El mago saca a pasear la varita
David Ilva en el partido entre la Real Sociedad y el AZ Alkmaar. Vía: Real Sociedad en Twitter.

La Real Sociedad cerró la herida aún sangrante que le provocó el Manchester United con una tirita vitoriana. Después de caer derrotados por 0-4 ante los diablos rojos, los pupilos de Imanol Alguacil se resarcieron endosándole el mismo resultado a un Alavés manso. Mucha culpa de lo ocurrido la tuvieron David Silva y Alexander Isak, pero este artículo se centrará en el primero, ya que el segundo aparecerá en todas las portadas tras el partido.

  • Los datos no engañan

Desde que se anunció el fichaje de David Silva, la afición realista ha soñado con partidos como este del ex jugador citizen. Después de perderse cinco partidos ligueros por una lesión en el muslo, Silva reapareció ante el Cádiz hace dos jornadas. Tras su vuelta, tres victorias en tres partidos de liga. Cabe destacar que de los diez partidos ligueros que se ha perdido el canario, la Real Sociedad solo ha cosechado 9 de los 30 puntos disponibles; es decir, sin David los donostiarras promedian menos de un punto por partido. Por otro lado, cuando el canario se encuentra en el terreno de juego, los txuriurdines obtienen de media 2,29 puntos por choque. ¿Casualidad o causalidad?

  • Asistente y organizador

El partido contra el Alavés fue la viva imagen de la influencia que tiene el mediocampista español en el juego de los guipuzcoanos. Silva fue claramente de menos a más, completando una primera mitad discreta, pero unos segundos 45 minutos de jugador top. Tres minutos de la segunda mitad necesitó el mago canario para filtrar un balón maravilloso al ariete sueco para que este batiera por segunda (pero no última) vez a Pacheco. En el tercer gol no fue el asistente, pero le puso un balón medido a Oyarzabal quien sí asistió a Isak para el 3-0. 

La segunda asistencia de Silva en el partido vino en el minuto 73. La Real salió con el balón jugado y Guevara cedió el cuero para el canario. David dejó correr el esférico, se zafó de la entrada de Aguirregabiria con una facilidad pasmosa y asistió al espacio para que Portu marcara el 4-0 definitivo. A falta de diez minutos para el final, el técnico txuriurdin decidió sacar del verde al mago para dar descanso a éste y ofrecer minutos a los menos habituales como Merquelanz.

  • Una visión de juego envidiable

David siempre se ha caracterizado por su buen trato de la pelota y por su visión de juego fuera de serie. En el partido frente al Alavés demostró una vez más que sus ojos pueden ver y apreciar pases que pocos globos oculares humanos más alcanzan a ver. El gol marcado por Portu da una idea de el buen asistente que es David Silva, pero si se analiza el segundo gol de Isak con lupa, especialmente la asistencia, entran las dudas de si Silva es de este planeta.

El canario ya repartió muchas asistencias en su etapa en Manchester; asistencias que parecían imposibles, pero que el mago se sacaba de la chistera. Ejemplo de ello es un gol de Edin Dzeko frente a los red devils en el que Silva le pone un balón que parece medido con escuadra y cartabón. El segundo gol de la Real Sociedad frente al Alavés nació de las botas del mediapunta de Arguineguín. Silva recibió en el pico del área, amagó con el cuerpo con abrir a Portu en el carril derecho (el pase que el 99% de jugadores hubiesen hecho), pero en el último instante recortó hacia dentro y filtró un caramelo que remachó Isak.

  • Permitido soñar

La anécdota graciosa del partido la protagonizaron precisamente Portu y Silva en la celebración de ese gol, ya que el canario le decía al murciano que le había visto, pero que prefirió optar por el balón filtrado al delantero sueco. Buena elección del pase, una vez más, de un Silva que debió de ver por el retrovisor a Isak.

La Real Sociedad disfruta del mago canario, pensando en una remontada mágica en Europa League. Suena complicado, pero la afición txuriurdin se agarra a su derecho de soñar y esperan que sus sueños se hagan realidad en Old Trafford, también conocido como "el teatro de los sueños". David Silva brinda magia y esperanza a partes iguales en San Sebastián.

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