El análisis: el Barça B insiste, resiste y se mete en la final 
El Barça B celebrando un gol en el Johan Cruyff. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Ante un equipo veterano y con mucho oficio, García Pimienta concedía continuidad al equipo presentado frente al Real Valladolid Promesas. Manteniendo el esquema, el técnico catalán apenas ofrecía un cambio respecto al encuentro frente a los vallisoletanos con la entrada de Ronald Araujo en perjuicio de Óscar Mingueza. Formando dupla en la zaga con Jorge Cuenca, el Barça B volvía a recuperar la pareja de centrales por excelencia esta temporada en el Johan Cruyff. Las bandas, custodiadas con elegancia por Dani Morer y Sergio Akieme, conformaban  una de las bazas principales del filial para desarmar la trinchera del los blanquinegros.

Vistiendo un centro del campo competitivo, completo y con una técnica depurada, ‘Pimi’ volvía a confiar en la finura desde la sala de máquinas de Jandro Orellana, Monchu Rodríguez e Ilaix Moriba para contrarrestar la experiencia ofrecía por el CD Badajoz de Pedro Munitis. El ataque, sin fisuras, recaía en los botines de Matheus Pereira y Konrad de la Fuente soldados a los flancos guardando la espalda de Rei Manaj, ‘9’ referente del filial.

Araujo y Cuenca esta temporada. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Un castigo inmerecido

Sabedores de la importancia de la batalla en el Nuevo Mirador de Algeciras, ambos escuadrones saltaban sobre el césped del estadio gaditano enfundando un soberano respeto hacia el rival. Pero la experiencia, que siempre suele ser un grado de vital elevada, tal y como afirmaría John Dewey, acabaría revelándose como la principal arma del CD Badajoz en la primera fracción del duelo.

Aguardando la salida del cuero del Barça B y saliendo a presionar con una furia desarmada, el elenco de Pedro Munitis cedía de forma descarada la iniciativa al conjunto catalán. Los extremeños, imponiendo un 4-4-2 en defensa, desajustaban con facilidad el juego del filial fundamentado en sacudirse la presión con desplazamientos en largo. Nada cómodos sobre el tapiz del Nuevo Mirador, el juego dominante de los azulgranas lograba incidir desde la banda izquierda como una bocanada de aire fresco. Comandados por Sergio Akieme y Konrad de la Fuente, las principales acometidas del Barça B se presentaban con llegadas por el costado y centros al área.

Y ahí, dominando el escenario, llegaron las mejores ocasiones para los de ‘Pimi’. Konrad de la Fuente, con ansía de repetir protagonismo, asestaba la primera gran oportunidad para los azulgranas a los veinte minutos de juego con un trallazo desde fuera del área para poner a prueba los reflejos de Kike Royo. El arquero, brillante enmendando la posición adelantada percibida por el estadounidense, salvaba el esférico en los metros finales trastabillando así el perfecto mísil de Konrad.

Volcados en la meta del riojano, Monchu Rodríguez volvía a incidir sobre la garita de Kike tres minutos después con un salvaje derechazo desde fuera del área. Dos acciones exuberantes de forma consecutiva que encontraban en la figura del cancerbero Kike Royo al héroe momentáneo del partido.

Monchu esta temporada en el Johan Cruyff. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Pero el fútbol, a veces tan injusto como la vida, golpeaba en el Nuevo Mirador en la primera coyuntura desplegada en las filas del CD Badajoz. Haciendo poco pero rascando el premio ganador, los blanquinegros se adelantaban en el luminoso con el tanto de Guzmán Casaseca a falta de seis minutos para llegar al receso. Los azulgranas, firmes y serios durante todo el partido, pagaban el único error concebido con una condena demasiado cara. Una pérdida de balón de Monchu bastaba para que Sergi Maestre, el más listo de la clase, acabara colándose en el área asistiendo con un centro raso a Guzmán Casaseca que no perdonaba ante Iñaki Peña (0-1). Con el partido soplando con el viento a favor para los de Pedro Munitis, el CD Badajoz declinaba la balanza a su favor en la primera ocasión tejida en sus botas.

El CD Badajoz se adelantaba en la primera ocasión para los pacenses

Sacando orgullo en los últimos compases, el capitán del Barça B volvía a intentar la igualada tras cargar el fusil sobre la bocina y probar de nuevo las manoplas de Kike Royo, salvador de nuevo para los ‘lobos’ evitando las tablas con una mano salvadora. Sin suerte, castigados injustamente, el filial encaraba el túnel de vestuarios por debajo del electrónico con un arsenal de ocasiones en la primera mitad.

Premio a la constancia

Continuando con el guión marcado en la primera mitad, el Barça B saltaba del entreacto dispuesto a seguir el camino señalado. Neutralizando al CD Badajoz, de nuevo la banda izquierda orquestaba el ataque del filial. Akieme y Konrad, interpretando con gran acierto la partitura, reaparecían una y otra vez para esperanza de los ‘culés’. Precisamente Akieme se encargaría de convertir una de las mejores ocasiones tras empalmar un portentoso disparo que acabaría estrellándose en la cruceta.

El Barça B, superior al CD Badajoz, llegaba al descanso con ocho remates a puerta a su favor, por uno de los extremeños

Frustrados, pero no hundidos, la maquinaria de ‘Pimi’ no detenía su marcha, oxigenando el juego del Barça B con la entrada de Nils Mortimer y Ludovit Reis en detrimento de Matheus Pereira e Ilaix Moriba. A poco más de media hora para el final, el míster barcelonés implantaba frescura en la medular con los cambios pero sin encontrar la profundidad deseada entre los porcentajes de una posesión descarada. Sobrepasando el 80% del disfrute del cuero, los catalanes no terminaban de sellar el usufructo, sonriendo con sinrazón al cuadro pacense.

Compitiendo hasta el final sin perder la cara en la batalla, el Barça B intentaba encontrar la forma de arañar la prórroga. Pese a no compadecer con la misma clarividencia de antes, cansados pero con la moral intacta, un grandioso Rei Manaj estallaba como un globo en pleno éxtasis tras devolver la igualdad en el electrónico. El CD Badajoz, asfixiado ante la circulación exultante de los azulgranas, claudicaba en el minuto 82 con el testarazo de Manaj, liquidando a la perfección un preciso centro de Sergio Akieme (1-1). Otra vez la banda izquierda, incisiva aportando siempre soluciones en ataque durante toda la partida, reemprendía de nuevo la voz avivando las esperanzas de los ‘culés’.

Manaj este curso con el Barça B. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Llenos de entusiasmo, creyendo con fe para poder, García Pimienta reordenaba las partes del encerado con una defensa de tres gracias a la entrada de Óscar Mingueza antes del tanto del albanés por Jandro Orellana, y decretaba dos carrileros al ataque para abrir el campo y generar de nuevo juego a favor de los azulgranas. Un ajuste en el puzzle necesario para mantener el orden y remolcar al equipo hacia la merecida prórroga.

Persistir, resistir y nunca desistir

Cubierto el tiempo reglamentario, Barça B y CD Badajoz pirueteaban tras el tiempo pactado con una extenuada fatiga a sus espaldas. Con el futuro incierto, cuidadosos en cada detalle, el partido se rasgaba por completo ofreciendo así más oportunidades para ambos equipos. Tiñendo ocasiones en ambos costados, los catalanes se encargaban de dormir el esférico encontrando de nuevo en Sergio Akieme una auténtica exhalación sobre el verde.

Bregando en una auténtica lucha de titanes, ‘Pimi’ ultimaba sus últimas cartas con la internada de Gerard Fernández ‘Peque’ sustituyendo a un eminente Konrad de la Fuente. Desafiando todas las leyes del Universo, los azulgranas sufrían las embestidas del CD Badajoz, volcado en la segunda parte de la prórroga sobre el jardín custodiado por Iñaki Peña. Encontrando la silueta de un Ronald Araujo sobresaliente, tambaleando todos los envites vertidos por el buque de Munitis, el filial conseguía sobrevivir entre arenas movedizas. Chris Ramos, que tuvo la más clara en el último aliento, asfixiaba a un equipo replegado en su propio campo que suplicaba a gritos la tanda de penaltis.

Akieme con el filial esta temporada. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

El CD Badajoz, a remolque durante los 90 minutos, resurgía en la prórroga apretando a un Barça B consumido

Amparados a la suerte en la pena máxima, Iñaki Peña salvaba el porvenir del Barça B tras detener el primer lanzamiento del CD Badajoz en las botas de Morgado. Impolutos, sin fallar ninguno de sus disparos, el éxtasis se apoderaba con el último tanto de Monchu para impulsar al filial a la merecida final (5-3). De forma loable, firmando una nueva hazaña para la historia, el cuadro catalán remontaba el tanto inicial del cuadro extremeño para colarse en la final del domingo en busca de una plaza en Segunda División A. Y es que llegado hasta aquí, ya sólo queda ganar. 

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