Análisis: Un Sevilla atascado consigue tres puntos de oro ante un buen Osasuna
El equipo celebrando el gol de penalti ante Osasuna / Foto: Sevilla FC

El Sevilla FC consiguió una victoria muy importante ante Osasuna y suma una de las semanas más positivas de la temporada, cosechando seis puntos entre Champions y Laliga, ahuyentando fantasmas y dotando de confianza a unos jugadores que venían compitiendo bien pero no conseguían encontrarse con los resultados que estaban mereciendo.

Julen Lopetegui revolucionó el equipo con seis cambios con respecto al partido del Krasnodar, introduciendo novedades desde portería hasta la punta de lanza. Se preveía un partido dinámico y con mucha intensidad, tal y como dijo el técnico de Asteasu en la previa, y no defraudó, Osasuna no dejó respirar a un Sevilla que venía con la necesidad de sumar tres puntos.

El conjunto de Nervión presentó un equipo novedoso con la intención de aportar piernas frescas y salir de la mala racha que venía cosechando en la competición doméstica, ya que eran tres derrotas consecutivas que habían hecho que los locales cayeran a posiciones bajas de la tabla. Volvían al once titular jugadores como Bono, Acuña, Fernando, En - Nesyri o la sorprendente inclusión de Carlos Fdez.

El partido fue como se esperaba, con un Osasuna cerrando espacios y no dejando proponer a un Sevilla que no encontraba su sitio en el partido. 

Una primera parte que estuvo caracterizada por la solidez defensiva de los visitantes y la falta de acierto de los locales, que no hilaron ocasiones claras. Además, los primeros 45 minutos estuvieron marcados por las lesiones de Acuña y Jesús Navas, las dos alas del equipo que le aportan a los sevillistas profundidad y recorrido.

Con ellos aún en campo el conjunto hispalense no creó apenas peligro, solo consiguió inquietar la portería de Sergio Herrera con chispazos intermitentes de En - Nesyri y Ocampos. Todo fue gracias en parte a el conjunto de Jagoba Arrasate, que planteó un partido cerrado con una formación de 4-4-2, con la intención de no dejar proponer a jugadores sevillistas que se alimentan de espacios e imaginación.

A decir verdad, el Sevilla fue el conjunto dominador del balón en la primera parte, pero se llegaba al descanso con la sensación de aplome y juego espeso, donde el beneficiado era Osasuna, ya que estaba consiguiendo en plan que tenía establecido.

Una vez más, Julen acertó con los cambios

El técnico de Asteasu volvió a ser el factor diferencial del partido, y consiguió romper el marcador mediante cambios estratégicos para refrescar a una plantilla que viene cargada de un gran cansancio físico y mental después del partido ante el equipo ruso. 

Tras el descanso, el Sevilla mejoró tímidamente, la entrada de Rakitic le dio al equipo otro aire y el cambio de formación consiguió, al menos una vez, que los de Nervión penetraran en el entramado defensivo de los “rojillos”, cuando en el minuto 59  Moncayola cometió un innecesario penalti ante Ocampos, que este último se encargó de convertir no sin suspense después de que Sergio Herrera lograra atrapar el primero

El equipo de Lopetegui consiguió anotar cuando más lo necesitaba, y no dejaría marchar así porque sí una ventaja de oro que defendieron con uñas y dientes. El partido agonizaba y Osasuna  se acercaba con peligro a la portería de Bono, pero a diferencia del pasado miércoles, Koundé y Diego Carlos volvieron a formar una pareja de centrales prácticamente inaccesible.

El Sevilla ganó pero sufriendo, y ha sumado tres puntos tan necesarios como peleados. 

Los de Julen buscarán airear mentes y piernas en el parón de selecciones, para volver con pilas cargadas y afrontar de nuevo una maratón de partidos en los que los sevillistas esperan volver a ver el nivel que ofreció el equipo en la temporada pasada y en el comienzo de la actual.

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