Más verdes que blancos
Cara de circunstancias del míster al comprobar que todavía queda mucho trabajo que realizar. Imagen: LaLiga SmartBank

El Racing llegaba al Martínez Valero para enfrentarse al Elche CF con la intención de seguir sumando y prolongar la "buena racha" de Cristóbal Parralo (apenas 2 partidos al mando con 4/6 puntos logrados). Pese a que el conjunto ilicitano se encuentra asentado en la zona media-alta de la clasificación, la igualdad característica de la segunda división española hacía presagiar un encuentro disputado y competido. 

Y así lo fue durante, al menos, los primeros 20 minutos. Los locales combinaban en el centro del campo -dueños y señores de él a lo largo de todo el encuentro- llegando a colgar balones muy comprometidos para la defensa racinguista que trataba de achicar agua como podía. El Racing por su parte buscaba transiciones rápidas que permitieran a Enzo Lombardo encarar a su par y llegar a línea de fondo generando también mucho peligro. El extremo cedido por el Mallorca estuvo inspirado y trajo de cabeza a la zaga ilicitana. 

Sin embargo, todo cambió a partir del minuto 21. Una buena combinación en el centro del campo permitió a Nino recibir entre líneas -donde se muestra letal- e hizo llegar el esférico a Josan. Este alcanzó con comodidad la línea de fondo y puso un centro preciso que Yacine Qasmi se encargó de cabecear para materializar el 1-0. La grada enloquecía ante las miradas atónitas de Alexis, Figueras y Luca que no terminaron de ajustar sus posiciones. 

El gol dió alas a los franjiverdes que supieron qué hacer con el balón en todo momento. El Racing por su parte trató de apretar pero sin la continuidad necesaria para hacer sentir incómodos a los locales. No hubo conexión entre el centro del campo -dupla algo más ofensiva con Sergio acompañando a Toribio- y los hombres de arriba. Nuha apenas pudo combinar en sus contadas participaciones y Cejudo se perdió en conducciones excesivas ante la falta de efectivos de ataque. Yoda por su parte tampoco tuvo su día recibiendo pocos balones y haciendo menos por recibirlos. Por contra, el despliegue físico de Carmona que parece que le empieza a ganar la partida a Aitor Buñuel fue inconmensurable.

Mal inicio en la segunda parte y partido visto para sentencia

 

Tras el descanso, bien cabría esperar una reacción del conjunto santanderino. El Elche había sido superior en ambas áreas pero no sería descabellado pensar en un posible empate. Nada más lejos de la realidad. En una contra rápida en el minuto 51, Nino se hizo hueco en la frontal y 2 segundos fueron suficientes para colocar el cuero en el fondo de las mallas. Tras el gol, buenos minutos del Elche donde enfrió cualquier atisbo de reacción racinguista. Pacheta supo transmitir a sus futbolistas la importancia de afrontar 45 minutos por encima en el marcador, y sus jugadores se mostraron combinativos y certeros a la hora de defender sin perder el control del juego. 

Hubo tiempo para un tímido arreón visitante en jugadas aisladas donde pusieron en apuros a Edgar Badía. Sin embargo, el marcador no se movió manteniendo un 2-0 demoledor para los racinguistas que, en cierto modo, hizo justicia a lo visto en el terreno de juego. Excesiva euforia quizás tras el 3-0 algo engañoso ante el Extremadura que permitió salir de los puestos de descenso. El camino es largo y el Elche demostró ser un equipo muy trabajado que, pese a poseer un presupuesto muy similar, cuenta con un año extra de experiencia en la categoría que se plasmó en el terreno de juego. 

Cristóbal Parralo tendrá que seguir trabajando duro para moldear a su gusto una plantilla que necesita sentirse cómoda sobre el césped y unificar una idea de juego con el único objetivo de la salvación. La sensación que transmitió el equipo es de encontrarse aún muy verde en varias fases del partido, con muchos jugadores perdidos sin saber si debían presionar, combinar o romper al espacio. Y eso que se jugó de negro.

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