El tridente descubre el secreto
Griezmann, Suárez y Messi en el Cam Nou. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

A veces es necesario perderse para poder encontrarse. La necesidad imperiosa de tocar el frio suelo lúgubre para poder encontrar el camino hacia la luz. Y ahí, en medio del temible caos futbolístico y el desdén, el Barça encontraba en el Estadio de la Cerámica la senda para despertar del letargo. Lo hacía al compás de un equipo hegemónico que descubría en el tridente el mejor as para su envite. Luis Suárez, Leo Messi y un renacido Antoine Griezmann avivaban las esperanzas de un escuadrón que todavía cree en la machada.

La variante en la pizarra de Quique Setién propulsaba las alas a un tridente que sonreía de nuevo a un juego que dominan como nadie. Tras el ostracismo afincado en los últimos encuentros con la paupérrima suma de solamente seis puntos de doce posibles, el cuadro de Setién respiraba de nuevo aires de júbilo a costa de un Villarreal CF invicto tras el obligado parón. Griezmann, relegado a las sombras, renacía cual Ave Fénix para reconducir el rumbo de un trayecto al que todavía le queda vuelo.

La corona del Príncipe

La irrisoria presencia del francés frente al Celta de Vigo y ante el Atlético de Madrid cuestionaba el acierto de una estrella que aterrizaba en ‘Can Barça’ envuelto de etiquetas difíciles de despojar. Del confeti del Camp Nou a la penumbra del banquillo. Discutido y cuestionado, el despliegue de Antoine Griezmann en el antaño Madrigal descubría la esencia de un ente de talento descomunal al que todavía le quedan muchas batallas que bregar.

Griezmann en el Camp Nou festejando un gol. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Con el galo de nuevo tomando voz en el ataque, el Barça de Quique Setién afronta el último tramo de la competición doméstica exigido por la necesidad. Sin depender de sí mismo y vislumbrando a cuatro puntos al enemigo de la capital, la visita del RCD Espanyol al Coliseo azulgrana abre las puertas de nuevo para Antoine, fortalecido con el nuevo sistema en rombo del cuadro ‘culé’. Duplicando el porcentaje de incidencia sobre el tapiz, el pequeño príncipe de Mãcon aspira a reeditar su mejor versión frente a los ‘pericos’.

Pese a no lograr saborear las mieles del gol en el encuentro de la primera vuelta en Cornellà (2-2), Antoine pretende recargar la munición ante un equipo al que solamente ha logrado marcarle cinco dianas en los quince encuentros dónde se ha enfrentado a los blanquiazules. Cuatro dianas con la elástica ‘colchonera’ y un tanto con el cuadro ‘txuri-urdin’ atestiguan los guarismos del francés, con el ánimo reforzado tras la evolución exhibida en la última jornada liguera.

La fórmula de la felicidad

Excelsos tras el festín, el 4-4-2 con rombo parece llegar para quedarse. Más cerca que nunca, formando un dibujo preciso al acecho de la garita rival, al gran estado de forma de Suárez, Messi y Griezmann se presume como la gran amenaza para recibir al RCD Espanyol. El uruguayo, sublime tras igualar a Ladislao Kubala como tercer máximo artillero en la historia del Barça con 194 goles, se presenta a la cita de la trigésimoquinta jornada con más hambre que nunca. Dotado de una habilidad especial cada vez que mide sus fuerzas ante los ‘pericos’, el pistolero acumula diez tantos en catorce partidos sin ninguna derrota en su casillero bajo el telón de la competición doméstica.

Por su parte, Leo Messi prepara sus vestiduras ante uno de sus rivales favoritos por excelencia. Con un total de 25 goles en 34 encuentros, el RCD Espanyol cotiza como una de las principales víctimas del astro argentino. Sólo Sevilla FC (37), Atlético de Madrid (31), Valencia CF (28) y Real Madrid (26) les superan como víctimas del ‘10’ azulgrana. Además, la supervivencia de Messi temporada tras temporada le permite batir registros al alcance de los dioses. Ante el Villarreal CF daba un paso atrás, y con Griezmann más cerca, la eclosión no tardaba en dar sus frutos. Convirtiendo su curso con más asistencia de Liga (19), Leo Messi respaldaba el baile del francés y del charrúa, encontrando la solución a un rompecabezas que parece haber tocado a su fin.

Messi y Suárez frente al Inter este curso. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Un objetivo. Dos bandos. Tres nombres. Cuatro jornadas. El cuadro azulgrana saca la calculadora para seguir optando a la conquista de un cetro que sopla con el viento en contra. La primera piedra de la hazaña visita este miércoles el Coliseo azulgrana. Un derbi de necesidades dispares alberga en la Ciudad Condal a dos escuadras opuestas. Si el Barça gana al RCD Espanyol, los de Cornellà certificarán de forma matemática el descenso a Segunda División. Más que un derbi, una batalla a dos bandas dónde ganar o perder inclinará la balanza hacia el cielo o el infierno.

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