Llorente, ejemplo de lo mucho que te puede cambiar la vida en un año
Llorente celebra un gol en un encuentro liguero // FOTO: Twitter de Marcos Llorente

Parece que llevamos toda la vida viendo a Marcos Llorente como uno de los indiscutibles del Atlético, pero nada más lejos de la realidad. Hace apenas un año el ex-madridista no encontraba su sitio y prácticamente no contaba para el Cholo.

Llegó a la entidad rojiblanca el 20 de junio de 2019. Zidane le había comunicado ese mismo verano que no contaba con él, y el de Las Rozas vio con muy buenos ojos la oferta que le realizó la entidad colchonera. Rodri había sido ya traspasado al Manchester City y Simeone quería reforzar el mediocentro defensivo con un jugador de características similares. 

Muy pocos minutos

Se eligió que Marcos era la mejor opción: había sido titular en partidos decisivos con Solari al máximo nivel y había demostrado con creces su categoría en esa posición, era ya una realidad. Sin embargo, los primeros meses no fueron nada fáciles para Llorente. Apenas contó para el técnico argentino. Salía poco: llegó a ser el segundo jugador de campo con menos minutos disputados, y cuando lo hacía se veía relegado a posiciones que poco tenían que ver con ese pivote defensivo que le había puesto en el mapa escasos meses antes en el Madrid.

El madrileño se comió el turrón con la desconfianza del Cholo todavía latente y con un futuro de lo más incierto. Pero si algo caracteriza a Marcos es la constancia, el trabajo, y el sacrificio. Son las señas de identidad de un futbolista que si algo ha hecho hasta el día de hoy ha sido no darse por vencido nunca. Empezó el año con una muy buena actuación frente al Barcelona en la Supercopa de España, pese a partir desde el banquillo, que ya puso de manifiesto su potencia y capacidad para incorporarse al ataque, pero que no le sirvió para ganar todo el protagonismo que quería.

Llorente conduce el balón en las semifinales de la Supercopa de España frente al F.C. Barcelona // FOTO: Twitter de Marcos Llorente
Llorente conduce el balón en las semifinales de la Supercopa de España frente al F.C. Barcelona // FOTO: Twitter de Marcos Llorente

Una noche que lo cambió todo

Tuvo que esperar hasta el 11 de marzo, en la vuelta de octavos de Champions ante el Liverpool, para derribar definitivamente la puerta con dos tantos decisivos que le dieron la clasificación a los rojiblancos y eliminaron al, por aquel entonces, vigente campeón de Europa.

Llorente celebra junto con Morata la clasificación en Anfield // FOTO: Twitter de Llorente
Llorente celebra junto a Morata la clasificación en Anfield // FOTO: Twitter de Llorente

A raíz de esta noche mágica, y tras un confinamiento de por medio, Simeone le asentó como segundo delantero o en banda, y el ex-canterano madridista no pudo responder mejor. Acabó la temporada como el futbolista más en forma de la plantilla y, tanto su capacidad para adaptarse al nuevo rol, como su poderío físico como delantero, no dejaron indiferente a nadie.

Un "fijo" en el "once"

En este nuevo curso Llorente se ha mantenido como pieza clave en el esquema del preparador argentino y ha llegado a este 25 de diciembre en una situación muy diferente a la de hace un año. A estas alturas de la temporada pasado el rozeño no había disputado, aún, más de 45’ en un mismo partido con el Atlético, y a día de hoy es el segundo máximo goleador del equipo en liga con 5 tantos, empatado con Joâo Félix, y uno de los jugadores que más minutos acumula de toda la plantilla.

"Es mi mejor año como futbolista", comentaba el delantero a medios oficiales del club el pasado martes, tras la victoria en Anoeta. Es evidente que las historias felices en Navidad existen y, si no, que le pregunten a Marcos Llorente.

 

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