Una revolución que vale
tres puntos
Fotografía: LALIGA

El Real Betis llegaba a Pamplona sabedor de los cambios que planteaba su entrenador, que dejó entrever una revolución táctica y de nombres en busca de acabar con la mala racha de resultados y sensaciones en la que estaba envuelto su equipo. Pellegrini renunció a su habitual 4-2-3-1 para jugar con un 4-3-3 con sorprendentes variantes a lo largo de los 90 minutos. En portería, Joel volvió a disfrutar de la titularidad. Así será previsiblemente hasta que Claudio Bravo se recupere de sus molestias, ya que Pellegrini anunció que Dani Martín es candidato a abandonar el club en el mercado invernal si llega una oferta de cesión. En defensa se especuló con la posibilidad de volver a los cinco hombres, pero el chileno se resiste a esta idea, que provocaría mucha menos presencia ofensiva, una de las principales bazas de sus equipos. Álex Moreno y Emerson volvieron a ocupar los laterales, eso sí, su vocación ofensiva se vio reducida al mínimo. Y se notó. El Real Betis concedió muchos menos espacios por las bandas y ambos jugadores se dedicaron a su principal tarea, la de defender. En el centro de la defensa, Marc Bartra volvió a ser titular, esta vez acompañado por Víctor Ruiz. Por delante, Guido Rodríguez ocupaba la posición más retrasada de los tres centrocampistas. Junto a él, Willian Carvalho, que retrasaba su posición para ayudar a sacar la pelota desde atrás y Guardado, ocupando la posición de Sergio Canales, con tendencia a percutir por la banda izquierda y a ayudar a Álex Moreno en tareas defensivas. Los hombres de arriba contaron con gran libertad de movimientos. Ruibal ocupó la banda derecha y Loren Morón la punta de ataque, aunque en numerosas ocasiones bajó a recibir el balón y permitió crear espacios para que Nabil Fekir fuera el hombre más adelantado del equipo.

En Osasuna también hubo sorpresas. Arrasate volvió a la defensa de cuatro hombres después del fallido experimento en el Camp Nou en el que el equipo partió con cinco zagueros. Para esta demarcación, sí contaba el entrenador de Osasuna con sus hombres titulares: David García, que volvía tras estar confinado por Covid-19, acompañó en el centro a Aridane como pareja de centrales. En las bandas, Roncaglia por la derecha y la sorpresa de Iñigo Pérez en la izquierda, que dejó a Nacho Vidal en el banquillo. Para la medular, Arrasate volvió a incluir entre sus titulares a Brasanac, que se enfrentaba a su ex equipo y que estuvo acompañado por Moncayola. Rubén García y Roberto Torres ocuparon las bandas. Arriba, Osasuna partió con dos puntas, sabedor de las carencias defensivas del Real Betis, para tratar de acabar con su poco acierto goleador. Eric Gallego y Budimir fueron los encargados de buscar el gol en El Sadar.

El partido comenzó con mucha intensidad. El Real Betis, lejos de esperar a que Osasuna tomara la iniciativa, fue fiel a su estilo y trató de dominar el encuentro. Los pamploneses, por su parte, trataron de buscarle las cosquillas a la zaga bética con balones en largo y segundas jugadas. Por momentos el encuentro pareció estar más cerca de lo que pretendía Osasuna que de lo que buscaba el Real Betis. Los verdiblancos volvieron a abusar del balón en largo y evitaron correr riesgos en la zona de creación. Sin embargo, el Osasuna tampoco conseguía meterle mano al Betis, que se armó bien atrás y atacaba siempre con, al menos, seis hombres por detrás del balón. Álex Moreno y Emerson no llegaron a línea de fondo para colgar balones como en partidos anteriores. Su presencia ofensiva fue testimonial.  

En la segunda mitad el Real Betis dio un paso al frente y comenzó a acercarse al área rival con mayor peligro. Comandado por Nabil Fekir, los heliopolitanos combinaron bien en zona de ataque. Pero, sobre todo, destacó el equipo porque realizó una muy buena presión tras pérdida durante todo el encuentro, con un Guido Rodríguez y un Andrés Guardado muy inspirados en estas labores. Esto les permitió contar con la posesión del balón cerca del área contraria durante muchas fases del partido. La solidez defensiva se gestó desde el último hombre, y es que tanto Loren Morón como Aitor Ruibal recuperaron varios balones que desembocaron en acciones ofensivas importantes para su equipo.

Sin embargo, el gol llegó tras una espectacular contra culminada con mucho acierto. Borja Iglesias, que había entrado por Loren Morón, bajó a recibir el balón y abrió para Aitor Ruibal, que con el alma, ya que las piernas las tenía acalambradas minutos antes, corrió hacia la portería rival. Encontró en su camino a Fekir, a quien le sirvió el balón, y tiró un desmarque a la espalda de los centrales. Volvió a recibir el balón Ruibal a pase de Fekir ya dentro del área pamplonesa. Sin levantar la cabeza, se la puso a Borja Iglesias, que corría en paralelo a él y había conseguido dejar atrás a los zagueros de Osasuna. Finalmente, fue el panda quien remató a portería vacía y se reencontró con el gol un año después.

El uno a cero en el marcador intensificó a los béticos que, no obstante, sufrieron las arremetidas de Osasuna durante los minutos finales. Varias jugadas polémicas en el área, un robo de balón in extremis de Álex Moreno a Calleri, que había entrado por Eric Gallego y varias jugadas a balón parado fueron bien minimizadas por la defensa bética, que cuajó un partido muy serio. Sidnei y Miranda entraron para reforzar al equipo atrás y amarrar el resultado. Con Joaquín en banda, que había entrado por Ruibal, contaban los de Pellegrini con frescura arriba para tratar de matar el partido y así fue. Una carrera del portuense por la derecha culminó con un centro al primer palo que cazó muy atento Miranda. El canterano bético firmó su primer gol en Primera División y su primer tanto como jugador bético. La victoria llevaba ya la firma del Real Betis, pues pocos minutos después, el colegiado, Hernández Hernández, pitó el final del partido.

El Real Betis suma así su quinta victoria en Liga y asciende a la 7º posición de la tabla. Los fantasmas del descenso se alejan, y están ya a cuatro puntos, mientras que de los puestos europeos los separa un punto. Pellegrini anunció cambios y cumplió con su palabra. El equipo ha sabido sobreponerse a la ausencia de Canales y ha encontrado la solidez armando un centro del campo muy físico, con Guido, Carvalho y Guardado. Además, ha renunciado a la vocación ofensiva de sus laterales y buscado por el centro, con su jugador estrella sobre el verde, Nabil Fekir, sus ocasiones de gol. Ruibal ha devuelto la garra y la intensidad a la banda derecha bética, mientras que Guardado ha hecho lo propio por la izquierda. Las ayudas defensivas han funcionado mejor, la presión tras pérdida ha tenido más sentido y a los zagueros béticos no les han temblado las piernas. Y todo junto ha permitido lograr al Real Betis la tercera portería a cero de la temporada y una muy trabaja victoria en un campo como El Sadar.

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