El gafe de Zidane
Zidane dirigiendose al vestuario tras la derrota frente al Alcoyano

Si hay algo que no se puede negar sobre la dilatada carrera de Zidane, tanto de jugador como entrenador, han sido sus innumerables éxitos cosechados a nivel deportivo. Éxitos colectivos e individuales estuvieron a la orden del día tanto en la Juventus y Real Madrid especialmente, y en menor medida en sus inicios como jugador del Cannes y Girondins de Burdeos, en Francia.  Como jugador triunfó allá por donde pasó. Un jugador excelso, con una clase descomunal considerado como uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol. No es para menos tratarlo como tal.

Serie A, LaLiga, Champions League, Supercopa de Europa, Supercopa de España e Italia, Mundialito de Clubes… Zidane es y ha sido un ganador nato desde que comenzó su carrera como futbolista y que ha proseguido como entrenador: el dato que más destaca como entrenador fueron las 3 Champions Leagues seguidas, en 2016, 2017 y 2018. A este hito del mundo del fútbol, se le suman dos Ligas, dos Supercopas españolas, dos Supercopas europeas y dos Mundialitos de Clubes.

A pesar de ser un ganador incesante de títulos, la trayectoria de Zidane siempre ha estado marcada por un fracaso que se ha ido repitiendo año a año, una lunar en su expediente que, de momento, no va a poder desquitarse: la Copa Nacional. El técnico francés nunca ha conseguido levantar la Copa Nacional ni como entrenador ni como jugador en los tres países donde ha vivido.

Tras el nuevo fracaso deportivo del miércoles pasado, el técnico francés queda en entredicho y se duda sobre su capacidad para dirigir un equipo que se encuentra apagado, sin ideas y, especialmente, sin aparente capacidad de revertir la situación. Puede que esta dura derrota frente al Alcoyano agote la paciencia de Florentino Pérez y decida prescindir de los servicios de uno de los mejores entrenadores de la historia del club.

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