La Masía por
el mundo: Sandro Ramírez, un guerrero en Pucela
Sandro entrenando con el Barça B. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Nadie es capaz de exigirse tanto como él mismo y eso es, a veces, el peor de los castigos. Impregnado con un talento especial y una naturaleza goleadora loable, Sandro Ramírez ya destellaba sin decoro con sólo cuatro años en la AD Barrio Atlántico de Las Palmas de Gran Canaria. Bañado con la magia que inunda la isla, la clase magistral del canario apenas tardaría en florecer, saltando con sutileza al fútbol base de la UD Las Palmas con el equipo Benjamín. Perspicaz y con un instinto devorador infalible, el estadillo de Sandro en su segundo año en las filas del infantil alertaría al FC Barcelona, incapaz de resistirse al talento del ariete ‘pío-pío’. Registrando una explosión divina, los más de 200 goles con el navío infantil acabaron por conquistar al club catalán, trasladando los sueños de Sandro a la calidez de La Masía.

Sandro llegaba al Barça la temporada 2009/2010 procedente de la UD Las Palmas

Sandro con el filial la temporada 2014/2015. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

El rugido de la bestia

Capaz de moverse como pez en el agua en el corazón del área rival, el centelleo del delantero apenas tardaría en medrar.  A las órdenes de Víctor Sánchez y Marcel Sans con el FCB Cadete B en su primera campaña como azulgrana el curso 2009/2010, Sandro preparaba el ascenso meteórico de un depredador siempre con ganas de más. Mortífero y colmando una gran habilidad en ambas piernas, el éxtasis de su buen juego guardaba su lugar una temporada más tarde a las órdenes de García Pimienta con el FCB Cadete A (2010/2011), adueñándose de todos los títulos a los que optaban los azulgranas. Cubierto con una entrega encomiable y dejándose el alma sobre el verde, el delantero insular atendía a su vez a la llamada de Sergi Barjuan al mando del FCB Juvenil B, disputando algunos encuentros y conquistando el cetro doméstico a pesar de encontrarse en edad de cadete.

Pero la vida, tan dura como bendita, comprobaría la robustez de Sandro con apenas 17 años. A caballo entre el FCB Juvenil B y el FCB Juvenil A de Óscar García la temporada 2011/2012, una complicación en los meniscos de la rodilla derecha le obligaba a pasar por el quirófano asestando un fuerte revés a los anhelos de Sandro. Golpeando la adversidad y resurgiendo al compás de un vuelo imparable, la campaña 2012/2013 devolvería de nuevo la oportunidad de rebrotar con el FCB Juvenil A de Jordi Vinyals, liderando con firmeza un ataque que no se entendería sin su presencia.

Poniendo a prueba la capacidad de un guerrero de alma inquebrantable, el destino bajaría de nuevo sus cartas intentando lastimar el aplomo del canario con una nueva rotura de meniscos, esta vez de su rodilla izquierda. Forzado a ser intervenido de nuevo y a perderse el último tramo del curso con el escuadrón barcelonista, sus más de cuatro meses en el dique seco no mancillarían la determinación de Sandro y su fe indestructible, sujetando con solidez la etiqueta de máximo artillero del FCB Juvenil A con 20 tantos en 18 partidos.

Sandro en el Miniestadi. Foto: Laia Cervelló, VAVEL

La vida atizaba con dureza a Sandro en 2012 y 2013 al romperse consecutivamente los meniscos de las dos rodillas

Pasarela al Camp Nou

Ahuyentadas las sombras posadas sobre su lesión, el renacer de Sandro con el Barça B encumbraría las habilidades de un soldado preparado para lidiar en la contienda. Ganado y merecido, el isleño debutaría con el filial el 17 de agosto de 2013 ante el CD Mirandés, estrenando una nueva etapa que le llevaría rumbo al Camp Nou. Activo y participativo a las órdenes de Eusebio Sacristán en el difícil escenario de la Segunda División la temporada 2013/2014, la gran actuación de Sandro Ramírez captaban la atención de Luis Enrique, otorgándole la oportunidad de realizar la pretemporada con el primer equipo y debutar de forma oficial el 31 de agosto de 2014 en el Madrigal.

A sus 19 años, aparcando sin miedo cualquier tipo de complejos, enfundado con el ‘29’ a la espalda saltaba sobre el verde tapiz a falta de veinte minutos para el final con la difícil tarea de desencallar el empate inicial. Sin temblarle el pulso y asistido por Leo Messi, el canario batía en el minuto 82 la portería de Sergio Asenjo para amarrar los tres puntos en la segunda jornada del campeonato frente al Villarreal CF (0-1). Era, sin dudo, el bautizo de una estrella.

Sandro con el primer equipo el curso 2014/2015. Foto: Carla Cortés, VAVEL

Sandro debutaba con el Barça el 31 de agosto de 2014 marcando el gol de la victoria ante el Villarreal CF

A trote entre el filial y la primera escuadra el curso 2014/2015, Sandro lograba un total de 12 goles (ocho en las filas del Barça B y cuatro con el primer equipo), convirtiéndose en parte protagonista del segundo ‘triplete’ de la historia del club catalán y ganándose el pleno derecho de ascender al vestuario del Camp Nou la campaña 2015/2016. Sin embargo, eclipsado por una delantera temible con Messi, Suárez y Neymar, la presencia testimonial en la pizarra del míster asturiano obligaba al ariete insular a surcar con las maletas al Málaga FC en busca de la oportunidad perfecta para atestiguar su fútbol.

Sandro con Jordi Alba en la rúa del Barça. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Explorando su lugar

Con el sello de La Masía, Sandro aterrizaba en La Rosaleda dispuesto a afianzar las directrices de una naturaleza incontestable. Liderando al equipo con sólo 21 años, sus 16 goles con el Málaga CF la temporada 2016/2017 le permitían explotar como futbolista, transformándose en un auténtico héroe del cuadro ‘boquerón’ amarrando la salvación de los andaluces y fascinando el interés de la Premier League, que no tardaría en llamar a su puerta.

Presentado bajo los focos mediáticos del Everton FC el curso 2017/2018, su romance con el club inglés no acabaría de despegar. Lo que estaba destinado a encumbrar las luces de su figura acabaría por desencadenar su salida en forma de cesión en dos ocasiones: al Sevilla FC en el mercado invernal y a la Real Sociedad una temporada más tarde. Sin suerte en ambos conjuntos, el Real Valladolid brindaba al canterano azulgrana la oportunidad de redimirse este verano anunciando con gran fulgor su incorporación al cuadro ‘blanquivioleta’ para la temporada 2019/2020.

Sandro esta temporada con el Valladoli. Foto: Real Valladolid

Un ‘9’ puro, capaz de habituarse al juego de banda, Sandro Ramírez viste al conjunto de Pucela con la entrega perdida en la última campaña. Pese a no marcar en partido oficial desde el 23 de noviembre de 2017 tras su gol al Atalanta con los ‘toffees’, la gran actuación del canario a las órdenes de Sergio González le ha encumbrado a disputar como titular los últimos cuatro encuentros del Real Valladolid, decimotercero en LaLiga e indagando el camino idóneo para acomodarse sin contratiempos en la máxima categoría del fútbol español.

Tenaz y con un golpe exquisito del esférico, la rapidez y su buena pegada con ambas piernas le elevan a la clase que merece. Definición, garra y una belleza sublime en el uno contra uno le permiten abrazar una gran visión de juego y capacidad de desmarque para coronándose como un animal letal en área enemiga. Decidido a reafirmar con convicción el lugar que le corresponde, el Real Valladolid se rearma esta temporada con un delantero de altura. Tras el pobre bagaje cosechado el curso anterior transformando tan sólo 32 goles en la competición doméstica convirtiéndose en el equipo menos goleador de la tabla, los vallisoletanos apuntalan su artillería con la llegada de Sandro Ramírez, un inagotable guerrero sobre el verde. El gol será, sin duda, cuestión de tiempo.

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