Jorge Cuenca, la
jerarquía desde la zaga
Jorge Cuenca en el Estadi Johan Cruyff. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Jorge Cuenca, la jerarquía desde la zaga

Humildad, sencillez y una madurez exquisita envuelven la silueta de Jorge Cuenca. Acomodado con oficio en el centro de la zaga del Barça B, el madrileño arranca su tercera temporada en ‘Can Barça’ con el aire soplando a su favor. En uno de los momentos más dulces de su carrera, Jorge consumaba su rol jerárquico con el recién estrenado brazalete de tercer capitán, cotejando su veteranía como la voz de la experiencia.

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Alicia Navarro

Repleto de ilusión y desbordando una simpatía fuera de lo común, Jorge Cuenca aterrizaba en la Ciudad Condal dónde no tardaría en embolsarse el cariño de la parroquia azulgrana. Equipado con una madurez prominente para su corta edad, la experiencia espigada en Segunda División de la mano de la AD Alarcón intuía la índole de un jugador con halos de luz. Inmerso en plena etapa como juvenil con el cuadro ‘alfarero’, la presencia de Cuenca en los últimos compases de la temporada en el primer equipo madrileño captaba la atención del FC Barcelona, siempre cuidadoso en cada detalle. Lejos de achicarse ante el reto con la AD Alarcón jugándose la permanencia, a sus 17 años el joven central alcanzaba el sueño de debutar en la categoría de plata del fútbol español bajo las directrices de Julio Velázquez. Y ahí, sumergido entre anhelos y realidad, La Masía destapaba sus entresijos para recibir a Jorge Cuenca, un central maduro capaz de interpretar las diferentes situaciones como nadie.

Con sólo 17 años, Jorge Cuenca debutaba en Segunda ante el Elche CF con el ‘42’ a la espalda

De la Escuela Deportiva Municipal San Blas hasta planear sobre ‘Can Barça’. El duro trayecto, no exento de vaivenes, ultimaba la progresión de un futbolista excepcional bañado de una gran inteligencia y rigor tanto dentro como fuera del verde. Virtuoso en todas sus facetas, Jorge Cuenca arrancaba la temporada 2017/2018 con el Barça B de Gerard López, repitiendo escenario en Segunda División y convirtiéndose en una de las piezas claves en la pizarra del de Granollers a pesar del descenso.

Cuenca en su primera campaña con el Barça B. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Un juvenil con jerarquía veterana

Superviviente de la criba del filial un curso más tarde con el descenso vociferando en la corriente (2018/2019), el rango de Jorge Cuenca comenzaba a crecer desde la zaga. Resguardado con una zurda prodigiosa, su manejo con la diestra nada tiene que envidiarle. Erguido como capataz del buque desde la retaguardia, la facilidad para despojar rivales y encontrar la mejor jugada le resguardan como un auténtico paladín sobre el tapiz. Y de nuevo, a los mandos de García Pimienta, Jorge Cuenca volvía a repetir su influjo en el esquema del filial, ganándose con autoridad el respeto y la admiración de todo el escuadrón.

A punto de rozar el cielo de los ‘play-offs’ de ascenso en Segunda División B, el defensa madrileño trenzaba de nuevo una gran campaña esparciendo en cada jugada sus credenciales. Seguro de sí mismo y de sus aptitudes, Ernesto Valverde llamaba al madrileño para debutar con el primer equipo frente a la Cultural Leonesa en la Copa del Rey. El 31 de octubre de 2018, al amparo del Estadio Municipal Reino de León, Jorge Cuenca apuntalaba la primera piedra de un sueño que disparaba a la quimera.

Cuenca celebrando un gol en el Miniestadi (18/19). Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Jorge Cuenca se estrenaba en el primer equipo en la Copa del Rey contra la Cultural Leonesa

Dando un paso al frente, el inicio de la nueva temporada 2019/2020 concedía una valija repleta de presentes ante el buen hacer de Jorge. Sin quererlo, pero cargado de orgullo y oficio, el zaguero madrileño entraba en la historia del Barça al convertirse en el primer jugador en anotar un gol en partido oficial sobre el césped del Estadi Johan Cruyff. Merecida distinción, la ráfaga de bonanza culminaría su éxtasis con el nuevo reconocimiento esta vez por parte de sus compañeros. Engrandecido dentro y fuera de la cancha, abanderando la humildad como premisa, el brazalete de tercer capitán se posaba esta temporada sobre su brazo. El estreno de la responsabilidad, más que merecido, confirmaba la escala y liderazgo de un auténtico mariscal.

Jorge Cuenca este curso con el filial. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

El patrón de la defensa

Interpretando con finura la mejor opción, el cuero busca sus botas. Siempre atento al quite, Jorge Cuenca arma de forma perfecta la panorámica que desatasque la salida del balón. De forma limpia, y consensuada, diagonales al flanco o rompiendo las líneas con un pase afianzan el amplio abanico de opciones del central.

Ataviado con más de 1,90cm de altura, Jorge se forja como la perfecta muralla que trastabilla las embestidas del rival. Impecable en el salto tambaleando el fuego enemigo, el zaguero emplea la misma prominencia para torpedear en el área contraria. Combinando su destreza por alto y con el esférico en los pies, la valía de Jorge Cuenca cotiza al alza.

Jorge Cuenca en el Estadi Johan Cruyff. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Conscientes de un futuro prometedor, el FC Barcelona anunciaba la renovación del central hasta 2021, ampliables a dos más, con una cláusula de recisión de 30 millones de euros. Atando el porvenir de uno de los centrales más consistentes y precoces del panorama nacional, el club azulgrana aguarda el salto definitivo que sostenga los cimientos de la barricada azulgrana. Sólo tiene 19 años, pero su rango sobre el césped ya implora su asedio.

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