El Betis no levanta cabeza
Fotografía: LALIGA

El Real Betis está viendo como jornada tras jornada su plan de juego se ve sobrepasado por la superioridad de sus rivales, que parecen actuar con mucha más confianza en la idea que plasman sobre el verde. Los de Pellegrini han visto desvanecerse en las primeras fechas ligueras esa imagen de sí mismos valiente, vertical y que distribuía la pelota con mucho sentido durante los noventa minutos, encontrando la pausa cuando tocaba y sabiendo ser incisivos cuando el desarrollo del partido lo permitía. Lejos de ello, los verdiblancos se muestran cada vez más erráticos en sus decisiones, con nula capacidad de creación de ocasiones y poco acierto en todas las fases de los choques. El encuentro ante el Éibar, que podría haber sido un 'renacer' heliopolitano, ante un equipo necesitado y en casa, volvió a convertirse en un suplicio para jugadores, entrenador y afición.

El Real Betis se dispuso en el campo sin demasiadas novedades respecto al partido ante el Athletic de Bilbao, con el ya habitual 4-2-3-1, pese a la pobre imagen mostrada por el equipo en dicho encuentro. Entre las variaciones, tan solo la presencia de Andrés Guardado en el doble pivote junto a Guido Rodríguez, y la vuelta al centro de la zaga de Marc Bartra fueron por decisión técnica. También regresaron al once titular Joel Robles, por la ausencia de Claudio Bravo, y Nabil Fekir, que logró superar sus molestias musculares. Por su parte, el Éibar también hizo algún cambio con respecto a la jornada anterior. Takashi Inui volvía a la banda izquierda del Villamarín. También volvieron al once Esteban Burgos, que fue el autor del primer tanto armero, y Pozo.

Exceptuando los quince primeros minutos, en los que el Real Betis dominó sobre su rival y pudo incluso ponerse por delante en el marcador, el resto de partido transcurrió al antojo del Éibar, que solo necesitó dos jugadas a balón parado para llevarse los tres puntos. El cuadro verdiblanco, que fue el equipo que más goles encajó en jugadas a balón parado la temporada pasada, vio como los fantasmas del pasado volvían a hacer acto de presencia en el Villamarín, y vuelve a colocarse a la cabeza de ese ranking. La sangría goleadora sigue siendo un hecho, y el conjunto bético mantiene su ratio de dos dianas encajados por encuentro.

Ante la adversidad, la respuesta de Pellegrini fue nula. Ni cambios tácticos, ni jugadas de estrategia, ni variaciones de dibujo. Poco más allá de que Tello y Joaquín intercambiaron sus bandas en alguna ocasión durante el encuentro sin que esto produjese ningún efecto. Las sustituciones fueron las ya habituales, sin que ninguno de los hombres que ingresaron al verde aportara nada diferencial. Aunque tampoco desentonaron, sobre todo, Lainez y Loren Morón, que siguen estando por detrás de Joaquín y Sanabria a ojos del chileno. El portuense, de hecho, jugó los noventa minutos.

El encuentro destapó las grandes carencias de este equipo y el bajo estado de forma, y de ánimo, de los grandes nombres del club, que estuvieron completamente desaparecidos: Tello falló la única y más clara ocasión de la que gozó el Betis en el minuto veinte de partido, más que por demérito propio por la excelente intervención de Dmitrovic. Fekir, que volvía a la titularidad, acusó la falta de ritmo y la ausencia de Sergio Canales en el once, y fue incapaz de generar él solo las oportunidades de gol. Joel volvió a cometer un absurdo penalti, que supuso un mazazo definitivo, pues colocó el dos cero en el marcador, y el conjunto verdiblanco lleva más de un año sin remontar un encuentro. Pecó de precipitación también Marc Bartra, al cometer otra absurda pena máxima que valió, al menos, para que el arquero detuviese su primer lanzamiento desde los once metros como jugador bético.

Conviene destacar que el Real Betis es ya el equipo que más penaltis en contra ha sufrido esta temporada, siguiendo la línea del año anterior, en la que fue el tercer equipo con más penas máximas en contra. Hasta Guido Rodríguez falló en la salida de balón, provocando claras ocasiones de gol para el equipo contrario. Guardado no pudo desplegar su juego por falta de ritmo y la exigente presión del Éibar. En los laterales, Emerson y Álex Moreno cometieron menos errores atrás, pero no cuajaron un gran partido ni ofrecieron arriba la imagen a la que tiene acostumbrada a la afición. El primero, de hecho, fue sustituido en el descanso por Montoya. A los jugadores les quemaba el balón en los pies. Se quejaba airoso Guardado de que no encontraba a quien pasarle el esférico para la salida, y en demasiadas ocasiones la presión armera acababa en un pase atrás a Joel, que la rifaba arriba, y nunca le caía a ningún futbolista bético. En definitiva, nada salió como esperaba el Betis, que de momento no ha podido ni con los grandes ni contra los de 'su Liga'.

Se avecina un calendario asequible, pero también determinante. Osasuna, Villarreal, Granada, Cádiz y Levante, determinarán este mes de diciembre el rumbo que va a tomar el Betis el resto de la temporada, y si consigue, o no, levantar la cabeza y empezar a mirar, por fin, a los puestos altos de la clasificación, o se avecina un año más mirando de reojo a las posiciones de descenso.

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