Una invulnerabilidad perdida
Fuente: RC Deportivo de la Coruña

Que el Deportivo de la Coruña ha perdido el gran bagaje defensivo que mostraba, sobre todo, en las primeras jornadas es todo un hecho. El equipo completó la primera vuelta con la derrota por 1-0 en Zamora, lo que hizo que encadenara tres partidos consecutivos (contando el de Copa ante el Alavés) sin conocer la victoria y encajando cuatro (4) goles de los seis (6) que ha recibido esta temporada.

La defensa del Dépor comenzó siendo la mejor de la categoría con cinco (5) porterías a cero en los primeros seis (6) partidos, lo hizo que como mínimo el equipo se llevase un punto de cada encuentro. El ya ex técnico Fernando Vázquez incidía sobre todo en la superioridad que debía tener el equipo en esta parcela para poder sumar de tres en tres, y es que para el de Castrofeito, la defensa debía ser "la base para llevarse los partidos".

Además las buenas actuaciones de Carlos Abad en varias fases de los encuentros, sumaron a que el equipo gozara de una confianza en una posición en la que habían aparecido dudas tras la 'semipifia' del primer partido ante el Salamanca. Poco hay que achacarle al portero de Tenerife en cuanto a goles recibidos se refiere, aunque cabe señalar el balón parado como punto a mejorar.

Un esquema sin definir

Fuente: RC Deportivo de la Coruña
Fuente: RC Deportivo de la Coruña

El posicionamiento del equipo en defensa ha variado frecuentemente durante diferentes tramos de los partidos, bien para amarrar el resultado, o incluso tratar de querer ir a por el encuentro, o eso pensaba Fernando. El entrenador utilizó de inicio, en la mayoría de las jornadas, una defensa de cuatro compuesta por Mujaid y Borja Granero como pareja de centrales; y Salva y Eneko como laterales, para formar así un 4-3-3 o un 4-2-3-1, este sistema menos habitual. Dicha variante era utilizada sobre todo cuando el Dépor no lograba hacerse con el medio campo y sufría al contragolpe, lo que hacía que en muchas fases se viera superado y diera entrada a dos pivotes como Álex Bergantiños y Uche Agbo.

También estuvo presente el 4-4-2 para que los interiores ayudaran más a unos laterales que muchas veces sufrían en los dos para uno. El 5-2-3 fue otra de las versiones probadas y a la que también se le dio utilidad con Álex incrustándose entre centrales. Sin ir más lejos, ante el propio Zamora el equipo adoptó este esquema en la segunda mitad pese a ir perdiendo, para que los laterales dieran más profundidad al equipo, algo que nunca funcionó.

Unos laterales utilizados como carrileros

Fuente: RC Deportivo de la Coruña
Fuente: RC Deportivo de la Coruña

Y es que ya aprovechando que hablamos sobre los laterales, uno de los grandes errores de Fernando fue colocar, en varios partidos, a laterales que no conseguían aprovechar el espacio y que además, no estaban finos en defensa. Eneko Bóveda y Salva Ruiz fueron los primeros laterales que probó de inicio el técnico, pero con las lesiones y teniendo jugadores en el banquillo como Jorge Valín y Héctor Hernández, la posición fue disputándose más a medida que avanzaban las jornadas. El buen hacer del canterano deportivista, sobre todo en ataque, hizo que la titularidad defensiva del vasco se pusiera en juicio, ya que pese al gol ante el Salamanca, no logró coaccionar unos grandes encuentros.

Lo mismo pasaba, pero en menor medida con Salva Ruiz. Héctor Hernández irrumpió con su gran poderío físico y sus grandes aportaciones en ataque, y es que pese a ser un lateral más al uso que 'sube' y 'baja' la banda sin parar, no contaba con la confianza total de un entrenador que prefería tener un lateral "más ordenado" en su posición. Además, cuando el equipo necesitaba llegar más por bandas y utilizar a sus laterales como carrileros, Eneko y Salva no dotaban de esa capacidad táctica que necesitaba el equipo en los tramos finales.

Mujaid y Granero, de más a menos

Fuente: RC Deportivo de la Coruña
Fuente: RC Deportivo de la Coruña

Este año el Dépor tiene dos nombres fijos en el once inicial de cada encuentro, y es que llamados a ser dos futbolistas importantes dentro de la platilla blanquiazul, Mujaid y Borja Granero han sufrido en varios partidos las investidas del equipo rival.

Mujaid ha demostrado, en la gran mayoría de los partidos, que tiene un poderío físico y táctico de una categoría superior, algo que incluso a veces le ha podido pasar factura. El 'exceso de confianza' ha sido el peor enemigo para el cantero, ya que en varios partidos se le ha visto tan "sobrado" que ha perdido  los duelos o  la marca, algo que no le ocurría a principio de temporada. Además, los centros laterales de los contrarios son un verdadero dolor de cabeza tanto para él como para la defensa del Dépor en general, dado que les resulta muy difícil repelerlos tras perder la marca.

Por su lado, Borja ha disputado menos minutos de los deseados debido a sus problemas en la rodilla, algo que todavía se le nota al central valenciano tras las diferentes imprecisiones cometidas en los últimos partidos. En su lugar apareció Derik Osede, aunque poco pudimos gozar de su apariencia en el once por problemas físicos. Aléx Bergantiños también ocupó esa posición, y dotado de su experiencia en esa demarcación de otros años, aportó seguridad al equipo y una mejor salida de balón.

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