Contracrónica: victoria y dosificación de los de Zidane
Toni Kroos abrió el marcador. Imagen: Vavel.

Al Real Madrid siempre se le exige la excelencia. No se le perdona nada. Esto es una realidad, y como tal, ayer la crítica a los segundos cuarenta y cinco minutos de los de Zinedine Zidane era la tónica constante en los medios de comunicación. El escaso ritmo de juego de los blancos permitió al Eibar maquillar el resultado, e incluso habría puesto en apuros a los de Zidane si el conjunto armero hubiera estado más acertado de cara a gol. El técnico francés dio descanso a hombres importantes como Carvajal, Ramos, Hazard y Rodrygo, con vistas a este tramo final de temporada que tan duro puede ser para las piernas de los cracks madridistas.

Victoria sin desgaste y sin sufrimiento

Esta debe ser la conclusión que saque cualquier aficionado madridista del encuentro de ayer. El Real Madrid fue pragmático sobre el césped, sentenció pronto el encuentro y pudo permitirse bajar el ritmo competitivo en la segunda parte. Desde fuera se criticó en exceso el segundo acto de los merengues por su falta de efectividad y su gran relajación. Sin embargo, si hay algo claro es que ningún equipo va a poder mantener un nivel competitivo muy alto de aquí a final de temporada durante todos los partidos. Es ahí donde entra la labor de los preparadores para dosificar a sus estrellas. Y a eso se dedicó Zidane cuando vio el partido resuelto a su favor.

Toni Kroos, Sergio Ramos y Marcelo dieron ventaja al Real Madrid de manera prematura. Sin comerlo ni beberlo el equipo blanco se encontró con el encuentro de cara y se marchó a vestuarios con una ventaja prácticamente definitiva. Por ello, Zinedine Zidane se dedicó a realizar pruebas y a dar descanso a sus estrellas. Tras el descanso quitó a Carvajal y probó a Mendy en el lateral derecho, algo que no le salió del todo bien, pero el resultado no peligraba. A la hora de juego retiró a Hazard, Ramos y Rodrygo para introducir a Bale Militao y Vinicius. De esta manera el Real Madrid se encontró con el mejor de los escenarios, victoria cómoda y tranquila sin mayores sobresaltos y, que incluso le permitió, dar descanso a sus estrellas.

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