Kase O contra Metro (2.0)
David Carmona, de lo más destacado del Racing en las últimas jornadas, intenta un pase adelantado ante la presión de un rival. Imagen: LaLiga SmartBank

No hubo premio esta vez. El Racing da la impresión de ser un equipo al que el factor anímico le condiciona en demasía, y tras el varapalo de los últimos minutos ante el Fuenla tocaba su peor versión. Jugadores ofuscados que apenas ofrecieron alternativas a sus compañeros y escasa sensación de bloque o equipo tanto para defender como para atacar. 

Para el aficionado verdiblanco ya es costumbre ver cómo los buenos partidos se tuercen en las rectas finales, mientras que aquellos en los que el equipo se ve superado apenas muestra reacción o alternativas. Ayer, ante un buen Zaragoza que es claro candidato al ascenso, tocó la segunda versión. Al final, los jugadores son humanos y también se ven afectados por la falta de resultados condicionando así su rendimiento.

Si queremos lograr el objetivo, habrá que trabajar más a fondo que nunca, apoyar al equipo para que se sientan arropados como se ha estado haciendo hasta ahora (más de medio millar de aficionados racinguistas viajaron a la Romareda, sonando por encima de toda la afición local en los primeros compases del encuentro) y confiar en que la plantilla muestre la calidad y el fútbol que atesora para que así llegue el juego y los resultados. 

Nunca hubo partido

Respecto a lo deportivo, poco que destacar ya que el Racing se vió superado por el Zaragoza en todo momento. Los locales combinaron con éxito gracias al control en el centro del campo comandados por el canterano Guti, que encontraba con asiduidad a Kagawa y Puado en la zona de 3/4 (primer problema de la excesiva distancia entre líneas que atesora el Racing). Los mediapuntas maños jugaron a su antojo combinando con Soro y Suárez -una bestia el colombiano, gran estado de forma- y fruto de esta conexión llegó el 1-0 tras un disparo del cafetero ante el que Luca Zidane pudo hacer algo más. El guardameta francés tuvo varias intervenciones de mérito, pero no estuvo acertado en el primer gol maño.

Por su parte, el conjunto cántabro no conseguía hilvanar ninguna jugada destacable. Había un mundo entre la dupla Sergio-Toribio -que tenía que incrustarse entre centrales para sacar el balón- y los jugadores de ataque. Enzo y Nico estaban demasiado pegados a la línea de cal y eran previsibles -pese a varias arrancadas de Enzo- mientras que Cejudo no pudo apenas rascar bola y Nuha era una isla. El delantero hispano-gambiano no estuvo fino en las pocas ocasiones que entró en contacto con la bola. El Racing jugaba plano y se limitaba a achicar agua como podía ante un Zaragoza cómodo y que disfrutaba en el campo. 

Los cambios hicieron brotar el orgullo

Tras el paso por vestuarios, más de lo mismo en la segunda parte hasta que Nico Hidalgo (desaparecido) y Toribio (perdido) dieron paso a David Barral y David Carmona. La banda derecha ganó enteros con el cordobés que ya lleva varias semanas en plena forma mientras que el delantero gaditano cuajó posiblemente sus mejores minutos del año con el conjunto cántabro. Encaró a su par escorado en banda y no sólo probó a Ratón (algo que no se había hecho en todo el partido) sino que estuvo muy cerca de forzar un penalty en una jugada cuanto menos dudosa. El veterano delantero cuenta con poco rédito tras su escaso rendimiento y parece que tiene las horas contadas en Santander, pero al menos mostró orgullo y ganas luchando cada balón y protestando -quizás en exceso- las acciones en contra. En un partido como el de ayer donde el equipo se vio tan superado, era lo mínimo que se pedía para al menos dar una imagen digna. 

David Rodríguez fue el tercer cambio y, de forma similar a Nuha, apenas pudo entrar en el juego. Al equipo le cuesta hacer llegar el esférico a los delanteros en zonas de remate aunque es cierto que ahí se vieron los mejores minutos del Racing en el partido: Cejudo retrasó su posición ayudando en la creación y enlazando desde más atrás. Esto permitió a Enzo recibir más por el centro y encontrarle con más asiduidad y el énfasis aportado por Carmona y Barral dio esa dosis de frescura y carácter necesaria al equipo. 

Con todo, esos buenos minutos fueron insuficientes para inquietar seriamente a los maños que, tras una buena transición en los minutos finales, Javi Ros batía por alto a Luca tras un buen pase de Guti. Resultado justo y con la cabeza ya puesta en el partido de copa para, como mínimo, mejorar las sensaciones.

El equipo suele responder con su mejor versión tras partidos tan negativos como este y sería vital reengancharse a la pelea por eludir el descenso con una victoria ante un rival directo como el Oviedo. Quizás el partido de copa previo pueda servir para rodar a futbolistas que no han contado con minutos que, por qué no, puedan tener algo que decir. No sería la primera vez que algún canterano emerge del caos para contagiar de hambre y competitividad al resto de la plantilla que en ocasiones da sensación de resignada y pesimista. En unos días saldremos de dudas.

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