El resurgir del Ave Fénix
Kondogbia conduciendo un balón en el Valencia CF-Atalanta que se disputó el 10 de marzo a puerta cerrada  / Foto: AFP

Tras todas las dificultades provocadas por el COVID-19, el fútbol ya se va aproximando, cada vez más, a lo que era antes de estos angustiosos tiempos en los que una pandemia tiene contra las cuerdas al mundo entero. Cuántas personas darían todos sus ahorros por volver a cantar un gol desde la grada o, simplemente, por reencontrarse con los sentimientos y las sensaciones que se experimentan dentro de un estadio, algo que se pronosticaba como imposible durante la cuarentena.

El fútbol, la verdadera incógnita de la cuarentena

Una de las preguntas más comunes que rondaba por la cabeza de las personas en esta cuarentena se relacionaba con la situación de los futbolistas. Este era, sin duda alguna, uno de los temas de actualidad más populares entre los aficionados de este deporte, los cuales se cuestionaban diversas preguntas como, por ejemplo, qué pasaría con la Liga o qué tipo de rutinas y actividades llevaban a cabo estos deportistas para hacer más ameno el confinamiento.

La situación no era sencilla, sin embargo, los futbolistas, como el resto de la población, intentó sobrellevarla de la mejor manera posible. Para solventar estas dudas y saber de primera mano como estos deportistas pasaron la cuarentena, hemos tenido el placer de contactar con Nicolás Rodríguez, jugador de la UD Ourense, que milita actualmente en el grupo 1B de la Tercera División de España.

Nicolás Rodríguez, jugador de la UD Ourense / Foto: Yedra Seara
Nicolás Rodríguez, jugador de la UD Ourense / Foto: Yedra Seara

El jugador ponteareano fue cuestionado por diversos temas, entre los cuales destacan el de qué rutina de entrenamiento siguió durante el confinamiento, qué otro tipo de actividades le empezaron a interesar o si consideraba que el parón le iba a afectar en su rendimiento futuro, entre otras cuestiones. La respuesta a la primera de las preguntas fue la siguiente: "La iniciativa de llevar a cabo la rutina fue en un primer momento del club, que nos mandaba varias tablas de ejercicios, pero yo lo complementaba con otras actividades como ir al garaje o subir escaleras, ya que a mí es algo que, personalmente, me gusta". Por otro lado, contestó a la siguiente pregunta argumentando que empezaba a interesarse por temas de criptomonedas e inversiones y que, además, esta cuarentena le había servido, entre otras cosas, para aprender a cocinar. Para concluir, Nicolás respondió a la última pregunta con sinceridad: "Esperamos y deseamos que no".

La estrella que dejó de brillar

La pandemia del COVID-19 dio lugar a un nuevo tipo de fútbol, ​​un fútbol atípico que pone en relieve la vital importancia de la afición en las gradas. Es entonces cuando entra en vigor un dicho popular que resume a la perfección la situación actual: "Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Ver un partido ya no tiene la misma emoción que antes, no importa quien juegue en casa y quien sea visitante, ya no hay lugar para las largas esperas previas a un partido para entrar al estadio, ni tan siquiera los recibimientos al equipo por parte de su afición con unas bengalas que teñían de color los cielos de toda la ciudad. Todo esto hace que podamos calificar este nuevo fútbol como "triste" y "descolorido". Contra este tipo de fútbol se tienen pronunciado ya infinidad de futbolistas y entrenadores, por ejemplo, las declaraciones en una rueda de prensa en el mes de marzo del actual entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, el cual se mostraba crítico con la situación: "Tenemos que preguntarnos si merece la pena jugar al fútbol sin espectadores. Hacemos nuestro trabajo para la gente, pero si ellos no pueden venir, ¿qué sentido tiene?". Además, en ese mismo mes, el centrocampista gallego que milita actualmente en las filas del RC Celta, Denis Suárez, propuso públicamente una reflexión en la red social conocida como Twitter: "Reflexión: Jugamos para los aficionados. ¿Tiene sentido jugar sin ellos?".

No obstante, todo apunta a que no falta mucho para que, por lo menos una parte de los seguidores, puedan entrar a ver a su equipo y, de esta forma, empujar todos juntos cara un mismo destino: la victoria. De hecho, en el pasado mes de octubre han dado comienzo diversas competiciones, como la Segunda División B o la Tercera División de España, las cuales son consideradas como competiciones oficiales de carácter no profesional y, por lo tanto, el peso de la decisión sobre quién puede entrar al estadio dependerá única y exclusivamente de las Comunidades Autónomas. Estas, segundo la evolución de la pandemia y los casos activos, autorizarán o no el acceso de público a las gradas. La Real Federación Española de Fútbol ya se ha pronunciado sobre el tema: "La RFEF entiende que debe ser cada club que actúe como anfitrión en los partidos de las competiciones oficiales de ámbito estatal el que regule la afluencia de público en función de la normativa sanitaria dictada en el territorio donde se ubique y de su propia capacidad de cumplimiento de las exigencias de todo tipo (número máximo, protocolos específicos, autorizaciones, etc.) que la normativa pública autonómica le fije". Sin embargo, los rebrotes que están teniendo lugar en todos los lugares de España podrían retrasar estos acontecimientos un poco más de lo deseado.

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