La contracrónica: el llanto de la alegría
Ramón, tras el asombroso  gol  durante el encuentro CD Castellón- Málaga CF. / Foto: LaLiga

Sumó sus primeros tres puntos el Málaga CF en un partido en el que supo cómo y cuándo manejar los tiempos del partido. Los visitantes arrancaron mejor ambas partes y una obra de arte del joven canterano, Ramón Enríquez, les puso por delante con apenas un cuarto de hora jugado. El  CD Castellón con más corazón que fútbol, especialmente en la segunda mitad, abandonó el estadio con el lógico pensamiento de que el fútbol fue demasiado cruel al no permitirle sumar ni un empate en el debut en el Nou Castalia en la categoría de plata diez años después. El arreón final no fue suficiente para rascar un merecido empate y entre los palos y los fueras de juego terminaron con el casillero a cero. Al Málaga CF, por su parte, no le temblaron las piernas cuando tuvo que defender y anuló el juego de su rival durante gran parte del encuentro.

La igualdad fue la tónica dominante durante la primera mitad, el Málaga CF llegaba a la meta de Whalley mediante posesiones horizontales y los de Óscar Cano buscaban una mayor verticalidad. El aviso de los albinegros llegó tras una eléctrica combinación entre toda la medular y un pase medido de Mateu a Ortuño que el ‘7’ mandó por encima del travesaño. Fue entonces cuando los visitantes, sin necesidad de previo aviso, se pusieron por delante tras una obra de arte de Ramón, apuesta personal de Pellicer para el duelo, el canterano clavó por la escuadra un disparo desde la banda y con el exterior, cuando delanteros y zagueros pensaban que iba a centrar al área.

Tras el éxtasis del gol, fue el CD Castellón quien lejos de hundirse comenzó a hacerse con el partido y llegaron al descanso sin marcar pero dueños del esférico y dejando un nuevo aviso en botas de Ortuño, que estrelló un remate al larguero, pese a que el linier señaló finalmente offside.

Si el Málaga CF llegó al descanso pidiendo la hora, la charla de Pellicer le devolvió al partido y entró en la segunda mitad con mayor presencia sobre el verde. Los visitantes salieron de la cueva y comenzaron a buscar el segundo gol encontrando sus mejores ocasiones a balón parado y Rahmani pudo marcar tras un mal rechace de Whalley en una falta botada por Ecassi, pero no decidió bien. El punto de inflexión pudo estar cercano el minuto 60 cuando Benkhemassa, que tenía amarilla, cometió una entrada peligrosa que el árbitro no decidió penalizar con la segunda cartulina pese a las protestas albinegras. En cualquier caso, Pellicer fue inteligente y sustituyó a su jugador al minuto.

Sin poder romper la barrera blanquiazul, Óscar Cano decidió dar entrada a más futbolistas de corte ofensivo y elevar las líneas de presión, lo que le valió para recuperar el control del partido. A partir de ahí el equipo tuvo otra cara y gozó de suficientes ocasiones como para haber puesto las tablas, ni Jordi Sánchez por partida doble ni Gálvez pudieron anotar, sí lo hizo César Díaz pero en fuera de juego. 

Pese al partido tan igualado hubo un equipo que desprendió más sacrificio en defensa, y explotó de la emoción cuando el joven canterano, Ramón Enríquez, realizó un tanto de crack. El mismo jugador, sorprendido por la jugada que el mismo fabricó, rompió a llorar de la emoción contenida señalando a posteriori a los medios de comunicación que nunca se hubiera imaginado hacer un gol con el primer equipo. 

Un llanto que sumo la alegría de todo aficionado malaguista por la victoria conseguida en el Castalia. Tres puntos que sirven para empezar a creer que con el compromiso de los jóvenes canteranos y los recién llegados a este nuevo Málaga CF, tendrán más memoria y más fe en hacer crecer a un equipo muy tocado económicamente.

VAVEL Logo