Lo veo negro
Foto: RC Deportivo de la Coruña

La semana pasada, cuando veía ciertos síntomas de mejora tras empatar ante Unionistas, ciertamente lo comenté, el partido de ayer ante el Coruxo era una final, pero una final de verdad, no solo por ver si el equipo mejoraba en sensaciones, sino porque la situación de la clasificación así lo quiso, ya que, con solo 18 puntos en juego y viendo como están Zamora, Compostela o Unionistas la situación de un equipo con necesidad urgente de sumar de 3 requería una victoria en O Vao si se querían mantener las opciones de meternos en la lucha por los play offs de ascenso; tras lo de hoy, veo extremadamente complicado que el Deportivo acabe entre los 3 primeros de la clasificación ¿Duro de asumir? Por supuesto, pero es la realidad y, con estas circunstancias, tengo cada vez más claro que nuestro objetivo final va a ser jugar el año que viene la Primera RFEF, aunque el corazón, siempre tan irracional pero pasional, me intente mantener con un halo de esperanza, de hacer otra gesta imposible, esas gestas que en otros tiempos nos hicieron grandes.

Entrar a hablar del partido es analizar la culminación de una tragedia, de 45 minutos que son el mejor resumen de la temporada que lleva el Deportivo de la Coruña, el esperpento se hizo fútbol sobre el verde; ya el primer acercamiento del Coruxo puso la medida al encuentro, la imagen de la defensa visitante es para verla con calma, porque no se entiende el desconcierto que se genera en las inmediaciones deportivistas cada vez que hay un rechace, parece como si no se hablasen porque a un balón suelto no se puede ir así, son esos errores que se aprende a no cometerlos en el fútbol base, pero bueno, lo peor estaba por llegar.

El primer gol es indigno, la primera pregunta que me hago es ¿Qué hace Carlos Abad? Enserio, que alguien me lo diga, entiendo que se hubiera podido envenenar un poco la trayectoria, pero el portero deportivista mide fatal el balón para acabar haciendo un “despeje” que cae en otro de los errores clave de la jugada: Dos jugadores del Coruxo libres de marca ¿Dónde está la defensa? ¿Qué actitud es esa? ¿Cómo puedes ver que el balón va largo y dejar el área chica con Keko defendiendo… bueno, “defendiendo”? A Chabboura le da tiempo hasta a acomodarse para enviar el balón a gol.

Si hablamos de ataque es, otra vez, hablar de la nada más absoluta en esta primera mitad; con Adri Castro de titular se repitió la tónica de los últimos partidos que jugó y tampoco me parecería justo cargar culpas de la falta de gol del Depor en un chaval que lleva 4 partidos con el primer equipo, Lara tuvo en sus botas la única clara del Depor en la primera parté y luego se borró del centro del campo, Raí sigue siendo un elemento desequilibrante pero parece que quiere jugar él solo y así no se puede, lo de Uche en el medio del campo es demencial, este jugador no está para la Segunda B ni en broma.

El penalti del segundo gol es, efectivamente, penalti, Keko se desentiende completamente de un balón que tenía prácticamente ganado y se va a blocar de forma inexplicable al jugador del Coruxo, aunque pueda ser accidental, aunque no tengas la intención, ese penalti de lo van a pitar en cualquier campo sí o sí; destacar en el penalti a Carlos Abad de nuevo, quieto, como pensando “Márcalo ya y a otra cosa”, cero actitud de un portero cada vez más cuestionado, puede que haya que mirar a Lucho más allá que para calentar banquillo.

El segundo tiempo es la reacción directa de un equipo que no tiene ya nada que perder y va a quemar naves, 4 cambios en el descanso para revertir el descalabro de partido y funcionaron en cierta medida, el Dépor salió más animado, propuso un poco más y estrelló tres balones al poste, me gustaron sobre todo Rayco y Héctor Hernández, Borja Galán tampoco estuvo nada mal, pero si sacas en la primera parte un 0 y en la segunda un 6 pues te quedas con un 3 y no te sirve, otros tres puntos que tiramos por la borda de un Titanic que se hunde a pasos agigantados.

Tras este esperpento quedan 15 puntos en juego y un problema muy grave en el horizonte, ya que es bastante probable que el Celta B, con dos partidos menos, amplíe la diferencia entre el tercero y nosotros, con 5 partidos por jugar habría que estimar que, para colarnos entre los tres primeros, hay que ganar al menos 4 partidos para acercarnos a la cifra mágica de los 30 puntos en los que se cotizarían esos tres primeros puestos, con el equipo en caída libre, sin ideas y con una actitud nula lo veo muy, muy negro.

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