Las segundas partes no siempre fueron buenas
Ben Yedder celebrando su gol | Fotografía: La Liga

Las segundas partes no siempre fueron buenas

El Rayo Vallecano supo aguantar el tipo durante la primera mitad ante el Sevilla y marcharse con tablas en el marcador al descanso. Pero en la segunda parte, la efectividad de los hispalenses fue la mayor desgracia de los de Vallecas, que encajaron cinco goles en 45 minutos.

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Minucha Corbal

La necesidad que tenía el Rayo Vallecano de ganar en el Sánchez-Pizjuán, se notó en la alineación que planteó Jémez. Probó, por primera vez desde su vuelta al club de la franja, el sistema de tres centrales y dos carrileros que tan bien le funcionó a Míchel durante unos partidos. Los encargados de gestionar los balones por las bandas eran Embarba, que se estrenaba en la posición, y Álex Moreno. El eje de la zaga, y los encargados de proteger la portería de Alberto, eran Velázquez, Gálvez y Amat. El centro del campo estaba poblado por Mario Suárez y Uche, con Pozo y Álvaro más adelantados, ayudando en ataque a Di Santo.

El Rayo se apagó en el descanso

Durante la primera mitad, la suerte estuvo de parte del Rayo Vallecano. Las ocasiones más claras correspondían al conjunto de Caparrós, pero los jugadores parecían haber dejado la puntería en el vestuario, y cuando disparaban entre los tres palos, Alberto sacaba las manoplas a pasear. El Sevilla fue superior a los de Vallecas en los primeros 45 minutos, pero esta parte finalizó con un 0-0 insuficiente para ambos.

Jémez quiso cambiar el juego, y arriesgó, quizá demasiado. Retiró del terreno de juego a un Álex Moreno que no le llegaban los balones porque la mayoría de la posesión correspondía a la banda derecha, para dar entrada a Tito. Tras la salida del lateral de Sant Sadurní D'Anoia del terreno de juego, el Sevilla marcó todos los goles que no fue capaz de materializar en la primera parte. Alberto encajó cinco tantos, obra de Promes, quien abrió la lata, Munir por partida doble, Ben Yedder y Bryan Gil, que se estrenó como anotador en La Liga Santander.

Munir celebrando uno de sus goles | Fotografía: La Liga
Munir celebrando uno de sus goles | Fotografía: La Liga

Esta derrota hunde aún más a un Rayo que debe ganar los cuatro partidos restantes y esperar a los resultados de sus rivales directos para no descender a Segunda División. Su próximo rival, un Real Madrid sin nada en juego, nada más que dar un lavado de imagen en una temporada para olvidar.

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