Benzema salva a un Madrid mediocre
Karim Benzema durante el partido ante el Huesca / Foto: Real Madrid

Benzema salva a un Madrid mediocre

La magia de Benzema sacó de un atolladero a un Madrid que mostró las mismas sensaciones que durante todo el año. Los de Zidane vencieron a un combativo Huesca, que se marchó con orgullo de su primera visita al coliseo blanco.

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Alejandro MartínezFernández

Segunda partido de Zidane y segunda victoria consecutiva. Algo que no debería ser sorpresa por Chamartín y menos aún ante dos rivales en descenso, pero que tal y como estaba el desolador panorama madridista adquiere mayor importancia. El francés, en tan poco tiempo, no ha conseguido hacer que el equipo brille, pero sí que, al menos, gane.

Además, como antaño, con remontada y gol en el último suspiro. Ante un Huesca combativo y un Madrid sin ideas y con poca alma, los blancos consiguieron una victoria más para intentar hacer menos amargo este tramo final de temporada sin nada en juego. La magia de Benzema con otro golazo más espectacular en una temporada repleta de obras de arte le dio la victoria a un Real Madrid mediocre.

Sorpresa nada más comenzar

Como si del día de la marmota se tratase el Real Madrid volvió a transmitir las mismas sensaciones que había tenido durante toda la temporada. Ambiente frío, con poco público en las gradas y una victoria pírrica. Consiguió los tres puntos de la forma en la que lo ha hecho durante todo el año ante rivales a priori inferiores, es decir, con poco brillo.  La ilusión que parecía traer impregnada Zidane está quedando relegada a esos numerosos rumores de fichajes que sobrevuelan las oficinas del Bernabéu.

La diferencia entre un equipo que se jugaba la vida en su última oportunidad no tardó mucho en notarse. Concretamente dos minutos, cuando 'Cucho' Hernández remataba un balón solo dentro del área tras un pase de Chimy Ávila, que aprovechó una pérdida inexplicable de Nacho. Cada vez que el Huesca era capaz de robar y pasar de medio campo, se intuía que algo podía pasar. La numerosa afición oscense disfrutaba lo que era un sueño para ellos. Los tres primeros minutos de su historia en el Bernabéu y ya iban por delante.

Quería rehacerse rápidamente el conjunto blanco con mayor dominio de balón y tuvo algunas ocasiones claras, pero esporádicas, sobre todo en las botas de Karim Benzema, que no acertó hasta en tres ocasiones claras. Sin embargo, pasaban los minutos y seguía sin tener un control claro ante un Huesca que creaba problemas apretando la salida de balón de un Real Madrid con pocas ideas.

Un gol que no cambió nada

A los 22 minutos apareció el  futbolistas en el que Zidane ha puesto su empeño en recuperar, Isco. Que el de Arroyo de la Miel vuelva a mostrar su nivel es uno de los pocos alicientes hasta final de temporada. El malagueño vuelve a sentirse importante gracias a la confianza de Zidane y se lo está devolviendo con goles. Segunda titularidad consecutiva, segundo gol aprovechando un pase de Brahim tras un rechace a un disparo de Benzema.

Pero el gol no cambió para nada el panorama anterior. Los dos equipos sufrían en defensa y cada vez que el balón rondaba cualquiera de las dos áreas era síntoma de peligro. Las pérdidas de balón eran continuas en el conjunto blanco y hacían que el Huesca se viniera arriba. Las ausencias de Modric y Kroos en el centro del campo se notaban y mucho en un equipo demasiado plano.  Esas extrañas sensaciones estuvieron a punto de plasmarse en el marcador con otra ocasión muy clara de los azulgranas, que remataron de nuevo solos en el borde del área.

Mismas sensaciones

El paso por el vestuario no sacó al Real Madrid del letargo y seguía sin crear ninguna ocasión clara. Sin embargo, la  calidad le volvió a sacar de un apuro. Un buen centro de Bale para Benzema que asistió de cabeza para que Ceballos remata a bocajarro. A pesar de no convencer, el conjunto blanco ya se ponía por delante en el marcador a falta de media hora para el final. El francés estaba siendo el mejor y dejó varios detalles de una clase por encima de lo normal.

En el minuto 70, Bale tuvo una clarísima bajo palos para sentenciar el partido y evitar sustos. El galés estuvo apagado, como sin tener la cabeza ya en la capital madrileña. Zidane quiere también recuperarle, pero la afición ya espera bien poco de él. Volvieron a escucharse pitos tras cada pérdida suya de pelota. Fueron varias.

El partido tenía más sorpresas deparadas. Aunque, viendo el juego y la actitud madridista, quizá no sea demasiado sorprendente. Una jugada a balón parado rematada por Etxeita volvía a poner el empate para un meritorio Huesca, que no se rendía y se agarraba a un clavo ardiendo por la permanencia.

Los nervios crecían con un Madrid que se fue arriba a por la victoria para evitar un sonrojo mayor y un Huesca que encontraba muchos espacios en las contras espoleado por su pequeña afición. 

Llegó la magia de Benzema

Todo eran caras apesadumbradas hasta que el mago sacó la varita. Karim Benzema recibió dentro del área y colocó el balón en la escuadra con una sutileza exquisita como si de esculpir una obra de arte se tratase. El francés sigue demostrando que el nuevo proyecto también pasa por sus botas.

Fue en el minuto 90 y el Huesca no tuvo tiempo para reaccionar. Finalmente, victoria madridista con malas sensaciones de un Real Madrid que necesita mejorar si no quiere que este tramo final sin nada en juego se le haga demasiado largo.

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