El
camino hacia la ansiada Recopa
La Romareda, minutos antes del partido frente al Murcia.

Desde 1995, el 10 de mayo suscita en todos los zaragocistas una emoción extraordinaria, similar a la de un cumpleaños. Esas mariposas en el estómago, esa sonrisa tonta que aprecias en ti mismo desde que te levantas y que no puedes dejar de lado en todo el día, la búsqueda en el viejo álbum de fotos familiar de unas instantáneas que evocan a momentos en los que fuiste tremendamente feliz… En definitiva, el fin de la espera y la llegada del ansiado día. Hoy, 10 de mayo del 2020, se cumplen 25 años del cenit deportivo del Real Zaragoza y la ocasión merece ser recordada. Sin embargo, el camino no empezó en la pequeña localidad rumana de Bistrita como puede parecer a priori. La Recopa comenzó a forjarse años atrás.

· La promoción contra el Real Murcia en 1991

El Real Zaragoza finalizó la temporada 1990/1991 en decimoséptima posición tras salir derrotado del Ramón de Carranza en la última jornada, lo que implicaba que los zaragocistas tendrían que jugarse la permanencia en Primera División ante el Real Murcia en la promoción.

Inmersos en una situación compleja y con el golpe anímico que suponía quedarse a un punto de la permanencia a la primera de cambio, el Real Zaragoza aterrizaba en Murcia para disputar la ida de la promoción en La Condomina tan solo tres días después de perder en Cádiz. El equipo maño, entrenado por un jovencísimo Víctor Fernández, salvó los muebles en tierras murcianas tras empatar a cero y consiguió salir vivo de la eliminatoria. Todo se decidiría en La Romareda.

Con el abismo de la Segunda División sobrevolando los alrededores del Municipal, el 19 de junio de 1991 el Real Zaragoza disputó la vuelta de la promoción ante el Murcia. Aquel día, figuraron en la alineación titular del Real Zaragoza jugadores como Cedrún, Belsué, Aguado, García Sanjuán, Poyet, Higuera o Pardeza, que años más tarde se convertirían en los héroes de toda una ciudad. Los dobletes de Poyet y Pardeza y el gol de Higuera certificaron la victoria del Real Zaragoza por 5-2 y evitaron el descenso a Segunda División de un equipo que tenía mucho que decir en la década de los 90’. Aquel partido fue el germen de un equipo que haría historia. El fin del miedo a descender a los infiernos para depositar la primera semilla que permitiría al Real Zaragoza subir a los cielos.

· Final de Copa del Rey de 1993

Dos años después de la promoción contra el Real Murcia, el Real Zaragoza alcanzó la final de la Copa del Rey de 1993, ante el Real Madrid y en el Luis Casanova de Valencia, ahora conocido como Mestalla.

El Real Zaragoza continuaba dando pasos hacia el éxito tras la promoción de permanencia: asentado en la primera mitad de la clasificación de Primera División, disputando la Copa de la UEFA y, en 1993, llegando a su primera final. Un partido amargo, en cierto modo doloroso, y por el que la afición zaragocista no tiene en buena estima al colegiado Urío Velázquez. El Real Zaragoza disfrutó de ocasiones para poder inaugurar su marcador, además de los penaltis a Gay e Higuera sin señalar por el árbitro vasco, pero dejó con vida al Real Madrid, que no perdonó. Emilio Butragueño en primera instancia, y Mikel Lasa posteriormente, pusieron el 2-0 que decantaría la final para los de Chamartín.

El Real Zaragoza perdió aquella final, pero tuvo la miel en los labios. Además, el equipo dirigido por Víctor Fernández se erigía cada vez más como uno de los máximos exponentes del fútbol español en aquellos años 90’, basándose en el juego de toque y ataque, tras la herencia de la Quinta del Buitre y siguiendo la estela del Dream Team de Johan Cruyff. Se dice pronto. Cada vez quedaba menos para alcanzar la gloria.

· Final de Copa del Rey de 1994 en el Calderón

El Real Zaragoza seguía superándose a sí mismo cada temporada que transcurría, ejemplificando una progresión como conjunto memorable. La temporada siguiente a la final perdida en el Luis Casanova, el Real Zaragoza finalizó en tercera posición la competición doméstica y se coló nuevamente en la final de la Copa del Rey, celebrada en esta ocasión en el Vicente Calderón.

La final contra el Celta de Vigo de Txetxu Rojo, que entrenaría posteriormente al Real Zaragoza en dos etapas, no se decidió hasta la tanda de penaltis. La igualdad imperó en la orilla del Manzanares y el nerviosismo revoloteaba por el verde del Vicente Calderón. Era todo o nada. La más que conocida lotería de los penaltis, con Cañizares y Cedrún bajo palos.

Cáceres, Nayim, Darío Franco y Gay igualaron los penaltis anotados hasta el momento por el Celta, y no fue hasta el quinto lanzamiento de los vigueses cuando se desequilibraría la balanza. Andoni Cedrún blocó el lanzamiento de Alejo y dejó la Copa del Rey en bandeja de plata para el Real Zaragoza. Le tocaba rematar la faena a Higuera. Y ahí fue 'Paquete', con una carrera que comenzaba más allá de la media luna del área, pero sin titubeo alguno. Disparo a la derecha de Cañizares y campeonato, por primera vez para este grupo.

¿Cuántas veces habremos visto a 'Paquete' Higuera corriendo y encaramándose a la valla del fondo del Calderón en el que estaba la afición zaragocista mientras, de fondo, se escuchaba un “el Zaragoza, campeón de Copa”? Que sensación más maravillosa. Había llegado la cuarta.

En la celebración de la Copa del Rey en la Plaza del Pilar, Andoni Cedrún soltó la bomba en el balcón del Ayuntamiento afirmando ante la multitud que al año siguiente regresarían con la Recopa. Benditas declaraciones. Meses más tarde, el Real Zaragoza comenzaría su andadura en la Recopa, culminada con un gol de película en el que Nayim puso la magia, Zaragoza empujó el esférico y Seaman…Seaman pecó intentando sacar aquel misil a mano cambiada. La página más dorada de la historia del Real Zaragoza hasta el momento llegó en París, pero esto, es otra historia.

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