El "mando único" del Dépor debuta con una ilusionante victora
Fuente: VAVEL

Las cosas habían llegado a tal punto que a los deportivistas solo nos preocupaba ganar, ganar como fuese pero ganar. Eran demasiadas las semanas, en este infierno que es la Segunda B, sin vencer, sin jugar bien, sin marcar un gol.... como para que la recién llegada mayoría accionarial soportase esa presión mediática y social que generan los malos resultados y no se cobrase su segunda víctima -la primera, según el Presidente Vidal, habría sido el despido de Fernando Vázquez- destituyendo a la práctica totalidad del Consejo.

Había caído en saco roto mi petición de otorgarles tan solo unos días de febrero de tranquilidad -el tiempo necesario para conocer la clasificación real, tras la disputa de los encuentros suspendidos en su día- y después tomar, si era necesario, las decisiones drásticas pertinentes. En fin, tener esa serenidad que se precisa en los situaciones más difíciles.

No fue así. Explotó la bomba anunciada días antes y solo el tiempo nos dirá si la decisión fue acertada. Yo creo que no, aunque el cambio se veía venir desde antes, pero lo que no puede negarse es que el “mando único” deportivista debutó con una victoria sobre el Guijuelo, que ha servido de bálsamo y ha generado la renovada ilusión de todos los que nos debemos a los colores de nuestro club, que pensamos que aún estamos a tiempo de alcanzar el único objetivo de la temporada: lograr uno de los puestos que nos den posibilidad de ascender a la Liga SmartBank, la categoría mínima en la que debe jugar el Deportivo.

Para ello es preciso ganar los cuatro partidos pendientes, o al menos tres y rezar, pero estoy convencido que es algo que no solo se le puede pedir, sino que se le debe exigir a una plantilla que está años luz de dar el nivel que por curriculum y coste les corresponde. Sobran ya las frases hechas y grandilocuentes de técnicos y jugadores, porque ya solo queda demostrarlo en el terreno de juego frente a equipos que están muy lejos del presupuesto y de la teórica valía de nuestros futbolistas.

Ahí radica mi esperanza de realizar un gran final de competición que haga posible el objetivo, porque nuestra clasificación no es debida a mala suerte, arbitrajes ... sino, de forma exclusiva, a nuestro bajo rendimiento, ya que considero netamente inferiores a nosotros a más de uno de los equipos que nos superan en la tabla.

Y eso lo vamos a afrontar con un nuevo Consejo por cooptación, presidido por Antonio Couceiro, designado de forma exclusiva por el accionista mayoritario, sin pasar por Asamblea General, pretendiendo ofrecer una engañosa bicefalia en el club, cuando es indudable el liderazgo absoluto del “mando único”.

Un “mando único” sin duda valiente, porque Juan Carlos Escotet, se presenta ante los deportivistas a pecho descubierto, tras abandonar por el camino dos escudos tan valiosos como el de Fernando Vàzquez, entrenador carismático del club, y el de Fernando Vidal, presidente elegido hace tan solo un año en Asamblea por miles de accionistas. Es intentar el más difícil todavía, intentando emular a la gran Pinito del Oro con su triple salto mortal desde el trapecio... y sin red.

El ritmo es vertiginoso. Casi sin darnos cuenta, estamos asistiendo al cambio más profundo en el Depórtivo en sus 114 años de historia. En ese tiempo hemos pasado de tomar los socios las decisiones trascendentales del club, a ser tomadas desde 1992 por 25.000 accionistas... para terminar ahora decidiendo solo el accionista mayoritario. Por eso es tan importante que decida bien.

Las manifestaciones públicas del señor Escotet dejan claro que asume todo el poder, apoyado en un consejo ejecutivo, que ejecutará sus órdenes, y sin, que se conozca hasta este momento, asesoramiento alguno de expertos en el sector, tan de moda en un “mando único” que se precie. Que acierte en la nominación se me antoja básico para el futuro del Deportivo.

En un artículo anterior le pedía a Abanca que nunca olvidase que “la propiedad sentimental” del club residía desde 1906 en la afición blanquiazul y recordaba a todos los accionistas que aceptásemos de buen grado que las decisiones de la SAD serían tomadas, como la legalidad le permite, por Juan Carlos Escotet.

Es posible que nos pasemos toda la vida discutiendo si merecía la pena haber apostado por la tranquilidad económica para el Deportivo que suponía el acuerdo de Constantino Fernadez con Abanca -que servía para tapar las prisas de la firma de un convenio imposible de cumplir con Hacienda- a cambio de perder la propiedad de 25.000 accionistas minoritarios que conformaban nuestro sin par “capitalismo popular”, que ya había sufrido un duro revés y había quedado muy deteriorado después de la interesada ampliación de capital de 2015.

Pero eso ya no tiene remedio. Me hubiese gustado comentar en persona éstas, y otras muchas cuestiones, con Juan Carlos Escotet -seguro que la charla sería muy enriquecedora para ambos- pero por extrañas razones, que uno no alcanza a comprender, eso no es posible, por lo que le deseo a él, y al Consejo, los mayores éxitos, porque sus éxitos serán los de todos los deportivistas, comenzando con una victoria en Ferrol que abra la puerta a la esperanza de finalizar la temporada celebrando el ascenso a LaLiga profesional, categoría que nunca debimos perder.

Augusto César Lendoiro
Ex-Presidente R.C.Deportivo.

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