¿Dónde encaja Griezmann en este Barça?

¿Dónde encaja Griezmann en este Barça?

Antoine Griezmann es la flamante incorporación del FC Barcelona. El club catalán depositó la cláusula de rescisión del jugador francés al Atlético de Madrid. Un fichaje de calidad indudable para el Barça, pero que deja dudas desde la planificación. 

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Emmanuel Rondón

Anteriormente, hablar de 120 Millones por un jugador era irrisorio y delirante, ahora no es tan así; conseguir un jugador top mundial – cómo lo es Griezmann – por esa cantidad de dinero puede tranquilamente considerarse una oportunidad de mercado. 

Porque al fin y al cabo, lo que da sentido al fichaje de Griezmann por el Barça es eso; la posibilidad de contar con uno de los mejores del mundo por una cantidad ‘no récord’. 



La disyuntiva del rol en el campo


No se pone en tela de juicio la capacidad de Antoine, todo lo contrario, se resalta el enorme jugador que se lleva el club catalán; pero, ¿Dónde encaja Griezmann en este Barça? Se hace un repaso de la carrera de Antoine y su mejor versión es jugando por detrás de un nueve puro (Diego Costa o Giroud por ejemplo). El francés no es nueve ni tampoco extremo. Algo que hace dudar de la planificación deportiva cuanto menos.

Griezmann vistiendo la camiseta de la Selección francesa / Foto: Getty images
Griezmann vistiendo la camiseta de la Selección francesa / Foto: Getty images



¿Quién es el que ocupa esta función de jugar por detrás del nueve en Barcelona? Messi, que además, absorbe casi en su totalidad el peso de la creación y el ataque del Barça. Es el eje del equipo, todo se hace alrededor de él. 

Quizás, la directiva culé se decantó por Griezmann por esta misma razón, sacarle responsabilidades a Messi y que estas puedan recaer en otro crack. Pero, el fútbol no es juntar figurativas y nada más; a veces, dos y dos no es cuatro. 



Las distintas variables que tiene Valverde le pueden provocar más de un dolor de cabeza 



Hay que tener en cuenta algo, y es que Griezmann apunta a la titularidad; un jugador de su calibre no puede ir al banco; sería una atrocidad. No es equiparable al caso de Coutinho o Dembélé, Griezmann fue figura en la Francia campeona del mundo y además estuvo nominado a un balón de oro; la balanza se inclina a favor del francés si se compara individualmente con Philippe o Ousmane. 

Griezmann celebra un tanto con el Atleti de Madrid / Foto: Getty Images
Griezmann celebra un tanto con el Atleti de Madrid / Foto: Getty Images



Así que, fichar a Griezmann para otorgarle un rol secundario en el Barça sería un fracaso gigante por parte de la dirección deportiva del Barcelona. Prácticamente, es una obligación para Valverde encontrarle un lugar desde el inicio. 

Y las variables están allí, deberá encontrar cual es la solución con mayor viabilidad para el equipo:

 

Griezmann reconvertido 


Una de las opciones más simples y sencillas. Que Griezmann se adapte al esquema y a los jugadores, sin importar sus características – claramente no es extremo – pero aprovechando sus virtudes: sacrificio colectivo y calidad. Si algo le sobra al francés, es la capacidad de adaptación a contextos y situaciones distintas; así que no sería nada descabellado verlo adaptándose a la banda. Agregándole una virtud adquirida con Simeone: Sacrificio, Antoine juega como pocos y corre más que la mayoría de los atacantes



Messi de extremo 


Que Messi vuelve a su puesto original y que Antoine se ubique detrás de Suárez es una opción, pero – tomaré partida a partir de ahora – la menos indicada para mí percepción, por dos razones:

1. Messi ya no es el de la versión 2014-2015 con Luis Enrique. Es un jugador total, que necesita jugar centralizado para aportar más al equipo en faceta de creación y elaboración del juego; y ahorrarse metros y recorrido para llegar al área. Ya Messi no está para ubicarse en una banda y gambetear en sprint como aquel inolvidable gol al Athletic de Bilbao por Copa del Rey. Eso cambió hace mucho. 

2. Desproporción y desbalance. Tener a Messi por derecha, Suárez de nueve y Griezmann por el centro –detrás de Luis– obligaría un cambio táctico; que sería romper el 4-3-3 para pasar a un 4-2-3-1. Porque si no hay extremo en la izquierda corres serios riesgos de desproporcionar el campo y además quedar desbalanceado. También es cierto que, Jordi Alba se siente más cómodo en ataque sin un extremo por delante, pero eso también lo vuelve un poco más previsible. 



Griezmann de nueve, Suárez al banco


Una opción casi utópica pero que puede verse en algunos partidos. Y es que, el francés puede jugar en ese puesto; pero está más que comprobado que no es nueve natural y que no es el puesto que mejor le sienta. Y fichar a Griezmann ubicarlo en un lugar donde se siente incómodo, es algo sin sentido. 

Tampoco es muy viable que Suárez vaya al banco, es un jugador importantísimo, no sólo desde sus funciones: marcar goles, asociarse y apoyar constantemente el pressin. Sino por lo que provoca e infunde en el rival, no es lo mismo tener a Suárez enfrente a no tenerlo; y la clara muestra es la última final de Copa del Barça ante el Valencia. Además que, el mejor socio de Messi en este Barcelona de Valverde es el mismo Suárez; con permiso de Jordi Alba.  

Cambio de sistema táctico



Hablar del Barça es hablar del 4-3-3, algo que muchas veces Valverde se animó a romper agregándole matices e ideas propias – no siempre exitosas – y algo rechazadas por la afición culé por cierto. Ya hemos visto al Barcelona jugar 4-4-2 o 4-4-1-1; así que no sería para nada descabellado ver un Barcelona 2019-2020 con un esquema táctico 4-3-1-2. 



Sin romper la figura del famoso triángulo en el medio (Cómo armará el medio campo Valverde también es otra discusión interesante) pero prescindiendo de los extremos nominales. Y es que, en el 4-3-1-2 recargas todo el peso ofensivo en el centro con la posibilidad de descomprimir con la subida de los laterales. En este caso, se potencia la figura de Messi rodeándolo de jugadores de gran capacidad asociativa: Dos interiores – Arthur, De Jong (considerando que Busquets es titular de volante central), Vidal, Rakitić, Aleñá o incluso Puig como posibilidades – y de dos delanteros de élite, Suárez y Griezmann.

 

En el fútbol la lógica no siempre funciona

El futbol es un deporte colectivo donde las individualidades pueden ser la gran diferencia entre tener éxito o fracasar. Pero indudablemente, la prioridad debe ser siempre tener una estructura colectiva que sostenga a las individualidades. Juntar estrellas en el fútbol y hacerlas funcionar en un engraneje colectivo, es tan complicado como ensamblar las piezas del auto perfecto. Debes tener una capacidad de manejo y dominio de la táctica envidiable.

A los jugadores buenos hay que hacerlos jugar juntos, eso es indudable; el problema viene cuando ejercen roles similares. A veces sale bien, porque se entienden y no se chocan; pero en muchas ocasiones se superponen e incomodan; obligándote a sacar a uno de su zona de confort haciendo que haga funciones que no siente del todo.

¿Para qué quiere el Barcelona a Griezmann? Para los metros finales claramente. Para marcar, asistir y juntarse con Messi. Más allá de que el francés te ayude en el pressing, fastidie a los volantes rivales y pueda retroceder para echar una mano.

¿Dónde encajará Griezmann en este Barça? Eso ya es trabajo de Ernesto Valverde. Una situación envidiable ciertamente, tener tanto material de donde elegir; pero al mismo tiempo muy complicada; por el mismo desbalance que ocasiona tanto calidad en puestos tan concentrados.

También habrá que estar atento al mercado del club catalán, se hace muy difícil imaginar un equipo con Coutinho, Dembele, Griezmann, Suarez y Messi para tres puestos; cuatro a lo sumo. Igual en el medio, donde hay seis mediocampistas compitiendo – a priori – por tres lugares.

Exceso de jugadores y de material para competir por todos los títulos y jugar un futbol vistoso. El Barcelona tiene de lejos una de las plantillas con mayor riqueza en todo el mundo; algo tan bueno como contraproducente si no se lleva bien. Las figuras nunca matan al colectivo, pero, una estructura colectiva que sostenga a individualidades de tal calibre; puede ser un dream team histórico. Y por el contrario, un Ferrari sin frenos propenso a estrellarse.

 

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