De vuelta a su formación de origen
Getafe, El Alcoraz // Fuente: Getafe CF

Al inicio de LaLiga, el técnico alicantino alineaba su formación típica, la 4-4-2, pero no daba ningún tipo de resultado, ya que no conseguían hacer daños a sus rivales. Con la llegada de los fichajes de invierno, Bordalás sustituyó esta formación por la 4-2-3-1 para introducir a Aleñá de media punta y ofrecer más ayuda a Mata, y parecía que le iba a funcionar, ya que en el encuentro donde se jugaba parte del descenso, ante el Elche en el Martínez Valero, la colocó por primera vez y consiguió vencer a los ilicitano por 1-3.

Y una jornada después volvería a ganar con el mismo esquema al Huesca, gracias al gol de Arambarri. Después de la goleada del Athletic, con esta formación, le vino las dudas al técnico alicantino, donde fue cambiando de esquema en cada partido, poniendo incluso la 3-4-3, pero al final siguió confiando con la 4-2-3-1.

Después de varias jornadas con la formación 4-2-3-1 donde no conseguía resultados positivos, volvió a confiar en la 4-4-2, que le sirvió muchísimo en el partido ante el Huesca, donde el conjunto azulón venció por 0-2 con un doblete de Ünal, donde se vio la versión europea del conjunto azulón del año pasado, con un Getafe muy competitivo y muy bien plantado en el terreno de juego, realizando una presión muy arriba complicando la salida de la pelota del rival y llegando con muchísima facilidad a la portería rival. 

Además, no realizaron ningún error defensivo que le ha costado al Getafe bastantes puntos durante toda la temporada. En la última jornada, ante el Villarreal, el míster azulón volvió a repetir el esquema que le sirvió para meter en apuros, durante todo el partido, al submarino amarillo con una presión muy alta y a la hora de defender muy cerrados con esos dobles laterales tan destacables en la alineación de Bordalás, pero el gol de Yeremy Pino hizo nulo el trabajo del cuadro madrileño.

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