Duro varapalo para el Pucela
Foto: LaLigaSantander

El Real Valladolid cayó derrotado por 2-1 ante un Granada que no había merecido ganar, pero empujó más al final. Sergi Guardiola adelantó al Pucela con una obra de arte desde la línea de banda. El Valladolid siguió buscando el segundo gol hasta que Sergio dio entrada a Míchel por Guardiola y el equipo pucelano se echó atrás.

A partir de ahí sucedieron una serie de errores defensivos, que propiciaron que Antonio Puertas metiera el gol del empate con la ayuda del brazo. Aún así el VAR avisó a Munuera Montero y este dio el gol como legal. Carlos Fernández en el 95 puso  la puntilla a un Real Valladolid muy tocado tras el gol del empate, y más tras la derrota. Una derrota que mantiene al conjunto blanquivioleta con 26 puntos y en decimoquinta posición de la tabla clasificatoria, seis por encima del descenso.

El Pucela arrancó el duelo con una presión alta y dominando con la posesión en campo contrario, algo que conseguía sobre todo por la banda izquierda. A pesar de esto, el Granada tuvo una buena ocasión que acabó con un disparo alto de Yángel Herrera. Una ocasión que precedió a una fase marcada por las constantes interrupciones que cortaron el ritmo del partido.

Lo más destacable fue una internada de Carlos Fernández que Salisu sacó bajo palos, después de que el atacante nazarí ya hubiese superado a Masip. La oportunidad más clara de una primera media hora en la que el Real Valladolid intentaba cocinar sus jugadas, pero se topaba una y otra vez con un Granada expeditivo al que no le temblaba el pulso.

El Valladolid abogaba por tocar y avanzar, pero chocaba una y otra vez con la retaguardia local, como en un contraataque catapultado por un buen control de Toni. Su centro al corazón del área fue interceptado. Esta fue la mejor llegada blanquivioleta de la primera media hora. Una vez sobrepasada, el Granada obligó a Masip a emplearse a fondo con un remate a la salida de un córner que estuvo cerca de colarse al fondo de las mallas. Desde entonces, el Real Valladolid tuvo problemas para sacar el balón jugado y encaramarse a los dominios del cancerbero local.

El Pucela estuvo firme en defensa y controló al Granada en sus mejores minutos antes de que Martínez Munuera pitara el descanso, al que se llegó con el empate a cero inicial y con una intensidad que minaba considerablemente la fluidez en el último cuarto de cancha.

Todo cambió en la segunda parte. El partido se abrió, había más espacios y el Granada puso a Masip en apuros a través de las botas de Gil Días. Este encuentro más abierto favorecía a los de Sergio González, que se sentían cómodos con el intercambio de golpes y crearon las ocasiones más claras.

Enes Ünal amortiguó un buen pase filtrado por Óscar Plano, pero su disparo fue detenido por Rui Silva con la cara. Minutos más tarde el Pucela se encontró con el premio del gol en una jugada que nadie podía esperar que acabase en el fondo de la red. Sergi Guardiola atacó el espacio entre central y lateral zurdo, se encaramó a la banda, oteó el horizonte y vio a Rui Silva mal colocado. Entonces, disparó con precisión de francotirador hacia el palo corto para sorpresa de unos y otros. Golazo.

El Valladolid siguió presionando en busca de la sentencia, la cual pudo haber llegado con otra buena ocasión en las botas de Guardiola, aunque esta vez Rui Silva estuvo más acertado. Con la entrada de Míchel en sustitución de Guardiola el Pucela se descolocó, cambió el sistema y lo pagó muy caro.

Sin embargo, en los últimos quince minutos el Granada se animó y dispuso de posesiones más largas. El Valladolid se echó atrás e intentó mantener el resultado. Así, llegó la jugada que cambió el partido. Los nazaríes lograron un empate con suspense y polémica, pues el remate con el hombro o con el bíceps de Antonio Puertas fue revisado por el VAR. Finalmente, el colegiado no lo anuló y se llegó al minuto 85 con tablas.

El Granada siguió insistiendo y halló el hueco en el minuto 96 para voltear el marcador (2-1). Carlos Fernández se revolvió dentro del área y cruzó el cuero para desilusión de la parroquia blanquivioleta, que lamentó un desenlace demasiado cruel. Los tres puntos se les escaparon en diez minutos fatídicos, pero el equipo blanquivioleta tiene que recomponerse para afrontar la próxima final ante el Espanyol de Barcelona el próximo domingo a las 4 en Zorrilla.

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