El análisis: la revolución culé silencia el Giusseppe Meazza 
Ansu Fati, goleador más joven de la historia de la Champions League. FOTO: Noelia Déniz

De no conocerlo, podríamos pensar que quien silenció al histórico Giusseppe Meazza con un gol nada más entrar al terreno de juego es de esos revulsivos expertos con media carrera a los hombros. Pero no, aunque bien pueda parecerlo. A sus tempranos 17 años y 40 días, Ansu Fati dió sus primeros pasos de manera agigantada en el escenario europeo para convertirse en el goleador más joven de la historia de la UEFA Champions League, y de paso arrebatar al Inter de Milán, actual líder de la Serie A Italiana, el preciado billete de acceso a los octavos de final de la competición más prestigiosa del planeta fútbol.

Aún sin tener nada que perder, los menos habituales de Ernesto Valverde pusieron sobre el imponente verde interista todo los medios para no hacerlo. En especial el delantero Carles Pérez, quien tomaba el rol de debutante en la rocambolesca alineación que dibujó el txingurri sobre la pizarra. Era sin duda alguna el día para experimentar, y el Barça no perdió la oportunidad de hacerlo con una defensa de tres centrales y un ataque inédito que lideraba Antoine Griezmann. Salió bien el experimento, que tenía el deber de resguardar bajo palos por primera vez en partido oficial el portugués Neto, que se disfrazó de su mentor, Marc André Ter Stegen, para asegurarse por lo menos el favor de su entrenador.

Carles Pérez y Aleñá dominan a Lautaro y los suyos

Ante el Inter, que presentaba la temible dupla ofensiva formada por Romelu Lukaku y el futurible culé Lautaro Martínez, era también un dia para reivindicaciones: las de hombres como Arturo Vidal, Samuel Umtiti, Moussa Wagué y en especial Carles Aleñá, quien sin haberlo hecho en toda la temporada asumió el rol de líder del centro del campo sin defraudar en absoluto. Todos ellos completaban el inusual 3-5-2 que desconcertó al conjunto de Antonio Conte, quien a su vez defraudó a toda su hinchada cediendo ante este equipo de circunstancias.

A pesar de empezar mejor, con una incómoda presión  que dificultó al inicio del choque la circulación de los hombres de Valverde y sendos avisos a la meta de Neto Murara, el Inter reculó con el paso de los minutos. Lo hizo tras el tanto del debutante Carles Pérez, quien aprovechó una desconcertante jugada en el área de Samir Handanovic protagonizada por Arturo Vidal, para estrenar el marcador del Giusseppe Meazza. Se silenció el coliseo de Milano, y con él sus pupilos, que cedieron la iniciativa del juego al Barcelona pasados los veinte minutos. Los azulgrana, comandados por la calidad de Carles Aleñá se adueñaron del partido a través de la posesión y de las sucesivas oportunidades generadas por el propio centrocampista. Los puntas Griezmann y Pérez, a diferencia de la esperanza neroazzuri Lautaro Martínez sí resultaron incisivos en la primera mitad, quien tardó en situarse en el partido. Cuando lo hizo, dió muestras de su calidad pretendida por toda Europa intentando sorprender por todos los medios a Neto pero sin fortuna. Sí tuvo fortuna a la hora de conceder, al filo del descanso, el empate a su compañero Lukaku quien se encontró con un pase de espaldas del argentino para igualar el choque.

Ansu Fati silencia al Giusseppe Meazza

Le servía el empate al elenco de Antonio Conte, más tras la empate que se sucedía en el Signal Iduna Park y que concedía la tercera plaza al Borussia Dortmund. Con un ojo en el marcador, el cuadro italiano optó por encomendarse al cattenaccio, ante el dominio de un Barça que no tenía nada que perder. Los de Milán sólo querían que se acabara el encuentro. Pero la cosa cambió en Alemania con el gol del Dortmund y apretaron el acelerador. Lo hicieron tarde, y acusaron la poca claridad y precisión, que por las prisas, tenían sus jugadas. A pesar de sobrarles las fuerzas para ponerse por delante, comandados por Lukaku en su misión de cara al gol, los interistas no supieron medir las jugadas y empezaban a ver como se les acababa el tiempo, rezando porque algo sucediera en el Signal Iduna Park.

En Alemania, el marcador restó inmovil, pero en Italia el partido se revolucionó en cuanto, a los 84 minutos, Ansu Fati ingresaba al terreno de juego con el "31" a la espalda. En un abrir y cerrar de ojos, la perla azulgrana, culminaba la hazaña de convertirse en el goleador más joven de la historia de la Champions. Combinó su temprana edad con la experiencia en el área de Luis Suárez para sorprender a todos, especialmente a Conte y sus pupilos, que veían como casi sin quererlo, un chaval  y los menos habituales del FC Barcelona les mandaban directos a la UEFA Europa League. Cerraba con una plácida victoria y como primero de grupo su andadura por la primera fase de la Liga Campeones el Barça de Ernesto Valverde, que mira ya, con aire fresco, hacia un ajetreado calendario con el Clásico liguero ante el Real Madrid como máxima preocupación. 

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