conocimientos, y por lo que ha conseguido a lo largo de todos estos años en la Masía, imagino que habrán llamado a su puerta otros clubes. ¿Ha pensado alguna vez cómo sería el futuro fuera del Barça?

R: Sí, lo he pensado. He tenido muchas cosas muy buenas, a nivel deportivo no tanto, pero sí en el aspecto económico, ofertas que me podrían solucionar la vida. Tenía muy claro que me marcaba el objetivo de poder entrenar algún día al filial, al Barça B, ahora estoy aquí, quiero disfrutar del momento, aparte estoy con un grupo de jugadores ideal para poder jugar aquí, con prácticamente el 80 por ciento de la plantilla formado en la casa. Quiero disfrutar del momento, pero sí que creo que llegará el día en que tenga que salir, porque en el filial, excepto Quique Costas, que estuvo ocho temporadas en tres etapas diferentes, el resto de entrenadores se quedan dos o tres temporadas. Tres temporadas creo que está bien, y ahí se acaba. O vas al primer equipo, o director del fútbol base, o tienes que salir, porque no vas a estar aquí eterno, o por lo menos no ha pasado nunca. Hay que estar preparado para eso. El hecho de estar en el filial del Barça te abre muchas puertas, pero una vez sales de aquí, la realidad es del resultado puro y duro. Me gustaría estar aquí todo el tiempo posible, pensando que algún día se acabará.

P. ¿Su objetivo podría ser el primer equipo?

R: Claro, sería muy bonito ser algún día el entrenador del primer equipo, pero estamos hablando del que para mí es el mejor club del mundo, porque aspira a todo, pero sobre todo porque tiene muy claro lo que quiere y de la forma en que lo quiere. Hace ya muchos años, desde los tiempos de Johan Cruyff, que el club mantiene una línea muy clara. A partir de ahí, el que quiere ser entrenador de verdad, quiere llegar arriba del todo. Arriba del todo es Barça, Madrid, Manchester United, Bayern Munich, Manchester City, Juventus, equipos top. A mí me gustaría el Barça porque soy del Barça, porque me he criado aquí, porque he sido jugador aquí, porque he sido entrenador aquí, y porque la idea futbolística es la que más se asemeja a la mía como entrenador, pero hay que ser realistas, y es muy complicado. Ahora, sería un éxito rotundo, de que al igual que los jugadores suben, también un entrenador que se ha formado aquí llegue a entrenar al primer equipo del Barça.

P: ¿Qué es lo más dulce de entrenar en el FC Barcelona?

R: Primero, que tienes los mejores jugadores, los mejores medios, la repercusión, puedes aspirar a jugar mejores torneos, tienes todos los mecanismos para que como entrenador, si eres formador, se cumplan los sueños. El entrenador que tuvo a Carles Aleñá en el Alevín B, sabe que a lo mejor un día Carles estará en el primer equipo. O Sergi Samper, todos los jugadores que han ido subiendo desde abajo. Si tú estás entrenando a un equipo en el que prácticamente no se cuenta con el fútbol base, sabes que estás sembrando casi para ti, porque los jugadores no van a tener ese recorrido. Entonces al ser entrenador del Barça, sobre todo en la base, lo que más te llena de orgullo es saber que alguno de estos jugadores llegará al primer equipo. Tu trabajo, que es entrenar cada día, que aprendan, el que ganen, el que suban algún día, es que consideremos que esos jugadores suban al primer equipo. El éxito que hemos tenido todos los entrenadores, y yo soy el primero porque llevo muchos años, es cada vez que un jugador de la base llega al primer equipo, y si se consolida, mucho más, sobre todo cuando lo has tenido tú.

Bromas entre García Pimienta y Carles Aleñá durante una sesión de entreno | Foto: Noelia Déniz - VAVEL
Bromas entre García Pimienta y Carles Aleñá durante una sesión de entreno | Foto: Noelia Déniz - VAVEL

Cosechas en la Masía

P: El fútbol va por hornadas, hay algunas que salen muy buenas y otras no tanto. Desde la llegada de Messi, Busquets, Xavi, Iniesta y compañía al primer equipo, no ha vuelto a consolidarse por completo ningún canterano, al menos del mismo modo. ¿Genera esto una cierta frustración para los entrenadores del fútbol formativo?

R: Sí y no. Si hacemos las cosas bien hechas en el club, que se hacen bien siempre, se supone que en el primer equipo están los mejores jugadores del mundo, con lo cual la exigencia para llegar arriba es todavía mucho mayor. Si nosotros tenemos una hornada como la actual en el Barça B, en la que muchos jugadores tienen opciones de llegar al primer equipo, tendremos más posibilidades de que uno o dos jugadores, que no van a ser más, por estadística pura y dura, lleguen al primer equipo. Si nos lo jugamos todo a que solo sea una hornada que haya uno o dos con opciones de llegar al primer equipo, será mucho más difícil. A partir de ahí, tenemos que seguir trabajando duro desde abajo para captar  mucho mejor, formar mucho mejor y para que tengamos en el filial, en este caso, el 50 o 60 por ciento de la plantilla con opciones reales de que algún día puedan ser jugadores del primer equipo. Si tenemos solamente el 10 por ciento de jugadores, si tenemos al Aleñá de turno en el Barça B, pero arriba están Xavi, Iniesta y Busquets, lo va a tener muy difícil. En cambio, si tenemos a Aleñá, a un central, a un portero y a un delantero, pues quizá Aleñá no puede llegar porque no hay sitio en el centro del campo, pero sí que lo hay en la delantera, o en el lateral izquierdo, o en la portería. Por eso tenemos que trabajar muy duro, para que el primer equipo pueda tirar del Barça B en todas las posiciones. Con este filial, si el primer equipo quiere tirar de un portero, puede tirar, si quiere tirar de un central, como ha pasado, o de un pivote, puede tirar. El míster del primer equipo en estos momentos puede tirar del filial con la garantía de que los chicos tienen nivel para jugar ahí.

Siempre hay nombres, pero a veces los jugadores que trabajan en la sombra son los que acaban llegando al primer equipo

P: Siempre hay jugadores de los que se habla, sobre todo si participan con el primer equipo y la gente alcanza a verlos, como Aleñá o Riqui Puig. En el caso de futbolistas como Alex Collado, de los que quizá no se habla tanto pero sí tienen cierta proyección, ¿qué cree que se puede hacer desde el club para que se den un poco más a conocer?

R: Collado en estos momentos es el jugador que más minutos tiene en el Barça B, porque se lo ha ganado, no porque sea mi amigo ni sea nada, simplemente es un excelente jugador. Alex es de los que asiduamente va a entrenar con el primer equipo, al final esto es lo que te marca. La gente que desde arriba llama es porque lo tienen controlado. Yo hablo con Joan Barbará a diario, que es quien hace el seguimiento del filial y con quien estoy en comunicación, y me dice: “pues ahora para entrenar llevaremos a este, este y este”. Llaman a los que en ese momento están mejor de forma. Estoy de acuerdo en que siempre hay nombres, ‘en esta generación este parece que va a llegar’, y muchas veces gente de mucho nivel, que está un poquito en la sombra de estos jugadores, son los que acaban llegando. Recuerdo el caso de Sergi Roberto, en una generación del 92 en la que estaban Muniesa, Sergi Gómez, y él, aunque se hablaba de él como un gran jugador, pero dentro de lo que cabe normal, para el nivel Barça, que es mucho. De juvenil de segundo año, Sergi estaba en el Barça B y de último año de juvenil debutaba en el Bernabéu con Guardiola, en la Champions contra el Madrid. Al final, si tenemos jugadores de talento como tenemos, todo el mundo va a tener la oportunidad, dependiendo de la necesidad del primer equipo, si realmente valen. Primero, que los van a ver porque están entrenando en un campo uno al lado del otro, y el seguimiento del primer equipo hacia el filial es máximo, así que todo el mundo tendrá la oportunidad de ser jugador del primer equipo.

P: El Barça B se sitúa sexto ahora mismo en la clasificación, el ascenso no es el objetivo, pero ¿qué importancia tiene para el filial volver a Segunda División A?

R: Lo que hablamos del primer equipo: la exigencia máxima de ganar todas las competiciones. ¿Cuál es el objetivo a nivel deportivo que puede conseguir el Barça B? Sería quedar primero, si no, quedar segundo, entrar en playoff, y después ascender. Como Barça, tenemos que exigir intentarlo, eso es así. Desde el principio he dicho que con una plantilla que tiene una media de 19 años, en la que el 80 por ciento de sus componentes estaba jugando el año pasado en el Juvenil, es muy difícil a nivel de experiencia el poder competir en una categoría como esta. De hecho, estoy muy contento de los números que estamos llevando ahora mismo, esperaba estar sufriendo un poquito más y acabar de una forma mejor. Han demostrado el nivel que tienen, la competencia que hay, pero al mismo tiempo la exigencia de la categoría, que los rivales son muy buenos, son duros, y sobre todo las condiciones a nivel de campos. Me gustaría que los jugadores se exigieran, o se lo debo exigir, porque es mi trabajo, intentar ganar todos los partidos para intentar subir de categoría, pero también por la categoría en sí. Si vas a Segunda División A no hay ningún tipo de excusa de campos, vas a jugar al Molinón, al estadio de Las Palmas, son todos campos de Primera División, e incluso los rivales son mejores, puedes mostrar mucho más tu fútbol, pero teniendo en cuenta que el objetivo primordial sin duda es formar, y que van a seguir saliendo jugadores estemos en Segunda B o Segunda A.

P: ¿Cuál es su opinión sobre una liga de filiales?

R: No me gustaría. Creo mucho en la liga Sub19 de juveniles, porque si juegas en la liga juvenil te enfrentarás al Espanyol, Mallorca, Zaragoza, que no quiere decir que luego no pierdas con el Cornellà, porque la liga es muy jodida, los campos son complicados, los rivales cuando se enfrentan a ti tienen máxima exigencia, pero donde realmente mejoras y aprendes es en los partidos de máxima exigencia. Yo tuve la opción de jugar la liga Sub19 durante dos temporadas, una semana jugaba contra el Espanyol, la otra contra el Real Madrid, la otra contra el Sevilla, la otra contra el Atlético de Madrid, y cada semana era un partido de máxima exigencia. El filial debe estar en una categoría profesional, como es la Segunda A o la Segunda B, porque es el fútbol de verdad. Cuando vas al campo del Peralada, del Ejea o del Ebro, las pasas putas, porque no son las condiciones óptimas, pero el hecho de medirte a jugadores que incluso han estado en Primera División y que por circunstancias están en Segunda B o en Segunda A, es lo que realmente te hace futbolista y se asemeja mucho más a cuando un día lleguen al primer equipo.

P: ¿Cree en un Barça "C"?

R: Sí, aparte de que también tuve la opción de jugar allí. Muchos de los jugadores que acabaron llegando a jugar en el Barça B tuvieron un previo paso por el Barça C. Aparte tienes la opción como club de tener controlados a veintipico jugadores más. A veces hay jugadores a los que les cuesta mucho estar en el Barça B, y si están jugando en el Barça C hacen un año “de rodaje” muy exigente para que el día de mañana puedan formar parte del filial. Soy partidario de tener un Barça C.

P: ¿Qué futbolista formado en la Masía suele citar como ejemplo a sus jugadores?

R: No cito a ninguno, porque para poder llegar al primer equipo, aparte de que has de valer, tienes que haber sufrido mucho. Para mí los dos ejemplos son Xavi e Iniesta. Xavi que es el jugador de Masía, de casa, que no ha sido residente en la Masía porque es de Terrassa, y Andrés Iniesta, que al revés, con 12-13 años tuvo que venir de Albacete, de un pueblo de no sé dónde, para estar en el Barcelona. Estamos hablando de dos jugadores físicamente pequeñitos, que si los ves por la calle piensas que es imposible que sean jugadores de fútbol de ese nivel, pero que han llegado hasta donde han llegado a base de talento, porque si no tienes talento es imposible, de sacrificio, de mejora, de día a día, y por estar muchos años aquí. Esto les ha beneficiado muchísimo, el hecho de que Andrés viniera de pequeñito y Xavi viniese desde pequeñito, ha hecho que su fútbol todavía sea mucho mejor para triunfar en un club como el Barcelona. Fuera de aquí hubiese sido diferente. Son una muestra perfecta de los de la Masía que vienen de fuera, o los que son de aquí de Cataluña, y no son residentes, a los que considero Masía también, com lo fui yo. Yo soy de Esplugues y me tiré toda mi carrera aquí en el Barça, por lo que me considero Masía, y no fui residente. Xavi e Iniesta son ejemplos de jugadores físicamente normal y corriente, por no decir pequeñitos, que en otros clubes lo tendrían muy difícil para jugar, y en cambio han sido estrellas mundiales. Si esos dos bajitos de metro setenta han podido conseguir todo lo que han conseguido, si esos son capaces, son el mejor ejemplo para todos los que están aquí, que tienen talento de sobra.

García Pimienta, un experto en la Masía azulgrana | Foto: Noelia Déniz - VAVEL
García Pimienta, un experto en la Masía azulgrana | Foto: Noelia Déniz - VAVEL
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