Nayim y su oda la eternidad
Once Inicial del Real Zaragoza en la final de la Recopa de Europa 1995. // Fotografía: Heraldo de Aragón.

10 de mayo de 1995. París, Estadio Parque de los Príncipes.  El Real Zaragoza llegaba a la capital gala con el objetivo de levantar la Recopa de Europa ante el vigente campeón, el Arsenal. Para ello, gracias al fantástico gol de Santiago Aragón en Stanford Bridge, el club maño se deshizo del Chelsea en semifinales. París lucía como nunca. La hinchada blanquilla conquistó la ciudad francesa en busca de darle a su equipo el apoyo necesario para lograr tal hazaña.

El Real Zaragoza salió con su once de gala a la gala final. Los elegidos por el joven Víctor Fernández para tocar la gloria fueron: Cedrún, Solana, Aguado, Cáceres, Belsué, Aragón, Nayim, Poyet, Pardeza, Higuera y Esnáider. El partido fue duro, con mucho contacto y demasiadas interrupciones; fútbol de la época, en resumen. La primera media hora se basó en un absoluto dominio 'gunner' ante un Real Zaragoza amordazado. Todo cambió en ese momento, el conjunto blanquillo se liberó de la presión de un partido de este calibre, de la inexperiencia en ese tipo de encuentros, el bloqueo y los nervios ante un escenario desconocido. El Real Zaragoza comenzó a jugar de tú a tú al Arsenal.

Este giro en el transcurso del partido se confirmó cuando Esnáider adelanto al Real Zaragoza con un zurdazo perfecto a la escuadra derecha de David Seaman en el minuto 68. Gol de una belleza incalculable. El Arsenal empató apenas diez minutos después con un tanto de Hartson que enviaría el partido a la prórroga. El transcurso de está fue similar al de todo el encuentro, dos equipos igualados que pretendían empujar lo necesario para llevarse esa final.

Minuto 120. 22:35 horas. Cedrún saca de puerta, Linighan realiza un mal despeje y el balón llega a Nayim a 50 metros de la portería, este la baja con el pecho y realiza un golpeo absolutamente preciso que Seaman fue incapaz de repeler, colándose en la red y proclamando al Real Zaragoza campeón de la Recopa de Europa en la última jugada del partido. Años después el propio Nayim aseguró tener “controlado” a Seaman. “Sabía que jugaba adelantado”, afirmó el ceutí.

Hoy analizamos este partido como el que aupó al Real Zaragoza al grupo de privilegiados con un título europeo. El encuentro que cambió el rumbo del barco zaragocista y le convirtió en uno de los grandes. 25 años han pasado y no olvidamos la parábola del tanto de Nayim. Pasarán otros 25 y seguiremos sin poder olvidarla.

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