El 'camaleón Granada' se vistió de guerrero bajo la lluvia
Germán pelea un balón con el cucho. Foto: Pepe Villoslada/Granada CF. 

En el fútbol de hoy día, ser mimético es clave para conseguir resultados. Esto es algo que sabe muy bien Diego Martínez y que cada vez que puede se encarga de recordar a sus pupilos, que atienden y obedecen sus órdenes con la confianza que el líder del proyecto nazarí se ha ganado a base de cargar el saco de las razones para hacerlo.

El domingo, el Granada trajo de vuelta tres puntos desde Getafe que, mucho más que tres puntos supusieron la confirmación de que el mérito de esta escuadra es saber pelear con cada rival como la ocasión lo demanda. Así pues, tras hacer grandes partidos con juego vistoso ante Sevilla y PSV, el conjunto nazarí bajó a los infiernos a pelear con un Getafe que a menudo saca de sus casillas a sus oponentes. Bordalás, que tuvo que quedarse en el vestuario y no acudió a la sala de prensa por una inoportuna indigestión, atendió atónito a un show que él ha protagonizado miles de veces. Normal que estuviera enfadado, tanto tiempo trabajando en algo para que ahora venga un 'novato' y lo haga mejor que tú. Estuvo combativo como nunca el Granada en el Coliseum. Es decir, que siempre ha mantenido la misma línea de luchar cada balón como si fuese el último, pero en Getafe además demostró que si hay que pasar algún límite para igualarse al rival y sacarle las vergüenzas, no tiene problema en hacerlo.

Viendo el partido desde Granada y, seguramente tirándose de los pelos por no poder estar presente en semejante batalla campal, estaría Roberto Soldado. El valenciano, que llegó hace poco más de un año al club, posiblemente soltara alguna lagrimilla al comprobar lo mucho que han progresado sus compañeros en cuanto a afrontar los momentos de gresca se refiere. Y a la par que Soldado deseaba entrar en el campo, más de uno pensaba en si sería mejor que el temperamento del ariete estuviera ahora al servicio del equipo o si, por contra, esto podría acabar con el '9' expulsado.

Al final dio igual porque en este equipo, juegue quien juegue, la Eterna Lucha está asegurada. También con Nehuén, que entró cuando más feo se puso el partido y ayudó a contener a los azulones como si llevara toda la vida con este grupo. Y es que al Granada, ese equipo camaleónico donde los haya, es muy difícil ganarle.

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