Biri Biri, un legado del Dakar hasta Nervión
Biri Biri en el Sánchez Pizjuán. Fuente de la imagen: Sevilla Fc

Han sido tantas y tantas las veces que hemos escuchado ‘rugir’ los cimientos del Sánchez Pizjuán a grito de ‘Biris’, que ya ni pensamos en la proveniencia y el significado de ese Biri Biri, dos palabras que unificadas dan nombre a la grada de animación sevillista, Biris norte.

A mediados de la década de los 70, cuando el fútbol empezaba a ser un deporte de masas y ya empezaba a traspasar fronteras, el deporte andaluz vivió un hito histórico recordado todavía cincuenta años más tarde y lo que queda..., porque el Sevilla Fc recibió en su plantel al primer jugador de raza ‘negra’ a lo largo de su historia, obviamente levantando polémica por ser algo ‘exótico’, algo poco habitual para la época. Como el mismo jugador admitió en su día antes de empezar a ejercitarse bajo las órdenes del que fuera entrenador sevillista, Max Markel; “Yo sólo sabía que venía a España, no sabía a qué equipo, no sabía que  había un equipo que se llamaba Sevilla o Betis. Pero con quien me reuní cuando llegué fue con el Sevilla”. Se trata de curiosa la manera en la que el mítico delantero gambiano aterrizó en nuestro fútbol y se convirtió así en el primer jugador nacido en Gambia en contar con un contrato profesional deportivo, aunque sin haber levantado ningún título en toda su carrera. 

 

Inscrito oficialmente un 17 de Agosto bajo la vista de la Real Federación Española de Fútbol, posteriormente, el que fuera primer jugador de raza ‘negra’ en enfundarse la camiseta rojiblanca se coronaria como el ‘nueve’ del equipo durante las seis siguientes temporadas, desde su llegada en 1973 hasta su salida en 1978. Anotando un total de 32 tantos en noventa y nueve partidos. Algo de lo que pocos tienen conocimiento es que cuando el Sevilla decide fichar a la que fue su nueva estrella, el equipo militaba en segunda división y no fue hasta la 1975/76, cuando los andaluces celebraron el ascenso a la máxima categoría del fútbol español, por su puesto de la mano de un imperial Alhaij, al que fue más fácil bautizarlo como; Biri Biri. 

Biri Biri, el abanderado del gol:

Aquel chico ‘negrito’ que aterrizó en San Pablo por todo lo alto y como ‘un bicho raro’, fue objeto de burla durante meses, hasta que se convirtió en una pieza fundamental en el esquema hispalense y en la historia de este mismo. La nueva estrella sevillista tuvo que vivir una de las épocas más complicadas de la historia del club, que veinte años antes hubo ganado su primer y único campeonato liguero y hubiera maravillado con la mítica delantera de los, Stuka. No era fácil hacer olvidar a aquellos; Torrontegui, Campanal, Juan Arza

Aunque con bastante tiempo de adaptación, pero con pocas o ninguna expectativas generadas, el delantero del Dakar devolvió esa ilusión y ese ‘salero’ a un Nervión que vivía entre primera y segunda y con el agua al cuello temporada tras temporada. Durante sus cinco temporadas en la disciplina sevillista, Biri, fue de lo poco salvable en un equipo que vio desfilar en su banquillo hasta seis entrenadores distintos, entre destitución y destitución estuvo cerca el caer a la Segunda B, pero finalmente la llegada del argentino Roque Olsen  dio la tan deseada vuelta a la primera división española. 

Fue con Olsen cuando Biri Biri se convirtió en la real y insustituible pieza para el sevillismo. Durante las tres temporadas de Roque en el club, Biri Biri se enfundó el premio de máximo artillero sevillista en la primera y en la tercera, mientras que en la segunda tuvo que permanecer gran parte de esta en el banquillo o en las gradas. Hubo problemas con su contrato. Su último año con la elástica hispalense coincide con la primera etapa de Luis Cid, un entrenador con el que apenas gozó de oportunidades y; “Para estar en un sitio donde no voy a jugar, es mejor que me vaya” así lo relató el delantero gambiano a la directiva sevillista en 1978. 

Biri Biri, antes y después de Nervión:

Pocos o casi ningún aficionado conocía a Biri Biri en nuestro fútbol antes de triunfar como sevillista. Normal. ¿Quien iba a conocer a un jugador de la selección de Gambia que deambulaba por el fútbol danés? Parecen ser las frases ideales para el inicio de un monólogo. Pero la verdad que antes de llegar a La Liga, Biri Biri ya llevaba el ‘arte’ en la sangre. No nos equivoquemos, fue Biri Biri quien le dio el carisma a Sevilla, no Sevilla quien se lo entregó a él.  Hijo de familia trabajadora y combinando el deporte con tareas laborales, difícilmente el fútbol en Gambia te puede dar una vida medianamente digna. Hasta que un buen día un hombre que; “No recuerdo su nombre. Pero fue él quien preparó mi desembarco en el Derby County.” Casi nada, pasar de jugar en campos de tierra a hacerlo en una ciudad con gran representación dentro de la historia del deporte europeo y que se codeaba por aquel entonces con los grandes equipos británicos... 

Su paso por el fútbol británico no fue de lo más exitoso de la mano de un Brian Clough que a duras penas le brindaba oportunidades. Lo que le hizo volver al fútbol de su país, donde no duró más de seis meses. Un partido amistoso entre el Nykobing, equipo danés y el Wallidan Banjul, por aquel entonces equipo de Biri Biri, significó su regreso al viejo continente. A pesar de la derrota, la estrella del conjunto africano recibió un ‘premio’. Tras finalizar el choque pero también tras anotar un hat-trick el técnico nórdico se reunió con el jugador para tratar de llevarlo con él de vuelta a Dinamarca y así fue. Una vez en Dinamarca, se empezaron a mostrar los primeros detalles de calidad y Biri Biri duró menos que ‘un caramelo en la puerta del colegio’, porque tras terminar su primera temporada en el Nykobing, el Sevilla llamó a su puerta. 

Algo de lo que pocos tienen conocimiento es de sus inicios en el fútbol local y no es que a día de hoy, tengamos mucha información sobre los primeros pasos de un cachorro que se convirtió en león. Pero lo que sí sabemos con total seguridad es que mientras fuera capitán de la selección de fútbol, el hispalense también lo era de la selección nacional de Criquet. 

Biri Biri durante su paso por Nervión. Fuente de la imagen: Sevilla FC
Biri Biri durante su paso por Nervión. Fuente de la imagen: Sevilla FC

Después de eternos trayectos Inglaterra-Gambia-Dinamarca y distintos momentos difíciles, llegaba la hora de enfundarse la guitarra y las castañuelas para aterrizar en un Sevilla que vivía sumergido en una crisis económica y deportiva y que logró salir del barro con la llegada de un ‘nueve’ desconocido. 

Después de su salida del Sevilla y más cerca de los cuarenta que de los treinta, tocaba a probar suerte en el territorio Belga y sin muchos minutos, pero al igual que en Sevilla con mucho carisma, su paso por el Anderlecht dejó mucho que desear. No era fácil triunfar en el club Belga durante la década de los 80. Su carrera futbolística terminó casi en los años noventa en el fútbol de Gambia de la mano del club que le vio nacer, Walidan Banjul

Sevilla Fc 1974. Fuente de la imagen: Sevilla Fc
Sevilla Fc 1974. Fuente de la imagen: Sevilla Fc

Su retirada de los terrenos de juego, le hizo terminar convirtiéndose en todo un icono de su país natal.  Donde realizó fuertes inversiones, fundo y financió diversos proyectos para mejorar la calidad de vida de sus paisanos y pasar a ser así el ministro de cultura y deportes de Gambia, un cargo en el que no permaneció más de un año. Después de estas grandes aventuras, el africano fue padre de, Yusupha Nije, quien busca seguir los pasos de su padre con la camiseta del Boavista portugués.

Biri Biri y las raíces del sevillismo:

En un mundo en el que el gol se paga caro y en el que el fracaso es uno de los mayores miedos, un hombre capaz de sacar del fracaso a un club haciendo goles es todo un hito y sí además ha cambiado la historia de este mismo y ha conseguido romper fronteras, mayor es la importancia de su legado. Biri Biri fue leyenda durante los años setenta, tan sólo una parte de la hinchada sevillista, la más veterana, presenció su alto nivel goleador. Pero todo niño que nace con un escudo pintado de rojiblanco bordado en el pecho, conoce de la existencia de aquel Biri Biri que anotaba goles sin parar. El mismo jugador honra a la afición sevillista como a pocos: “De verdad, no puedo expresar lo que siento cuando voy allí. Los sevillanos se vuelven locos”. 

Sus numerosas visitas al Ramón Sánchez Pizjuán le acreditan como una de las pocas personas con la llave de Nervión en las buenas y en las malas, la última visita tuvo cabida en septiembre de 2019 al inicio de esta misma temporada. Han sido tantos los nombres que han hecho grande el sevillismo y por desgracia tantos los que siguen viendo la gloria del ‘club de su vida’ desde el tercer anillo que se nos rompe el alma al recordarlos; Antonio Puerta, José Antonio Reyes, Marcelo Campanal y como no, Biri Biri.

Quizás sin esa reunión en Gambia entre un danés y uno de ‘la casa’ o sin ese fracaso con Brian Clough en uno de los mejores equipos del momento no hubiera sido posible la llegada de Biri Biri al fútbol español, un fútbol por aquel entonces recién salido del franquismo y bañado en racismo y por ende jamás hubiéramos escuchado cada Domingo la grada de gol norte rugir a grito de “Con el Biri Biri Biri, con el Biri Biri vaaaaa, gol de Biri Biri Biri, gol de Biri Biri vaaaa, en la peña Biri Biri las palmas y los tambores ya no dejan de sonar...” bellos en punta y tambores en flecha para entonar una melodía todavía más mágica y que resonará hasta la eternidad  desde Gambia hasta Nervión…

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