Prohibido rendirse
El Sporting fue superior ante un Racing que no tuvo las ideas claras y no supo plasmar su juego con continuidad. Imagen: RRC

No hay billetes. Así arrancaba la semana con un lleno espectacular a más de 48 horas para empezar el encuentro. Ambiente de gala para este Racing Sporting en el que también se dieron cita un amplio número de seguidores asturianos (2000+). Ambiente idílico para un partido agónico. El colista ante un Sporting que miraba de reojo la zona roja de la clasificación.

El partido comenzó como es habitual en este tipo de encuentros. Minutos iniciales de tanteo con excesivo juego directo donde apenas hubo jugadas reseñables. Sin embargo, fruto de este juego directo, el Sporting consiguió forzar varios córners consecutivos que embotellaron a los locales, que apenas inquietaban la meta asturiana con conducciones de Enzo y Borja Galán. Un par de salidas dubitativas de Luca Zidane metió el miedo a los verdiblancos que no terminaron de imponer su juego echando de menos las basculaciones de Sergio Ruiz y Kitoko.

La contienda se iba decantando hacia los asturianos y, en una jugada donde encontraron a Manu García sólo en la zona de 3 cuartos, éste filtró un pase medido para Murilo que batió por bajo a Luca. Ya había avisado en otro mano a mano anterior que Olaortua sacó bajo palos. Gol anunciado y justo viendo lo expuesto por ambos equipos hasta el momento.

En los últimos minutos, el equipo racinguista tiró de orgullo para tratar de lograr el empate pero apenas tuvo tiempo para enlazar 2 jugadas. 0-1 y mucho por mejorar en la segunda parte.

Inconsistencia

 

Tras el descanso, el conjunto local trató de apretar las tuercas y darle una marcha más a su juego y al partido. Kitoko dio paso a Mario Ortiz y el equipo funcionó algo mejor, aunque la gasolina se acabó pronto. El Sporting apenas sufrió achicando sin demasiado problema las tímidas y, sobre todo, inconsistentes acercamientos verdiblancos. Se echó en falta un jugador que marcase el tempo del partido controlando el balón y el ritmo dd los compañeros. No hay sustituto para Cejudo.

Finalmente, en una contra Sportinguista, un disparo desde la frontal se estrelló entre el costado y el codo de Olaortua, decretándose penalty. Carmona ponía el 0-2 ante la desesperación de la parroquia local que veía como se escapaba una oportunidad vital para aferrarse a la salvación.

Mucho trabajo por delante para Oltra y poco tiempo. Sin personalizar, el equipo no estuvo unido y fue difícil para los centrocampistas hacer de puente entre la defensa y los atacantes, que estaban muy alejados. La temporada llega al tramo final con un panorama desolador. Son necesarios cambios de sistema y quizás, dar entrada a jugadores nuevos (Rayo Cantabria) cuya ambición se imponga al desidio y desazón que asola al primer equipo desde hace ya muchos meses. Aún así, mientras quede esperanza, prohibido rendirse.

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