Duelo en los banquillos: dos genios con ganas de resarcirse
Zidane en el banquillo del Santiago Bernabéu durante un encuentro de Champions/ Foto: Vavel

Real Madrid y Manchester City vuelven a verse las caras este viernes en la vuelta de los octavos de la Champions League. Un duelo que que dejará muchas rivalidades particulares, pero con una que brilla por encima de todas las demás: la de los banquillos.

Zidane y Guardiola, dos de los mejores entrenadores del mundo indiscutiblemente, de nuevo frente a frente. Nunca se habían medido hasta el encuentro de ida de esta eliminatoria en la que el catalán salió vencedor de forma clara. Su equipo dominó tanto el marcador como el partido general y el resultado podría haber sido más abultado aún si los delanteros del conjunto inglés hubieran tenido una buena noche. 

Además, en el lado contrario, las críticas a la derrota madridista centraron gran parte de sus miradas a Zinedine Zidane. El francés dejó a Toni Kroos en el banquillo, algo que le valió ser objeto de reproches. Una circunstancia que dejó esa imagen particular de el medio alemán hablando con Pep Guardiola a la salida del estadio Santiago Bernabéu y que dio lugar a elucubraciones varias. Más allá de esto, es cierto que la batalla táctica del partido de ida tuvo como ganador a Guardiola

Precisamente por esto, el partido cobra una importancia vital en este particular duelo de genios de los banquillos. Zidane busca venganza, demostrar, una vez más, que a pesar de su corta carrera ya está a la altura de los más grandes. Con el galo hay una sensación constante de necesidad de demostrar. Por muchos títulos que consiga, siempre se ciñe sobre él un halo de duda sobre sus capacidades tácticas. Una remontada madridista confirmaría al francés como el gran técnico del momento.

Dos ganadores incansables

Si analizamos la trayectoria general de ambos entrenadores, hay un punto en común muy notable. Ambos necesitan de títulos para seguir viviendo. Es el oxígeno que les permite aguantar muchos años sentados en un banquillo. Afortunadamente para ellos, conseguirlos es algo que se les da muy bien. 

Zinedine Zidane ha conseguido once títulos. Quizás se pueda pensar que, para estar en un club como el Real Madrid, son unas cifras habituales, pero este pensamiento queda desarmado al mencionar que lo ha conseguido en tan solo 210 partidos. Es decir, el técnico francés gana un trofeo cada 19 partidos. Entre ellos, la joya de la corona de su carrera, tres Champions seguidas. Cifras de leyenda impensables hace tres temporadas cuando llegó, simplemente, para apagar un incendio y reconducir un vestuario que parecía ir a la deriva. Poco tiempo más tarde, ya es el segundo entrenador de la historia del Real Madrid con más títulos tan solo por detrás de Miguel Muñoz con 14.

En el banquillo contrario, Pep Guardiola. Poco más de lo que se ha dicho ya se puede añadir para definir al de Santpedor. Es un clamor que se trata de uno de los mejores entrenadores de la historia y que uno de los equipos que mejor fútbol ha practicado lleva su firma, el Barcelona del sextete. 

Ha ganado todos los títulos nacionales en España, Alemania e Inglaterra, haciendo un total de 29 trofeos. El catalán levanta un entorchado cada 22 partidos que disputa. Números que avalan una carrera intachable y que lo reafirman como un auténtico genio de los  banquillos. Un técnico que ha sido capaz de adaptar su juego a todas las ligas a las que ha ido y que ha sido uno de los promotores de un cambio de estilo y mentalidad en la mentalidad futbolística británica.

Sin embargo, tiene una gran asignatura pendiente. Ganar la Champions fuera del abrigo del Barcelona y de un futbolista como Messi, con el que todo era más fácil. Año tras año, siempre con títulos nacionales bajo el brazo, se ha quedado con la espinita del torneo continental. Este año, después de haber perdido la Premier ante un imparable Liverpool, solo le queda agarrarse a este trofeo para salvar la temporada. Para ello, tendrá que enfrentarse a un entrenador que nunca ha perdido una eliminatoria europea. Todo un reto para ambos. Un duelo de genios en el que los dos tienen mucho que decir.

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