Primera titularidad de Álex Moreno: potencia, desborde, habilidad, ganas e ilusión
Álex Moreno conduciendo el esférico | Fotografía: @alexmoreno

El Benito Villamarín volvía a vestirse con sus mejores galas para recibir al Betis después de la mala imagen mostrada en Pamplona. Uno de los grandes atractivos para una afición que no falla ni en día laborable, además de llevar en volandas a su equipo a la victoria, era ver más minutos al que fue el último fichaje verdiblanco, Álex Moreno, quien se estrenó como titular ante el Levante.

Álex Moreno se estrena como titular asumiendo galones

Álex Moreno entró de lleno en el once inicial en detrimento de un Pedraza que fue descarte de última hora y vio el partido desde la grada. Las actuaciones del catalán ante Getafe y Osasuna, aunque estuvo poco tiempo sobre el césped, ilusionaban a la afición, pero en la noche del martes la hinchada aún pudo disfrutar mucho más de su velocidad, su descaro y su habilidad con el esférico, además del peso ofensivo que transmite al resto del equipo.

El Betis fue de menos a más, llegando incluso a remontar el primer gol del Levante, poniendo finalmente en el electrónico un 3-1. Precisamente el gran culpable de esto fue un Álex Moreno que desde el minuto uno no paró de pedir el balón, de tirar hacia arriba, de encarar a sus rivales, y de no perder de vista a los atacantes granotas para evitar sustos cerca de la portería de Joel. Sus primeros 45 minutos fueron de escándalo, sus ganas y su garra cada vez que cogía el balón, maravillaron a un Villamarín rendido a su habilidoso lateral izquierdo.

Álex Moreno a punto de lanzar el esférico | Fotografía: @alexmoreno
Álex Moreno a punto de lanzar el esférico | Fotografía: @alexmoreno

En la segunda parte perdió peso en el juego ofensivo del equipo, pero se centró más en defender y en potenciar que los visitantes no se colaran por su banda. Incansable durante los 90 minutos, no dio un balón por perdido, sonrió como un bético más en cada gol, además de lamentarse en cada ocasión fallada. Pura dinamita y corazón, además de habilidad, la que tiene el Betis en el flanco izquierdo, y bendito problema el que tiene Rubi en esta demarcación. El catalán llega pisando fuerte, y demostró ante el Levante que valió la pena pasar por el culebrón hasta que se cerró su fichaje.

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