Más allá de La Masía 

Más allá de La Masía 

En constante entredicho con el incesante eco a sus espaldas, La Masía vuelve a reponerse un año más de las voces que intentan acallarla. Salpicada por el intenso ruido demoledor de los más críticos con el éxodo de canteranos en los últimos años, el tiempo se viste como el mejor aliado para la cantera azulgrana demostrando que el sol no siempre sale lejos de ‘Can Barça’.

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Alicia Navarro

Sólo el tiempo es capaz de erguirse como el mejor juez para ponerlo todo en el lugar que corresponde. Plagado de críticas con tilde destructiva, las voces más azotadoras estallaban sobre los cimientos de La Masía con las últimas salidas de las jóvenes promesas de la cantera azulgrana. El último ejemplo se magnificaba con la excéntrica marcha de Xavi Simons al París Saint-Germain de la mano de Mino Raiola este mismo verano, incendiando una constante en aumento en los últimos años.

Con sólo 16 años, Xavi Simons revolucionaba el panorama del fútbol tras anunciar su fichaje por el club parisino. En las filas del FCB Cadete A de Sergi Milà la pasada temporada, el medio holandés decidía renunciar a continuar su progresión en las categorías inferiores del club catalán y seguir creciendo en la etapa juvenil para saltar en brazos de la suculenta oferta económica de los franceses. Simons cerraba la puerta de la última fuga de la cantera, siguiendo los pasos de quienes un día volaron desde la Ciudad Condal rumbo hacia un destino no siempre tan prometedor.

Xavi Simons con el FCB Cadete A. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Un jugador en proceso formativo no se puede ir. Yo con 16 años no me quería ir del Barça, mi sensación es que estaba en lo máximo. Si me hubiera venido Manchester United o Chelsea hubiera dicho que no”. Así de contundente se mostraba Xavi Hernández en 2017 ante las salidas de Jordi Mboula y Eric García, dos de los futbolistas que abrían la veda al escape de canteranos de La Masía. Uniformado como una auténtica institución y un mito en la historia del Barça, Xavi alzaba su voz contra aquellos que declinaban seguir su formación en ‘Can Barça’ anteponiendo intereses más allá de los meramente deportivos. Erguido como el jugador que más veces ha vestido la zamarra azulgrana, el de Terrassa se postulaba a favor de la filosofía más intrínseca del club.

El pistoletazo de salida

La chequera como principal reclamo. En plena efervescencia, el Manchester City tiraba de talonario para hacerse con los servicios del central Eric García el verano de 2017. A sus 16 años, y en etapa cadete, el zaguero partía a Inglaterra a razón de un millón de euros para las tres próximas temporadas  y la propuesta de trabajar con el primer equipo de la mano de Pep Guardiola. Pese a lograr debutar en diciembre de 2018 y sumar tres participaciones en el primer equipo, Eric se estancaba en la Premier League 2 la pasada campaña con el conjunto ‘citizen’, anclado en la octava posición a cuatro puntos del descenso y a once del campeón, el Everton.

Tampoco se alinearía la suerte con Jordi Mboula. Dirección al Principado con 18 años, el delantero abandonaba el FCB Juvenil A tras protagonizar una brillante temporada en la UEFA Youth League. Una cláusula de un puñado de euros bastaba al AS Mónaco para incorporar al de Granollers, que no cuajaría en el club monegasco. Sin demasiada participación, el ariete se marchaba cedido esta campaña al Cercle Brugge de la primera división belga.

Jordi con el FCB Juvenil A. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Mboula y Eric se desvinculaban de La Masía en 2017, abriendo el camino para los que se marcharían después

Buscando priorizar el valor al trabajo de formación instaurado en La Masía, desde el club se implantaba un compromiso de mínimo tres años para todos los jugadores que saltaban al FCB Cadete B tras finalizar su etapa con el FCB Infantil A. Hasta su primera etapa juvenil, los jóvenes futbolistas incluirían en sus contratados además una cláusula de recisión de 3 millones de euros, intentando asegurar la continuidad de aquellos jugadores por los que se había apostado e invertido no sólo en su formación, sino también en su desarrollo académico y personal. La salida ruidosa de Jordi Mboula y Eric García servía para alertar al club y promulgar unas bases que, por desgracia, no bastarían para saciar el hambre de los más insaciables.

El frío lejos de La Masía

“El Barcelona necesita nutrirse de jugadores de casa. No puede ser que se marchen de esta forma”, rezaba de nuevo Xavi. Sin embargo, nuevos golpes azotarían de nuevo el sostén de la cantera azulgrana con la salida escalonada de futuras joyas en proceso de refinación. Sergio Gómez, Adrià Bernabé, Pablo Moreno o Robert Navarro no dudaron en seguir la estela marcada el verano anterior. Estimulados por intereses dispares, los cuatro catapultaban uno de los veranos más negros para La Masía, acrecentando los juicios insanos vertidos sobre el desinfle de la pedrera ‘culé’.

Desplegando los tentáculos verdes, el Manchester City lograba de nuevo pescar en las instalaciones de la Ciudad Condal. Adrià Bernabé, a sus 16 años, renunciaba a proseguir su camino como juvenil para acompañar a Eric García. Debutante con Guardiola, Adrià se estrellaba también en la Premier League 2 con los ‘citizen’, así como en la UEFA Youth League, incapaces de pasar el escollo de la fase de grupos.

Adrià Bernabé. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

La misma suerte abrazaría a Sergio Gómez, embaucado en las filas del Borussia Dortmund tras abandonar la disciplina azulgrana con 17 años. Colistas en la fase de grupos, el catalán tampoco saborearía la gloria en la Regionalliga West, desplazado a la quinta posición. A pesar de disputar un par de minutos en su debut en la Bundesliga, el cuadro alemán cedía en este mercado estival a Sergio Gómez al SD Hueca, tras pasar de forma fugaz por el primer equipo de Lucien Favre.

Casos similares protagonizaban también los delanteros Pablo Moreno y Robert Navarro. Para Robert nada salió como esperaba. Pese a ser el jugador más joven en debutar con el AS Mónaco, su salida del club monegasco ultima su puesta a punto tras una temporada difícil. Ambos en las filas del FCB Cadete A, con 16 años Robert y Pablo clausuraban su etapa en ‘Can Barça’ tras ser dos de los protagonistas con más peso del escuadrón. Al igual que su compañero de fatigas, Pablo Moreno cambiaba la zamarra azulgrana por la ‘Vecchia Signora’. A manos de la Juventus de Turín, el granadino tampoco lograba pasar de la ronda de los ‘play-offs’ de la UEFA Youth League, cayendo además hasta la octava plaza de la Primera 1 con la Juventus U19 y pasar de convertirse en el máximo goleador en las filas del Barça a sólo anotar tres dianas en el campeonato regular de la Liga Nacional Juvenil italiana.

Pablo y Robert con el FCB Cadete A. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

La paciencia como premisa

Del calor de La Masía al frío más allá de la frontera. Son muchos los que se van, pero también los que se quedan. Imprescindible se presume la escala gradual en la formación de cualquier joven jugador de la cantera, ascendiendo desde la etapa cadete hasta el filial azulgrana, último escalafón antes de fijar en el horizonte la seña del Camp Nou. “Nunca ha sido fácil jugar en el primer equipo. A mí también me costó mucho llegar y afianzarme” afirmaba Xavi, una de las voces más que autorizadas para aconsejar a los futbolistas que nutren La Masía. Paciencia, dedicación y mucho trabajo forman el tridente perfecto para conseguir llegar con opciones de aterrizar en el Coliseo azulgrana. Pese a no ser garantía de éxito, solo la continua formación permite desplegar un amplio abanico de posibilidades con la plena madurez alcanzada.

La Masía dice ‘basta’ a la presión ejecutada a través de las maniobras habituales remolcadas por agentes inexpertos o un entorno equivocado que llevan a los jugadores a partir lejos del Barça sólo por dinero. Todo los futbolistas tienen cabida en el club que ensalza ser ‘Més que un club’, sin embargo, el dinero nunca será el motor que alimente la continuidad en una espiral cada vez cotizando más al alza.

La lógica permite entender la partida en busca de nuevas oportunidades con el billete del filial ya cumplido. Sin embargo, la premura en la marcha de jóvenes cadetes o juveniles mal aconsejados aterroriza el rumbo de un destino no siempre respaldado por la gloria. La Masía ha sido, es y será, el futuro del Barça. El corazón que nutre las entrañas del club latiendo con furia para desplegar la esencia de una filosofía inquebrantable. El ruido estridente de los críticos que intentan acallar su voz es inútil. Seguirá habiendo salidas, sí. Pero también seguirá habiendo quienes luchen con pundonor por tejer sus sueños y vestirlos de azulgrana.

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