La defensa gruyère
Fuente: Ana Alonso (VAVEL)

La ilusión que rodea al levantinismo en las ventanas del mercado veraniego acaba convirtiéndose en un antónimo cuando el reloj marca las doce de la medianoche del 31 de agosto. Acostumbrados a sacar conejos de las chisteras con un presupuesto paupérrimo, en los últimos años, los dirigentes que han pasado por la dirección deportiva del Levante han demostrado un inquietante desconcierto cuando el dinero sobresale de los bolsillos.

Que el Levante hace aguas en defensa lo saben en toda España menos en la propia institución. Desde el club hicieron oídos sordos al dicho de las prisas no son buenas consejeras; infinidad de defensas han pasado por la entidad valenciana, en su mayoría terminaron saliendo por la puerta de atrás, de todos ellos, Vezo parece ser el único que ha calmado las turbulentas aguas del Ciutat de Valencia. Cabe resaltar la situación de Saveljich, el jugador montenegrino mostró unas notables cualidades en los préstamos en Albacete y Almería que parecieron no ser suficientes para Paco López.

La respuesta en Orriols hacia fichar un central de renombre que acompañe a Vezo es alarmantemente lenta, no obstante, las prisas han claudicado en incorporaciones de jugadores que han demostrado un nivel deplorable. Con parches puntuales, en Valencia pretenden que una mesa de tres patas se sostenga en pie, así pues dio comienzo a la actual temporada.

A lo largo de la primera vuelta, el equipo de la capital del Turia ha sufrido diversos vaivenes, no obstante el azar del juego ha hecho que los valencianos se sitúen en una confortable zona de la clasificación.

Primera jornada, Vitoria, con una de las tantas formaciones de las que ha dado uso Paco López en su variada “riqueza táctica”, el Alavés no pasó por alto como tantos otros la fragilidad del Levante a la hora de defender centros laterales o jugadas a balón parado. Rondaba el 55’ cuando Joselu, tras un saque de esquina, se aprovechó de un fallo en el marcaje de Postigo y Toño. Resultado, tres puntos para los locales, muy poco fútbol por parte del Levante, no sería la primera ni la última vez en la que los de Orriols sacarían a la luz su cara más ruin.

Foto: deportivoalavés.com
Foto: deportivoalavés.com

Tras meses de espera y unas últimas jornadas de la pasada liga con mucho en juego para los granota, en el Ciutat de Valencia esperaban con ansia la vuelta de su equipo al feudo levantinista. Los hombres de Paco, más allá de mostrar nuevamente una faceta un tanto inofensiva, ganaron ante un Villarreal que pasó por encima de los locales en un partido nefasto a nivel táctico del Levante.

Dos penaltis en cinco minutos anotados por Roger cubrieron las vergüenzas defensivas que los Gerard Moreno, Chukwueze o Toko Ekambi destaparon a lo largo del encuentro. El guión ante el Valladolid no variaría, el run run comenzó a sonar en las gradas del Ciutat cuando Guardiola marcó el uno a cero para los suyos, no obstante el VAR, señaló fuera de juego posicional tras el centro lateral de Nacho en el tanto logrado por el delantero del Valladolid y el partido continuaría sin problema alguno.

El Levante no defraudaría a su cita con el juego plano y denso que contra equipos de un nivel parejo suele demostrar y así fue, no obstante en una jornada en la que Paco cambió de sistema nuevamente y los jugadores parecían correr como pollos sin cabeza, el Levante ya sea por mera suerte o azar, logró sumar otra victoria. Dos zarpazos, primero de Sergio León y luego de Morales dejaron en Orriols los tres puntos de un partido que parecía condenado al empate a nada.

Comenzando a demostrar una alarmante fragilidad defensiva al Levante le tocaba de nuevo ir a la carretera y acudir a Chamartín. Los primeros cuarenta y cinco minutos que el conjunto valenciano realizó en el Santiago Bernabéu se pueden calificar como mínimo de luctuosos. Paco López no faltó a su cita con el cambio de sistema, con cinco defensas y la entrada de Óscar Duarte que parecía haber llegado a Valencia para tomar el sol en la playa y comer paellas, a los de Orriols le endosaron un severo pero justo correctivo.

Con el 3 a 2 que marcaba al final del encuentro en el luminoso, a más de uno se le olvidaron los instantes iniciales en el que el Levante fue atropellado por los de Zidane. Pases entre líneas de Modric o Kroos que embocaban en situaciones de uno contra uno ante las pérdidas de marca de Postigo o Duarte entre otros, centros laterales finalizados tras generar situaciones de dos contra uno ante el desconcierto del defensa costarricense, mil y un córneres en que lo único que distanciaba al Madrid del gol era Aitor…

Foto: realmadrid.com
Foto: realmadrid.com

Resultadista lo llaman, la realidad es que el Levante ha demostrado ser un equipo mentalmente muy frágil, donde caben destacar las numerosas facilidades defensivas concedidas al rival, ya sea por fortuna o suerte, los de Orriols siguen sumando, algo que parece bastar a un gran sector del levantinismo.

El cómo ha importado siempre, el empuje, la verticalidad, el interés en si por el escudo, son algunos de los rasgos que han caracterizado al Levante, no obstante las etapas de Luis García, Juan Ignacio Martínez o Caparrós entre otros parecen quedar muy lejos con la imagen que los granota han dado regularmente desde que ascendieran hace dos temporadas. El equipo de Orriols funciona a cuenta gotas, pero se tambalea desde que certificara el descenso a segunda en aquel fatídico 2 de mayo de 2016 para los valencianos.

Septiembre dio más juego denso, aburrido, lento y plano en un equipo que en casa lograba sumar ante el inoperante nivel de sus rivales pero de visitante era arrollado. Empate a nada ante Eibar y Osasuna y vergüenza en el Villamarín. Auxilio me desmayo dice la canción, no dista mucho de lo que pueda pensar un aficionado granota cuando su rival se propone a realizar un balón aéreo. Resulta inquietante la facilidad con la que los rivales logran gol ante el Levante. Tres centros laterales tres goles, los de Paco López que se adelantaron con un tanto de Hernani, vieron como el alarmante sistema defensivo se venía abajo con las contras del conjunto Bético. El discurso en Orriols era el mismo: “En el Villamarín puedes perder”.

Foto: realbetisbalompié.es
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Llegó Butarque, la situación no cambiaría pero poco parecía importarle al aficionado granota medio que lo único que buscaba era los tres puntos con ahínco. Superioridad en las contras, pérdidas de marcaje en centros laterales y saques de esquina, dobles situaciones de peligro generado tras córneres; entre otras muchas cosas, el Leganés que arrolló al Levante, vio como los granota, que llevaban cerca de un año sin ganar como visitantes, se llevaban un tesoro en casa ajena.

Tras el parón por selecciones el Levante como semanas después en San Mamés, profuso en el Pizjuán una primera parte seria a nivel defensivo y un tanto atrevido en jugadas a la contra, no obstante en sendos segundos cuarenta y cinco minutos, los de Orriols quedaron derrotados físicamente y los balones aéreos terminaron por sentenciarlos en la carretera, De Jong tras una inofensiva marca de Cabaco y Muniaín en una pérdida de marcaje de Miramón, fueron los nuevos verdugos de los de Paco López. Después del Espanyol, en uno de los partidos más aburridos y planos que recuerda la parroquia granota, Paco López parecía dar con la tecla del sistema a utilizar y enderezar el rumbo de un barco que sin suerte se encontraría sepultado al fondo de la clasificación.

Con la defensa anegada, los más pesimistas veían con miedo los partidos ante Real Sociedad y Barcelona, lo cierto es que el equipo valenciano más allá de ser visiblemente vulnerable en defensa, respondió a la perfección con lo mínimo que un aficionado de cualquier club pide a sus jugadores; sudar la camiseta. El esfuerzo y el compromiso por el escudo por los once elegidos por Paco López dieron sus resultados y el Levante respondió ganando dos encuentros en los que fue superior a su rival.

Ante el Granada y el Mallorca, el Levante volvería a ser el que acostumbra Paco López en la actual temporada. El estéril nivel de los baleares y de los andaluces sumados a un disparo lejano de Rochina fueron los únicos motivos para que el Levante volviera a conseguir los tres puntos tras la derrota en San Mamés.

La defensa de los locales no faltó a su cita con el ridículo y una vez más lograría dar la talla. Asistencia de Kubo tras zafarse de Toño con cierta facilidad y remate a solas de Dani Rodríguez tras ganarle en marcaje a un parsimonioso Óscar Duarte que poco parecía importarle los gritos de rabia de Aitor en portería. El encuentro, un tanto espeso, dejó los puntos en casa, no obstante Kubo, y Abdón Prats o Budimir entre otros, tras envíos aéreos del japonés, generaron serios problemas en la zaga defensiva de Orriols.

Granada no fue menos para los hombres de Paco que dejan su huella allá donde van, centro sin oposición alguna ejecutado por Víctor Díaz y remate de Machís que entraba en el segundo palo con el tibio marcaje de Cabaco y un Miramón que se hallaba perdido en el área. Condenados ambos encuentros al empate, el Levante con dos genialidades puntuales sumaría un pleno en su casillero, seis de seis y a soñar.

Asentados en mitad tabla, mirando incluso hacía Europa, el Levante se relajó como suele acostumbrar y volvió a mostrar su cara más aciaga. El partido en Getafe resume a la perfección lo que significa el Levante de Paco López 19/20; cero amor propio, inofensivo e inexistente en ataque, pero encharcado en su área.

Foto: LaLiga.com
Foto: LaLiga.com

Los cuatro tantos del Getafe llegaron de la misma manera: balón parado. Cabrera y Ángel lograron goles homónimos cuando ambos aprovecharían el desconcierto de Duarte y Miramón entre otros en la asignación de marcajes después de un saque de esquina. Duarte cometería además un penalti evitable ante un Jorge Molina que batiría con facilidad a Aitor y por último Timor enviaría al fondo de la red un libre directo entre los gritos del meta de Arrasate de que la barrera no saltase. Desconcierto, falta de compenetración, ausencia de compromiso en ciertos partidos, deplorable forma física, el encuentro en el Coliseum supone un serio aviso para el aficionado al Levante, lo irregular jamás será estable.

En un clima de nerviosismo y pura inestabilidad, el derbi ante el Valencia llamaba a las puertas de todo fan granota. Los más optimistas veían posible que su equipo ganase de nuevo al eterno rival, la realidad vislumbraba el terror y el pánico cuando Roger al borde del descanso marcaba en propia puerta acercando así al Valencia en el marcador.

Con la defensa adelantada al medio campo y los laterales cercanos al área valencianista, la remontada del conjunto visitante no tardó en llegar. Sobrepasados en lo físico por un equipo que maneja a la perfección las contras y los pases entre líneas, el Valencia arrolló al Levante en una deleznable segunda parte de los de Paco López. Pudieron ser más, no obstante el Valencia, adelantando los reyes magos, se conformó con los cuatro goles anotados y no hurgó en la herida levantinista.

Foto: valenciacf.com
Foto: valenciacf.com

La lista para el seis de enero de todo aficionado al Levante es larga; pero en la abundancia se alza imperante una claridad radiante. Un central de renombre que acompañe a Vezo podría ser la solución de los problemas para el equipo de Paco López. La cantidad no equivale a la calidad y así podemos dar fe del equipo más goleado en jugadas a balón parado de La Liga, poco “jugador” para tanto agujero que cubrir; “la defensa gruyère”.

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