Un Sevilla imperial
El  Sevilla celebra el gol de Koundé / Foto: Sevilla FC

El pitido de Mateu Lahoz para decretar el inicio del partido fue casi tan largo como la primera posesión del Barcelona, que saltó al terreno de juego con la clara intención de mantener el control. Un Sevilla intenso supo poner freno a la tranquilidad con balón del club azulgrana con buenas internadas de Joan Jordán y el Papu Gómez.
 

Un partido de mediocampo, así se podrían definir los veinte primeros minutos de partido, dónde el único peligro para el Sevilla fue un mano a mano escorado de Messi que paró sin demasiados apuros Bono. El Sevilla se replegaba con la intención de salir a la contra rápidamente con la velocidad de En - Nesyri, aunque no renunciaba a calmar el partido cuando era necesario. El cuadro de Lopetegui le inyectó el miedo a los catalanes en el minuto 18, donde Rakitic a punto estuvo de cazar un balón en el área pequeña tras una gran jugada de Suso

En el minuto 25, tras siete minutos sin apenas acontecimientos, Jules Koundé se sumaba al ataque mediante una conducción como si de Maradona se tratara, quedándose mano a mano con Ter Stegen, y, tras un tiro cruzado, conseguía batir al portero alemán y poner el 1-0 en el marcador.
 

El partido cambió por momentos, el conjunto de Ronald Koeman era incapaz de hilar más de cuatro pases seguidos, y el cuadro hispalense se hizo dueño y señor de la posesión. Cinco minutos antes del descanso, En - Nesyri cabalgaba a campo abierto y a punto estuvo de poner en serios aprietos al portero de Monchengladbach si no llega a ser por su resbalón previo. La primera parte moría tras un gran disparo de Escudero, que rechazó Ter Stegen a córner.

Una segunda parte calcada

La segunda mitad comenzaba como acababa la primera, con un Sevilla intenso y dominador del balón, mientras que el Barça se encomendaba a Messi para llegar con peligro a la portería local. 

En el minuto 52, a punto estaba En - Nesyri de poner el segundo en el electrónico, pero, el delantero marroquí que se marchó de Mingueza por pura potencia, se entretuvo demasiado a la hora de definir. Pocos minutos después, Messi replicaba mediante un buen disparo que despejó Bono a córner tras una gran parada. El partido se abría. 
 

El cuadro catalán buscó imprimirle una marcha más al encuentro en la primera media hora de la segunda mitad, pero no consiguió herir a un Sevilla que estaba muy bien plantado en el terreno de juego. Lopetegui, en cambio, buscaba mantener al equipo atento y fresco para intentar prever cualquier atisbo de cansancio entre sus futbolistas, y llevó a cabo un triple cambio con dicho propósito.

El Barça se volcaba en busca del empate, pero el conjunto de Nervión no mostraba ni el más mínimo síntoma de debilidad. Además, el técnico de Asteasu seguía refrescando al equipo, y apostaba por cerrar las líneas interiores con la entrada de Gudelj por Joan Jordán, que protagonizó un gran partido. Koeman no movió el banquillo hasta el minuto 82, ya que el holandés tiene gran cantidad de bajas y no quería variar demasiado su esquema. Riqui Puig por Pedri fue su cambio, poco valiente

A cinco minutos del final, el Sevilla anotó el segundo gol por medio de Rakitic, gol el cual puede ser fundamental para el conjunto andaluz de cara al partido de vuelta. Óliver Torres, que había ingresado al campo tres minutos antes del gol, le puso un balón medido a Rakitic para que este fusilara a Ter Stegen bajo la tímida lluvia que caía desde el cielo sevillano.

En los minutos finales, los pupilos de Koeman lo intentaron con una magistral falta lanzada por Leo Messi, pero se encontró de nuevo con Bono. El partido finalizó con un confuso pitido de Mateu Lahoz, y los hombres de Lopetegui saben que han dado un paso de gigante de cara a la final de La Cartuja. 

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