0-1, min. 50, Fede Vico. 1-1, min. 88, Ibrahima Baldé.
Real Oviedo-Granada CF: un empate en el que los locales les vale para soñar
Ibra celebra el gol del empate, conseguido en el minuto 88. | Imagen: Real Oviedo.

Real Oviedo-Granada CF: un empate en el que los locales les vale para soñar

Empate ante el segundo clasificado que permite al Oviedo seguir soñando en este tramo final.

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Vavel Oviedo

Tras el debut de Sergio Egea en Almería como entrenador del Real Oviedo, en lo que supuso el inicio de su segunda etapa al frente de la nave carbayona, el equipo de la capital del Principado recibía a uno de los colosos de la Segunda División española, el Granada CF. La victoria cosechada en el Estadio de los Juegos del Mediterráneo daba alas y permitía al conjunto azul afrontar la semana de entrenamientos previa al partido de ayer con una frescura psicológica favorable.

Llegaron las 20:30 y aunque con algo de retraso, –al himno le dio tiempo a sonar dos veces- saltaron al campo exactamente los mismos once hombres que lo hicieron el pasado sábado en Almería y que se trajeron los tres puntos de vuelta a casa. La buena dinámica y la alegría en el juego se demostraron en una primera parte a la que sólo le faltó el premio del gol, gol que a punto estuvo de conseguir Sergio Tejera, con un disparo cruzado que se fue lamiendo la cepa del poste.

Sergio Tejera trata de batir a Rui Silva en la primera parte. | Imagen: Real Oviedo
Sergio Tejera trata de batir a Rui Silva en la primera parte. | Imagen: Real Oviedo

También el senegalés Ibra, con un remate de cabeza muy bien ejecutado, puso en apuros al guardameta del conjunto nazarí, Rui Silva, que evitó el tanto con una espectacular mano abajo y envió la pelota a córner.

Tras el paso por vestuarios, el Granada pareció despertar y se sacudió el dominio carbayón. De hecho, cinco minutos después de la reanudación, después de que el central jienense del Real Oviedo, Carlos Hernández, despejase al medio y mal, un aparentemente fácil balón frontal, le cayó una pelota muerta a Fede Vico en la frontal del área.

El dorsal número 14 no perdonó el fallo defensivo y adelantó a un Granada que veía cómo con esa momentánea victoria se distanciaba un poco más de su inmediato perseguidor, el Albacete Balompié. Para que así finalizase el encuentro, el equipo de Diego Martínez trató de retrasar de manera reiterada la puesta en juego del balón, ya saliera este de saques de falta, banda o esquina.

Los jugadores del Granada celebran el gol de Fede Vico ante las cámaras. | Imagen: La Liga
Los jugadores del Granada celebran el gol de Fede Vico ante las cámaras. | Imagen: La Liga

Esas pérdidas de tiempo enervaron y de qué manera a los algo más de doce mil espectadores que poblaron las gradas del Carlos Tartiere, ya que vieron cómo el colegiado del partido, el vallisoletano Óliver de la Fuente Ramos, las permitía, mostrando nada más que una cartulina amarilla por ese motivo. Fue al guardameta Rui Silva.

También es cierto que el Granada, cuando sí que se lograba que el balón estuviese en juego, generaba peligro y tuvo varias oportunidades para doblar la ventaja en el marcador sobre el Real Oviedo. Primero, pudo hacerlo por medio de un lejano pero potente disparo del exjugador del conjunto azul, Victor Díaz, desde unos treinta metros de distancia y que Nereo Champagne acabó por despejar a córner con una espectacular palomita.

Después, no fue el argentino el que desbarató la acción de ataque nazarí sino el asistente dos, que anuló un muy buen gol al ex del Borussia Dortmund, Adrián Ramos. El cafetero definió a la perfección un pase entre líneas a la espalda de Carlos Hernández, que no firmó, en absoluto, un buen partido. Lo cierto es que en directo pareció un fuera de juego más claro de lo que a la postre fue. Aun así, el cafetero no protestó y simplemente se lamentó por el infortunio de la acción.

Con el mismo resultado que en el minuto 50 se llegaba al ocaso del partido y fue ahí cuando el Granada concedió la primera ocasión del segundo tiempo para los de Egea. Corría el minuto 87, algo que dice mucho de la buena segunda mitad del cuadro de Diego Martínez. Sin embargo, uno de los mejores hombres del partido, el defensa central Germán, cometió un error imperdonable al tratar de controlar una pelota aparentemente sencilla.

El fallo, dejó al delantero Senegalés, Ibra, solo delante de Rui Silva, a quien batió con un potente tiro cruzado llevando el delirio a las gradas del Carlos Tartiere. El tanto, que el Real Oviedo quizás mereció en la primera parte y que no había llegado, llegó cuando menos lo merecía un equipo que fue en volandas durante los últimos cinco minutos del partido.

Prueba de ello fue el remate de cabeza del propio Ibra, que se marchó por encima del larguero a centro de Saúl Berjón acto seguido. El ovetense demostró, a pesar de no haber firmado un buen partido, que es un futbolista a quien no se debe sustituir porque aunque sea en el minuto noventa de partido puede sacarse de la chistera centros medidos como el desaprovechado por el ‘17’ del conjunto carbayón para darle la vuelta al marcador.

El Granada también trató de llevarse los tres puntos y metió algo el miedo en el cuerpo al respetable ovetense pero finalmente, tras los –escasos- cuatro minutos de descuento que De la Fuente Ramos añadió, se llegó a un final de partido que deja como estaban las cosas por arriba y que mantiene a los de Egea a tres puntos del playoff de ascenso a expensas de lo que haga el Málaga en la noche de hoy, en Carranza.

Es precisamente contra el equipo malacitano cuando el Real Oviedo se jugará el todo por el todo la próxima jornada, en el Estadio de La Rosaleda, el próximo lunes.

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