El análisis: oda al fútbol en el Johan Cruyff
Monchu festejando el primer gol ante la UE Llagostera. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

A la tercera fue la vencida. No pasaba por un buen momento el Barça B de García Pimienta, ensimismado tras los dos empates consecutivos sin goles frente al Hércules CF y Orihuela CF. Sin embargo, armado con grandes dosis de fe y convicción, la soltura desde la sala de máquinas de la mano de Jandro, Riqui Puig y Monchu volvía a florecer para guiar de nuevo a los catalanes hacia la senda de la victoria. Virtuosos, confeccionando un fútbol de ensueño, el Johan Cruyff se alzaba en pie para festejar una auténtica oda al deporte rey.

Vuelta a los orígenes

Recuperando unas señas de identidad propia, ‘Pimi’ colocaba en la pizarra al centro del campo con más estilo de la cantera. Jandro, suplente en el último duelo del filial contra el Orihuela CF, recuperaba la batuta de mediocentro escoltando a Riqui Puig y Monchu como interiores. Fijando el 4-3-3 más visible, sería Gerard Fernández que el permutaría de posición respecto al último partido para colocarse como extremo izquierdo a pierna cambiada. Curtido como ‘9’ puro, Gerard se convertiría en el encargado de custodiar el flanco izquierdo mientras que Álex Collado hacía lo propio en el derecho.

La baja de Ronald Araujo, inmerso en la dinámica del primer equipo, atraería la segunda titularidad para Jorge Cuenca tras el regreso de su lesión. El central madrileño, uno de los zagueros más en forma del filial hasta el agravio, compartía de nuevo cartel en la zona de batalla junto con un ‘Chumi’ que apenas tardaría en refrendar el excelso estado de forma por el que atraviesa.

Acción de partido entre el Barça B y la UE Llagostera. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

No se las prometía felices la UE Llagostera de Oriol Alsina, castigado con la ausencia de Lucas Viale por sanción y obligando a reestructurar las directrices del equipo ante los azulgranas. Enlazando una dura ráfaga incapaz de sumar los tres puntos desde la decimoséptima jornada, los ‘almogàvers’ encajaban el primer golpe con el cabezazo de Monchu a los dos minutos de juego. Esculpiendo un lanzamiento de falta perspicaz, la rápida audacia de Riqui Puig y el sobresaliente centro desde la izquierda de Sergio Akieme brindaban el primer tanto del partido en la testa del mallorquín. Abajo, como marcan los cánones, Monchu remataba el octavo tanto del curso en su casillero despegando el vuelo como máximo realizador del plantel.

Reconocible en todas sus líneas, la posición avanzaba sobre el verde de Sergio Akieme conjeturaba la jarana. Ofreciendo un rendimiento ancestral desde su llegada con el curso arrancando las primeras jornadas del calendario, el lateral agregaba a su repertorio personal la quinta asistencia en su haber. Encajando en el orden establecido, el costado izquierdo volvía a convertirse en un auténtico puñal con ganas de profundizar en la herida. Imprescindible en la pizarra del técnico catalán, Akime demostraba restablecía la solidez perdida en el costado del filial tras las salidas de Marc Cucurella y Juan Miranda, dos puntales erguidos en la banda del Barça B.

Monchu festejando su gol ante la UE Llagostera. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Le faltaba gol al Barça B tras enlazar dos encuentros en el dique seco y encontró ante la UE Llagostera un sinfín de ocasiones para resarcirse. Destapando un repertorio al alcance de los elegidos, el cuadro de García Pimienta alcanzaba en los primeros veinte minutos un total de hasta siete ocasiones manifiestas de gol. Defendiendo con el cuero en sus dominios y recuperando el mismo a un ritmo trepidante, el filial urdía en la vigesimoctava jornada de la competición la mejor primera parte de la temporada. Sin embargo, bien posicionados en el ideal de su juego, los visitantes enmudecían el Johan Cruyff tras encontrarse con un muro llamado Iñaki Peña. Salvador, providencial y aguantando la mínima ventaja, el meta alicantino sostenía al escuadrón en los últimos segundos de la primera mitad con una meritoria atajada a Gil Muntadas. El cántaro, que tantas veces va a la fuente que al final se rompe, acabaría por quebrarse tras el receso.

Cambio de papeles

La electricidad de la UE Llagostera al filo del descanso con cinco minutos avasalladores hacían presagiar un guión totalmente distinto en la segunda parte de la batalla. Dando un paso adelante con la línea defensiva a cinco metros del centro del campo, los de Oriol Alsina obligaban al filial catalán a encerrarse ante la galopada de los locales. Por su parte, el Barça B, que sufría sin pelota, no encontraba el camino del gol sobre la portería de Marcos Pérez. Enumerando incontables ocasiones, la falta de acierto volvía a contrastar con lo sucedido al inicio del ‘match’. Gerard Fernández, que la tuvo de todos los colores, daba alas a un equipo que nunca dejó de creer en su estilo.

Gerard Fernández lamentándose durante el encuentro. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Generando peligro en las escasas oportunidades atesoradas, a falta de poco menos de media hora para el final llegaría el vendaval a cargo de la UE Llagostera. Desde los once metros y sin titubeos, Sergio Cortés empataba el partido. Jugando el papel orquestado por los de Alsina, el Barça B remaba a remolque de los visitantes, claros dominadores con un juego directo y sin especulaciones. Hambrientos con ganas de más, lejos de aguantar el resultado, la UE Llagostera asaltaba el feudo azulgrana con un auténtico golazo de Santiago Magallán para dar la vuelta al marcador.

Tirando de oficio, curtido a base de esfuerzo y recompensa, el duro revés dejaba entrever las carencias ofensivas del filial barcelonista. Esperando la mejor exégesis de Rey Manaj, y mermados con las lesiones de dos hombres cubiertos de gol como Kike Saverio e Hiroki Abe, la referencia ofensiva quedaba en las botas de Gerard Fernández, un juvenil con apenas 17 años y custodiando demasiado peso sobre la espalda.

Reacción de campeón

Generando mucho pero atesorando un paupérrimo porcentaje de efectividad para tanta avalancha sobre el área rival, el Barça B encontraba a balón parado su mejor aliado con Jorge Cuenca como protagonista de excepción. Impuestas de nuevo las tablas a cargo del madrileño, la mano de ‘Pimi’ recuperaba todo su valor. Leyendo con extrema sutileza el guión del encuentro, el cambio de Jandro Orellana por Ilaix y la entrada de Nils Mortimer en detrimento de Rey Manaj, de más a menos durante el partido, sentenciaron los argumentos planteados por Oriol Alsina.

Disconformes con el reparto de puntos ambos escuadrones, el Barça B jugaba todas sus cartas con tres juveniles sobre el tapiz del Johan Cruyff. Estrechando el cerco de Marcos Pérez, Ilaix agitaría el marcador a falta de cinco minutos para el cierre. Vistiendo las garras de un animal en el área, Moriba llegaba desde atrás rematando de primeras y rescatar los tres puntos para las arcas de los ‘culés’. El primer tanto del guineano en el filial que saldaba la efeméride con una celebración a la altura.

Ilaix celebrando el tanto de la victoria. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Los fieles asiduos al Johan, conscientes de que los partidos en su feudo no acaban hasta el pitido final, presenciaban una nueva gesta de los suyos con un sabor especial. Con la mirada fija en el horizonte asomando con dos encuentros consecutivos fuera de casa (CE Sabadell y FC Andorra), el Barça B suma tres puntos de oro para colocarse en la segunda plaza del Grupo III de la Segunda División B con 49 puntos, a tan sólo uno del líder, el CD Castellón, con 50. Hazaña estratosférica del elenco de García Pimienta que despliega todo su potencial en una temporada dónde aleja los fantasmas del pasado quedan relegados en un segundo plano.

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