¿Asaltar el Camp Nou? Difícil, pero no imposible
Lance entre Hermoso y Messi en el último derbi disputado en el Camp Nou // Foto: Noelia Déniz (VAVEL).

¿Asaltar el Camp Nou? Difícil, pero no imposible

El Espanyol visita el Camp Nou con ganas de reivindicarse ante su máximo rival para demostrar que el equipo no ha perdido la ambición y es capaz de ganar en el feudo del máximo rival tras una temporada decepcionante.

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César De Miguel Sánchez

Vuelve el derbi barcelonés. Vuelve uno de los partidos y una de las rivalidades con más historia dentro del fútbol español. Nada más y nada menos que 169 encuentros en noventa años que lleva existiendo la Primera División del fútbol español y, con el del sábado, ya serán 170 enfrentamientos entre pericos y culés.

Tirando de estadística, los locales son los favoritos: en 84 enfrentamientos disputados en los feudos blaugranas, los culés han cosechado 66 victorias mientras que los blanquiazules han conseguido llevarse la victoria en nueve ocasiones. Asimismo, también han sido nueve las veces que el derbi barcelonés acabó en empate jugando el FC Barcelona como local.

A simple vista, las estadísticas son demoledoras. Pero, si para algo están las estadísticas, es para romperlas. Los pericos se agarran a este clavo ardiendo para ganar en el feudo del eterno rival y en la motivación que esto debería suponer para sus jugadores ya que, nos pongamos como nos pongamos, ganar en el Camp Nou no es una tarea sencilla. Además, con la situación deportiva por la que atraviesa el club, en la que el conformismo y terminar las liga en mitad de tabla viene siendo la tónica dominante durante los últimos diez años, el derbi será una prueba de fuego en la que jugadores y entrenador deberán estar a la altura de este compromiso y dar la cara por sus aficionados y honrar el escudo que llevan en la camiseta.

Como ya hemos dicho antes, los pericos han salido victoriosos del Camp Nou en nueve ocasiones, siendo el último triunfo en la temporada 2008-2009. Aquel año, el Espanyol llegó al Camp Nou como colista de la máxima división del fútbol español mientras que los culés eran líderes con siete puntos de diferencia con el segundo y llevaban 23 jornadas de Liga invictos.

Aquella noche los cánticos de “A Segunda, oh eh” retumbaban en el Camp Nou, pero los chicos de un recién estrenado en los banquillos profesionales llamado Mauricio Pochettino no se amedrentaron y con dos zarpazos de “Lo Pelat”, el primero de cabeza y el segundo con una vaselina magistral desde fuera del área, se impusieron al Barça de Guardiola que posteriormente ganaría el famoso “sextete”. Además, a partir de esa victoria, Pochettino dio con la tecla que no dieron ni “Tintín” Márquez ni Mané y consiguió salvar la categoría.

Anteriormente, en la temporada 2006-2007, el Espanyol consiguió arrebatarle al Barça cinco puntos vitales en la lucha por el título de Liga. En esta ocasión, el Espanyol de Valverde se impuso por 3-1 en un auténtico partidazo al FC Barcelona gracias a los goles de Tamudo, Luis García y Rufete en la primera vuelta del campeonato. Además, tras ganar la Copa del Rey en 2005, se clasificó para la UEFA y recorrió Europa derrotando equipos hasta alcanzar la final, donde cayó en la tanda de penaltis contra el Sevilla. Dos semanas después de la citada final en Glasgow, el Espanyol en mitad de tabla y moralmente hundido visitaba a un Barça que se encontraba empatado a puntos con el Real Madrid (aunque los merengues tenían a su favor el gol average) a solo dos jornadas de finalizar el campeonato. Y así, llegó el día del derbi barcelonés.

Quedaban cinco minutos de partido y, mientras el Real Madrid perdía por 2-1 en una Romareda que se había puesto de bote en bote ya que su Zaragoza tenía en su mano clasificarse para la UEFA el Barça ganaba por el mismo resultado al Espanyol. Estos resultados colocaban a los blaugranas virtualmente campeones, pero entonces, en cuestión de segundos todo cambió. Ruud van Nistelrooy puso el empate en el luminoso de La Romareda y, mientras los jugadores blancos celebraban el gol, Raúl Tamudo también ponía el 2-2 en el luminoso del Camp Nou, dejando a todo el estadio helado. Sendos partidos acabarían en tablas y, con el gol average ganado, el Madrid se proclamaría campeón tras ganar en la siguiente jornada al Mallorca en el Bernabéu.

A esos clavos ardiendo nos aferramos los pericos. A que cuanto más irreversible es la situación, los partidos contra el acérrimo rival consiguen levantarnos como lo llevamos haciendo 118 años.

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