Diego Villares: un regalo inesperado
Diego Villares calentando en Riazor // Carlos Pereira

En una temporada tan extraña como difícil para el Deportivo y sus aficionados, Diego Villares está encarnando una de las pocas noticias positivas del curso herculino. Su irrupción se produjo debido al mal hacer de la secretaría técnica en el mercado invernal, pero el de Vilalba se ha convertido en un pilar para los esquemas de Rubén de la Barrera.

Del debut a la titularidad

 

La misma semana que el club anunció su incorporación al primer equipo, Diego Villares disputó sus primeros minutos en O Vao, ante el Coruxo. Aquella derrota supuso un duro golpe para el equipo, pero si algo podía rescatarse de manera positiva, fueron los debuts de Diego Villares y Rayco. Ambos entraron en la segunda mitad y dejaron muy buenos detalles indicadores de su potencial. El centrocampista mostró muchas de sus principales virtudes. Soltura, agresividad, desparpajo, inteligencia y sentido táctico, todo eso en un 'chaval' que justo debutaba en la categoría de bronce. Dos semanas de trabajo conjunto le sirvieron al técnico del primer equipo para introducir a Villares en el once titular. Desde entonces, nadie ha conseguido moverlo de ahí.

Guijuelo, Racing de Ferrol y Pontevedra. Distintos rivales, distintos planteamientos y distintos esquemas. En todos ellos, el mediocampista villalbés ha sido de la partida y ha jugado la totalidad de los minutos, a excepción de los últimos diez ante los chacineros. Mientras Uche Agbo, Celso Borges y Álex Bergantiños se han repartido el protagonismo en la media, ninguno de ellos ha podido desbancar a Villares. En poco más de un mes, el ex del Racing Vilalbés se ha ganado a pulso la condición de indiscutible.

Desparpajo de promesa y carácter de veterano

Diego Villares es uno de esos jugadores, pocos por desgracia para el fútbol, que siendo un niño juega como si fuera un veterano curtido en mil batallas. A los clásicos rasgos que acompañan a los jóvenes con condición de promesa - atrevimiento, desparpajo, alegría y agresividad - en el caso del de Vilalba, debemos sumarle argumentos propios de un jugador de larga trayectoria. Solo lleva un mes y medio en el primer equipo del Dépor, pero ya lo vemos dirigir a sus compañeros sobre el verde. Con y sin balón. Es el primero en ir a la presión y arrastra a los suyos a acompañarle. En lo que refiere al aspecto más futbolístico, Villares también se ha mostrado como un jugador diferente al resto. No intenta adornarse, ni siquiera gustarse, él juega fácil por y para el bien común. En un equipo en el que reinan y abundan las imprecisiones, De la Barrera ha encontrado en Diego un jugador al que, además de no quemarle el balón en los pies, es difícil verlo fallar un pase. Y eso, que parece poco, en este Dépor es mucho.

En el Fabril lo vimos jugar de prácticamente todo. A las órdenes de Valerón, Villares ocupó todas las posiciones del mediocampo, ambas bandas del ataque y hasta llegó a ocupar, rindiendo a buen nivel, el lateral izquierdo. Porque sí, la polivalencia y la capacidad de adaptación son otras de sus virtudes.

Blindarlo, una obligación para el Dépor

En las últimas semanas, Abanca ha dejado claro mediante distintos altavoces qué futuro le depara al Deportivo. Un proyecto de cantera y con unas líneas claras a seguir. Lo primero en lo que ha insistido la propiedad es en la necesidad de exprimir y aprovechar el talento de la casa. En busca del cumplimiento de esa norma, esta semana se ha anunciado la renovación de Adrián Castro por dos temporada más una tercera opcional. Una decisión tan acertada como ilusionante para una afición cansada de ver como cualquier talento que fabrica Abegondo termina emigrando lejos. El siguiente deber del club es blindar a Diego Villares. Con un año restante en su contrato, ampliar ese vínculo y sus condiciones debe ser un must para la dirección del club. ​​​​​​

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