La magia del capitán
Ocampos sustituyendo a Vaclik los últimos minutos del partido // Image: La Liga

Alerta amarilla, pero por calor, no por las jugadas estrella del Sevilla F.C.

El equipo andaluz salió al campo y deambulaba de un lado hacia otro con un Eibar controlando el juego en todas sus disciplinas. El balón llegaba a los pies del Sevilla e iba de lateral a central, de central a lateral y así era imposible llegar a puerta, pues la defensa estaba desaparecida. Quizá fue el calor, la ausencia del público o la superioridad del equipo vasco, pero los primeros veinte minutos fueron una pérdida de tiempo.

Las oportunidades brillaron por su ausencia

La situación empieza a cobrar sentido cuando aparece Navas en escena y comienza a mover el balón. Aun así la portería del contrario, en los primeros 30 minutos de partido, todavía no había temido a los jugadores del Sevilla F.C. Al equipo le estaba faltando claridad y movilidad de ciertos futbolistas para deshacerse de la presión de la primera línea del Eibar. 

Al conjunto nervionense se le vio muy incómodo en esos primeros minutos de juego, ¿era la parada de hidratación el empujón que necesitaban? Efectivamente. En los últimos momentos de la primera parte, el Sevilla apareció y un “casi” tanto en propia por parte del equipo vasco hizo despertar a los de Nervión, pero Dmitrović estaba bajo los palos y demostró cuál era su papel en el partido

Eran once jugadores, y algunos estaban desaparecidos, de hecho la presencia de De Jong no se vio reflejada en ningún momento.

Pasaban los minutos, la primera parte estaba a punto de finalizar y ocurrió lo ya esperado cuando se trata del Sevilla F.C: se pide penalti por mano del EIbar y Matheu no lo ve y continúa el partido. El brazo del jugador lo tenía pegado al cuerpo y si no llega a ser por él, la pelota hubiese seguido hacia delante; minuto 43, una jugada polémica más para anotar en la historia del Pizjuán.

Tres minutos de descuento antes del descanso, Ocampos se marcha de los rivales pero no acabó en gol. El Eibar sabía lo que estaba en juego e iba a luchar por ello.

El descanso tan ansiado por los jugadores llegó y he aquí la pregunta ¿le habría ido mejor a los sevillanos hacer más pases en corto?

La veteranía: la esencia del partido

Tal era el desasosiego por parte de la afición a través de la televisión, que cuando el partido parecía más monótono que nunca, llegó Jesús Navas y devolvió la ilusión con su pase milagroso. Munir se fue hacia dentro, Navas se coló, colocó la pelota y Ocampos remató al segundo palo: el 1-0 brilló en el marcador.

La conexión Ocampos-Navas volvió a sorprender.

Lucas Ocampos registra ya trece goles en esta temporada de La Liga. Además suma quince goles en su primera temporada con el Sevilla F.C, convirtiéndose en el máximo anotador del club en lo que va de curso. ¿Ha sido este el fichaje de La Liga? ¿O al menos el más llamativo?

A pesar de ser el día de Ocampos, definitivamente no lo fue para Banega, tuvo varias pérdidas muy peligrosas que podrían haberse convertido en grandes ocasiones para el conjunto vasco. No obstante, el que sí tuvo un gran partido fue Jesús Navas, que a pesar de su veteranía sacó al equipo (una vez más) hacia adelante, e hizo que el primer tanto del partido viniera gracias a él. A pesar de su edad, Navas no deja de sorprender y hacer que todo aquel que le vea jugar disfrute de su juego.

La segunda pausa de hidratación le dio fuerzas al S.D Eibar y volvió a asustar al equipo andaluz pero no tuvo ocasión de marcar.

Así pues, una vez conseguido el gol que le haría victorioso al Sevilla F.C, este reculó y volvió a lo que fue durante la primera parte, escaso movimiento entre los jugadores y falta de claridad. El balón debería de haberse movido con más facilidad, haciéndose hueco entre los jugadores para llegar al 2-0, pero no fue así. Suso tuvo ocasión de ampliar el marcador pero Dmitrović lo salvó milagrosamente.

En los últimos minutos del juego, el Sevilla sólo buscaba que el tiempo corriera, esta vez este no estaba en su contra. Mientras el Eibar necesitaba encontrar un hueco con el que poder conseguir, al menos, el empate. Y en un desliz del equipo andaluz, casi llegó, pero el remate de Kike García fue al palo y cayó a Jordán para que despejara.

La guinda del partido llegó cuando, a escasos minutos del final, Vaclik, el portero del Sevilla, se lesiona en la misma jugada del palo y abandona el campo en camilla. En su lugar, bajo la portería del equipo, se posiciona Ocampos y es ahí cuando se convierte en el salvador del partido (una vez más) y para un balón de Dmitrović, portero del Eibar, salvándose del empate en la última jugada. Un final lleno de suspense ya que Matheu esperó a la confirmación del VAR.

S.D Eibar podría haber empatado, pero la suerte y la mala puntería iban de la mano.

El Sevilla superó al Eibar por muy poco en un encuentro muy difícil para los de Lopetegui, ya que tuvieron que esperar hasta la última jugada para cerciorarse de que el triunfo era suyo y que estaban a las puertas de una posible Champions.

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