A buen hambre no hay pan duro
Rulli se duele en el partido del pasado domingo, celebrado en el Estadio de Balaídos (FOTO://LaLiga)

A buen hambre no hay pan duro

La Real Sociedad de Imanol Alguacil sufrió el pasado domingo una de las derrotas más tristes de los últimos tiempos. 

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Javier Alvarez

Todo marchaba a las mil maravillas hasta la reanudación del choque. Los donostiarras vencían por la mínima en Balaídos, en una tarde muy lluviosa, pero favorable para los intereses visitantes, pues en el minuto 32, el colegiado del encuentro señalo la pena máxima, a favor de Mikel Oyarzabal, que fue derribado claramente dentro del área. El encargado de transformar el penalti fue el ariete brasileño, Willian José, que posteriormente, sería expulsado por agredir a un rival, ya en la segunda mitad.

Llegaba el descanso del encuentro y todo tenía color de rosas para la Real Sociedad; el equipo txuri-urdin se encontraba muy cómodo sobre el césped y no dejaba jugar en absoluto a un Celta, que se sentía sin posibilidades, al menos hasta el momento.

Los problemas llegaron en el inicio del segundo capítulo, cuando Gerónimo Rulli cometió penalti sobre un jugador celtiña; corría el reloj por el minuto 51 de partido, cuando el meta platense derribó a Iago Aspas dentro del área, y éste segundo pidió roja directa para el argentino. El árbitro no se la mostró, pero si lo hizo con una amarilla.

El encargado de igualar la contienda fue el propio Aspas, quién sin duda, se convirtió en el héroe del Celta de Vigo. 7 minutos después de que éste anotara el empate, llegaría el momento de Willian José. El brasileño, agredió a Okay Yokuslu, y finalmente acabó siendo expulsado. El colegiado no estaba prestando atención a la acción del brasileño y el turco, pero fue el línea quién lo avisó. Por ello, el máximo responsable del choque decidió sacarle la roja directa, y dejar a la Real Sociedad sin su delantero centro, debilitando al equipo txuri-urdin en ataque, durante más de media hora de juego.

El que también sufrió varios golpes en la cara y en la cabeza fue Gero Rulli, quién recibió grapas, teniéndose que cambiar de indumentaria de juego por estar manchada de sangre, al igual que los guantes. Más que un partido de fútbol parecía que estaba en un combate de boxeo.

Fue en un fallo del propio Rulli cuando llegó el segundo de Aspas, tras un exquisito centro de Hugo Mallo, del capitán del Celta de Vigo; la puso al segundo palo, imposibilitando que Rulli la tocara tras una nefasta salida.

Así, con 20 minutos por delante y un gol por debajo, además de jugar con uno menos, Alguacil se desesperaba en la banda. Introdujo cambios, pero no se hicieron notar para nada, quitando un buen tijeretazo de Sangalli, cuando todavía el partido estaba abierto. Digo abierto porque fue instantes finales de finalizar el choque cuando Maxi Gómez hizo el tercero, rematando a placer.

Con esto, el equipo donostiarra se sitúa en la media tabla de la clasificación, viendo como el objetivo de entrar en Europa se diluye poco a poco. Las opciones de conseguir dicho logro son mínimas, pues el problema no son los puntos que hay que remontar, sino que los rivales también juegan; eso sí, nunca se sabe, y puede pasar de todo.

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