Un muro llamado Oblak
El portero colchonero en una imagen de archivo / Foto: Dani Mullor (VAVEL.com)

Un muro llamado Oblak

El portero esloveno fue el mejor jugador de un Atlético de Madrid que estuvo a tan solo cinco minutos de irse del Camp Nou con un punto. 

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Martí Abad

A cinco minutos para el final, en el Camp Nou se respiraba una sensación compartida: "hoy no marcamos". Y no hubiera sido porque el FC Barcelona no lo hubiese merecido. Ni tan poco porque el conjunto local no hubiera tenido claras ocasiones de gol. Pero hasta el minuto 85, hubo un colchonero que destacó sobre el resto. Un colchonero que lo paró -casi- todo.

Fue Jan Oblak. El portero esloveno realizó una actuación magistral en el feudo azulgrana. Es cierto que el juego del Barça no fue el más fluido ni tan poco el más efectivo, pero por ocasiones no fue. El portero rival aguantó 85 minutos con la portería a cero y no fue hasta las genialidades de Suárez y Messi cuando se decidió el partido. Durante 85 minutos, Oblak hizo que la Liga todavía no estuviera sentenciada

Una primera parte igualada

El FC Barcelona no realizó, ni mucho menos, su mejor partido esta temporada. O seguramente, sus mejores 45 minutos. La primera parte fue un parcial de idas y venidas donde ambos conjuntos mostraron sus intenciones y aunque Siemone lo dejó en incógnita en la rueda de prensa previa, el Atlético salió a morder y a ganar

Ambos equipos salieron con todo. Aunque el Atlético tan solo le queda la Liga, el Barça juega este miércoles la ida de los cuartos de final de la Champions League en Manchester pero aun así, Valverde no dejó nada en el banquillo. La única duda era la titularidad de Coutinho, y así fue. Y aunque en el minuto 80 fue sustituido, el brasileño volvió a sentirse cómodo en el terreno de juego. Y qué mejor escenario que un partido como el del sábado.

Es cierto que el Atleti no puso en problemas a Ter Stegen -tan solo dos chutes del conjunto rival a portería- pero el Barça tampoco gozó de grandes ocasiones. La más clara, un pase magistral de Messi que Jordi Alba envió al palo. Pero a partir de ahí, más idas y venidas.

Sin duda, la jugada decisiva del partido fue en el minuto 28. Entonces Diego Costa vio la tarjeta roja y fue expulsado. El internacional español había sido duda hasta última hora por unas molestias y aunque jugó de titular, no duró ni media hora. Se fue a la calle por insultos al árbitro y aunque algunos colchoneros pidieron más igualdad, Simeone reconoció que la expulsión era justa.

El recital de Oblak

Y fue en el segundo tiempo cuando llegó la actuación para enmarcar del meta rival. El Barça mejoró en todos los aspectos, terminado con el 63% de posesión y con 21 disparos, de los cuales 10 a puerta, y en ocho de ellos apareció Oblak.

Es cierto que en muchos casos fueron balones centrados que el esloveno tan solo tuvo que blocar, pero cuando se tuvo que lucir, se lució. Primero con una mano a disparo de Coutinho. Pero, sobre todo, con una doble intervención a dos disparos seguidos de Messi y Malcom, que entró en el minuto 63. El portero lo estaba parando todo. Y la Liga todavía no estaba sentenciada.

Pero cuando más gente lo veía menos claro, llegó la revolución. Valverde quiso meter velocidad y ataque con la entrada de Malcom, Aleñá y Semedo -las tres sustituciones llegaron antes de los goles- y una vez más, los cambios del extremeño funcionaron

Ya en el minuto 85, Suárez conectó un disparo raso muy ajustado al que no pudo llegar Oblak. Y un minuto más tarde, la sangre fría de Messi sentenció el partido. El Txingurri lo celebró con rabia y es que el Barça no acababa de ganar tres puntos. Acababa de sentenciar una Liga

Con 11 puntos de diferencia y tan solo 21 por disputar, esta liga será del FC Barcelona. Hasta que las matemáticas no digan lo contrario nada estará sentenciado, pero algo extremadamente grave tendría que pasar para que el Barça sume su octava Liga en 11 años. Oblak lo intentó de todas las maneras, pero el campeón hizo justicia. 

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