La irregular trayectoria de Abelardo
El 'Pitu' Abelardo en el banquillo del RCDE Stadium  /  Foto: Noelia Déniz (VAVEL)

''Igual soy un poco masoca'', decía entre risas Abelardo Fernández un 30 de diciembre de 2019. Cuatro meses después de aceptar ese difícil reto, sigue siendo entrenador del RCD Espanyol, pero eso sí, con un futuro incierto. El técnico asturiano se vinculó con la entidad blanquiazul hasta final de temporada; una temporada que, en condiciones normales, estaría llegando a su fin. Sin embargo, se encuentra parada y sin fecha de retorno.

Gran inicio en el banquillo perico

El 'Pitu' aterrizó en Barcelona acompañado de su segundo entrenador, Tomás Hervás, y del analista Iñaki Tejada. Su llegada fue una rebanada de aire fresco para una plantilla tocada, que ya había sido dirigida por dos técnicos diferentes: primero David Gallego y, más tarde, Pablo Machín. El conjunto perico era colista con tan solo diez puntos, y en el horizonte tenía el derbi en Cornellà. Abelardo saldó esta primera prueba de fuego con buena nota, empate a dos frente al eterno rival, e inyección de ilusión entre la hinchada.

El 'factor Abelardo' era una realidad, y a raíz de esta corriente positiva, se formalizó la Caravana Perica: más de 3000 pericos se desplazaron a Villarreal, en el segundo test de esta nueva era. Y el resultado fue inmejorable, victoria pletórica en La Cerámica y debut en Liga, con gol incluido, de Raúl de Tomás, el nuevo ídolo blanquiazul. El 'Pitu' había armado un equipo muy difícil de batir, intenso y atrevido. Todo era fantástico. Además, daba la sensación de que recuperaba para la causa a jugadores importantes como Óscar Melendo.

Las buenas sensaciones no se repitieron

Aún quedaba mucho trabajo por hacer, pero las sensaciones no podían ser mejores. Después del triunfo en tierras valencianas, empate a uno frente al Athletic Club en casa, y derrota por la mínima en Granada. En este último partido, los de Abelardo merecieron mucho más, pero se sentenciaron por dos errores groseros en defensa. Las dudas volvían a aparecer en el entorno perico, con vistas a otro partido fundamental para la permanencia frente al Mallorca.

La afición respondió ante las económicas promociones lanzadas por el club, y el resultado, un RCDE Stadium resplandeciente como en las grandes ocasiones. Pese a sufrir como nunca, llegaba la primera victoria en casa, ¡seis meses después! La luz se empezaba a ver al final del túnel: la salvación a dos puntos. Sería el último triunfo, de momento, para un Abelardo que empezaría a estar cuestionado poco tiempo después.

Antes de eso, empate de mérito en el Sánchez Pizjuán, con la ausencia de un RDT lesionado. El ariete también se perdería el desastroso enfrentamiento ante el Valladolid, que destapaba las carencias vistas durante toda la temporada y, situaba al Espanyol, otra vez, a cinco puntos de la permanencia. La obligación de ir ganando partidos se juntaba con la llegada del Atlético de Madrid a Cornellà, de nuevo con un ambiente espectacular y 30.000 espectadores en las gradas. No obstante, no se pasaría del empate a uno, resultado insuficiente dadas las circunstancias.

El ocho de marzo, poco antes de la declaración del estado de alarma en España, nueva decepción en El Sadar frente a Osasuna. Derrota por la mínima, y la sensación de que los del 'Pitu' no habían puesto ningún impedimento para perder. Desde entonces la historia es conocida por todos: no ha habido más fútbol y tras 27 jornadas, el Espanyol es colista a seis puntos del décimo séptimo, el Celta.

Números históricos para salvarse

Si La Liga se reprende, el conjunto perico tiene muchos números para descender, y el reto para Abelardo seguirá siendo mayúsculo. El asturiano, muy apoyado durante las primeras semanas, suscitó bastantes críticas por la pobre imagen ofrecida en Pucela y en Pamplona. La afición espanyolista le ha recriminado esa propuesta especulativa y, bastante defensiva. Cabe recordar que, a diferencia de sus antecesores, Abelardo ha podido contar con grandes refuerzos en el mercado invernal, como el propio Rául de Tomás, Embarba o Leandro Cabrera. 

El técnico gijonés ha sumado diez puntos en nueve jornadas, los mismos cosechados entre Gallego y Machín. Pero, para salvarse, esta media no será suficiente y, el Espanyol deberá ganar, como mínimo, seis de las once jornadas restantes. Para ello será necesario recuperar la versión del derbi o la de Villarreal. Precisamente, una de las cosas que más se le ha echado en cara a Abelardo, es no salir con la misma intensidad y atrevimiento que en el antiguo Madrigal. El 'Pitu' debe rescatar la mejor imagen de sus jugadores para cumplir el objetivo de estar un año más en Primera y, para continuar la próxima campaña en el banquillo del RCDE Stadium.

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