Remontada inolvidable para la salvación 
El Real Valladolid celebra una victoria importante. Fotografía: LaLiga Santander

Remontada inolvidable para la salvación 

Desde el punto de penalti, y en tiempo de descuento, el Real Valladolid marca dos goles para sumar tres puntos vitales en Eibar

mariona
Mariona Sanchez
sd-eibarDmitrovic; Peña, Ramis, Arbilla, Cote; Jordán (De Blasis 93′), Diop, Orellana, Cucurella (Cardona 85′); Sergi Enrich y Charles (Escalante, 71′).
real-valladolidMasip; Javi Moyano (Antoñito 82′), Kiko Olivas, Calero, Nacho; Anuar, Míchel (Enes Ünal, 60′), Alcaraz, Keko (Verde, 65′), Óscar Plano y Guardiola.
MARCADOR1-0, min. 53, Orellana. 1-1, min. 90, Verde (p.). 1-2, min. 93, Guardiola
INCIDENCIASPartido correspondiente a la jornada 28 de LaLiga Santander, disputado en el Estadio de Ipurua (Eibar).

El Real Valladolid protagonizó un milagro. No por la victoria, que entra dentro de las posibilidades en un partido, sino por cómo se consiguió. Por cómo el equipo logró levantarse, y sobreponerse al 1-0 del Eibar, y en el tiempo de descuento, con el apoyo del VAR, desde el punto de penalti, fraguar una remontada inolvidable.

En Ipurua se vivió una primera parte de intercambio de golpes, de alternancia en el dominio, que a punto estuvieron de subir los primeros goles al marcador. El equipo armero quiso controlar el juego pero se encontró un Real Valladolid con las ideas claras, con una defensa sólida y que buscaba el juego directo en ataque.

De hecho las primeras opciones de marcar fueron en blanco y violeta. Keko en el 10 remató forzado un centro de Plano al punto de penalti, y en el 11' Sergi Guardiola definió bien un mano a mano tras un pase en profundidad que fue correctamente anulado por fuera de juego.

El Eibar combinaba con fluidez pero apenas generaba peligro, y de nuevo fue el Pucela quien disfrutó una opción clara en una jugada que sintetizaba la propuesta del equipo balón largo desde campo propio de Nacho que baja Guardiola en área rival y cede para Anuar, cuyo disparo fue repelido por un defensor.

El Eibar se lanzó a la desesperada a buscar la victoria, pero lo que se encontró fue un contragolpe magistralmente conducido por Sergi Guardiola, que se fue por velocidad de Ramis y batió a Dmitrovic en su salida. Los jugadores del Valladolid celebraron el tanto que certificaba una remontada épica como una clasificación de Champions. No era para menos. El equipo llevaba mes y medio a la deriva y este triunfo reactiva sus opciones de permanencia.

Salió con más fuerza el equipo local, que monopolizó los primeros minutos del segundo acto. Y ahí se encontró el 1-0, con uno de sus habituales centros diagonales al segundo palo que encontró la cabeza de Charles para mandarla al corazón del área. Enrich intentó tocar el balón sin éxito pero este quedó suelto en el área pequeña, donde Orellana fue el más rápido y remató a placer.

Los minutos pasaban y el Eibar seguía insistiendo por banda derecha, con Rubén Peñay Orellana, aunque las ocasiones no llegaban a ser peligrosas para Masip, mientras que el Valladolid veía que saliendo en largo podía hacer daño a la adelantada defensa eibarresa.

Óscar Plano perdonó lo imperdonable en un mano a mano con Dmitrovic que, incomprensiblemente, finalizó mal y demostró que, pese a no tener la posesión del balón, los de Sergio seguían muy metidos en el partido. Pero el Eibar devolvió el golpe de forma inmediata, y Jordán remató con intención desde la frontal un balón que se marchó fuera por centímetros.

Los visitantes acusaron el golpe, y en los siguientes minutos no parecían capaces de sobreponerse al buen equipo que es el Eibar en Ipurua. Enes Unal tuvo una tímida ocasión con un disparo que fue a parar fácil a las manos de Dmitrovic. Enrich tuvo el segundo en sus botas a falta de siete minutos para el final, pero el cansancio y Masip evitaron que el balear perforase la meta pucelana y sentenciase el partido, dejando en alto la incertidumbre hasta el pitido fina

Fue tal el golpe moral para los armeros, que los pucelanos marcaron el segundo por mediación de Guardiola, en una buena carrera tras la que batió por bajo a Dmitrovic, dejando helado Ipurua y dando a los suyos una victoria que supo a verdadera gloria.

Locura. Pasión. Piña. Saltan todos los blanquivioletas desde el banquillo para abrazar al delantero. Saltan los aficionados visitantes en Ipurua. Y celebran, en sus casas, en los bares, allá donde estén, los miles de seguidores pucelanos que ven cómo esta victoria espectacular acerca al Pucela a la permanencia.

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