La cabeza de Lopetegui para completar la trilogía
Julen Lopetegui, entrenador del Sevilla FC. Foto: sevillafc.es

La etapa de Lopetegui, al igual que las de sus predecesores, se caracteriza por un gran principio de temporada, que empieza a desplomarse en cuanto llegan los meses de enero-febrero, hasta acabar cayendo. En este momento, la continuidad del vasco está en entredicho por sus últimos resultados, pero, quizá, este año no acabe igual que los anteriores.

Un comienzo 'top'

El equipo de Lopetegui empezaba una temporada más con muchos cambios. Fueron muchos los jugadores que se fueron y los que llegaron. El gol se fue con Ben Yedder, y, ni de Jong, ni 'Chicharito', ni Dabbur, cumplían con las expectativas. Jugadores como Rony Lopes, que llegaban como estrellas, no tenían el protagonismo esperado, aunque, al menos Diego Carlos, un jugador hasta la fecha desconocido, parecía ser el central de moda en toda Europa.

En Sevilla había buen ambiente ante los resultados obtenidos en las primeras jornadas ligueras. Hasta la jornada 15, no llegaron a estar a más de dos puntos del liderato. El aficionado más soñador se imaginaba un Sevilla campeón de Liga; los más realistas sabían que, tarde o temprano, quedarían los dos gigantes. A lo máximo que aspiraba el Sevilla era al tercer puesto, disputado con el Atlético de Madrid.

Después de dos temporadas pésimas y desastrosas, con dos cabezas cortadas, parecía ser que Lopetegui no iba a seguir esa estela. Gracias a aquel comienzo, el Sevilla está en puestos de Champions League, empatado a puntos con el Atlético de Madrid. Si LaLiga hubiera comenzado en enero, quizá estaría en puestos de descenso.

La cuesta de enero

Con la llegada de 2020, el Sevilla se preparaba para continuar por el buen camino e intentar llevar adelante la Liga, la Copa y la Europa League. Precisamente, está sucediendo todo lo contrario.

Nada más empezar, en casa, empató ante el Athletic de Bilbao, y, a la siguiente jornada, el Bernabéu fue testigo de un duro golpe que dejó muy tocado al club hispalense. La Copa del Rey estaba siendo un suspiro con las goleadas ante Escobedo y Levante. La victoria en Liga ante el Granada por 2-0 le dio un buen salto de moral.

Ocampos en el partido ante el Real Madrid. Foto: sevillafc.es
Ocampos en el partido ante el Real Madrid. Foto: sevillafc.es

No pasó ni una semana desde dicha victoria, y llegó de nuevo la Copa. Era el último equipo en jugar de la jornada copera, y uno de los primeros en sufrir el nuevo formato. El humilde Mirandés recibía a un Sevilla con aires de grandeza, que se llevó de vuelta un saco con tres goles y una auténtica vergüenza. Pocos sabían que ese Mirandés llegaría a las semifinales de la competición, y quién sabe si a la final.

Después de este desastre, llegó una racha de partidos desastrosos, donde se vio un Sevilla sin identidad y en decadencia. Ni ante el Alavés, ni ante el Celta, ni ante el Espanyol; el Sevilla no sacó más de dos puntos en tres partidos, echando a perder el buen balance con el que llegó a fin de año.

La competición que queda por tirar es la Europa League. Probablemente, es la única esperanza de Lopetegui para acabar la temporada victorioso. El rival es relativamente fácil: el Cluj rumano. Comenzó fuera de casa y acaba este jueves en casa. El Sevilla podría haber vuelto con la eliminatoria en el bolsillo. Había gente que ya esperaba otro desastre, y no quedaron sorprendidos ante el empate a uno que reafirmaba la incompetencia de un equipo irreconocible.

Si Monchi no quiere trilogía, no la hay

La guinda del pastel podría haber sido una derrota en Getafe, donde los menos optimistas no esperaban cosechar más que un empate. En este partido, el Sevilla de Julen Lopetegui consiguió resurgir con un 0-3 que reforzó la esperanza de haber pasado el bache invernal. A pesar de todo, una eliminación ante el Cluj podría dar un giro de ciento ochenta grados a la situación.

Monchi, junto a los jugadores del Sevilla en la celebración del 130 aniversario del club. Foto: sevillafc.es
Monchi, junto a los jugadores del Sevilla en la celebración del 130 aniversario del club. Foto: sevillafc.es

Se asegura que el técnico vasco tiene la confianza del club, en concreto de Monchi. Ramón Rodríguez Verdejo, también conocido como el León de San Fernando, es más que un directivo en Nervión. Se le quiere e idolatra como una leyenda en el club, y lo que él dice va a misa. Si Monchi no quiere echar a Julen, Julen se queda, y si ve conveniente echarlo, seguramente, se volverá a ver a Caparrós en el banquillo. Por ahora, cierto es que tiene su respaldo, pero nada asegura que un batacazo europeo en el Pizjuán no le haga salir.

El desastre puede ir a peor, si el Sevilla quiere

Probablemente, después de dos años seguidos sin acabar la temporada con el entrenador que la empezó, la directiva sevillista esté comenzando a respaldar al proyecto por el que apostaron hace unos meses. No se puede destituir a un entrenador que ha luchado toda la temporada por mantener en alto el nombre de su equipo por tan solo haber cosechado unos resultados no deseados.

En caso de desastre, bien se le podría destituir una vez acabada la temporada, o, si va demasiado mal, sustituirlo en el parón invernal. En mitad de la recta final de la temporada, cambiar de entrenador es la peor decisión posible. Año tras año, la "solución Caparrós" no ha dado nada bueno al Sevilla. El entrenador y forofo sevillista siempre intenta hacer lo mejor para su equipo, pero nunca arregla el roto que el anterior técnico ha dejado.

Nadie puede acabar mejor un proyecto que la persona que lo empezó. Ese proyecto por el que se apuesta hay que llevarlo hasta el final; los cambios para el verano. La jugada siempre hay que acabarla, aunque no acabe en gol, y Lopetegui, por ahora, le ha dado muchas veces al palo.

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