Moisés Israel o la falta de comunicación
Moisés Israel. Imagen: Numancia.

Aprovechamos el período de reflexión del que habló ayer martes Moisés Israel para analizar lo que ha sido su mandato al frente de la entidad rojilla. Vino con promesas de Big Data, internacionalización del club y turismo asiático en tierras sorianas. Menos de tres años después, el Numancia del más que cuestionado presidente está dos escalones por debajo que cuando Francisco Rubio finalizó su gestión como máximo mandatario numantino, en la cuarta división del fútbol español, la nueva Segunda RFEF. O, si lo prefieren, la UCI, y con pronóstico reservado.

Un cúmulo de circunstancias, pandemia mundial incluida, han derivado en el hundimiento del que era uno de los barcos más seguros del fútbol español, del equipo que despertaba elogios en el panorama nacional. La “hiStORIA” que se nos prometió se está gestando, aunque no de la manera que los numantinos habríamos querido. Y el máximo responsable es él, Moisés Israel, un mandatario que destaca por la falta de comunicación con el aficionado, pese a presumir de todo lo contrario frente a los medios de comunicación.

Errar es humano, pero perseverar es diabólico

Se necesitarían varios artículos para analizar minuciosamente los motivos de la debacle numantina tras el cambio de directiva en otoño de 2018 pero uno de los más evidentes es la repetición de los mismos errores en la comunicación con el aficionado. Como reza el dicho latino, errar es humano, pero repetir sistemáticamente los fallos resulta diabólico. Resulta difícil de creer que, en plena época del auge comunicativo y las redes sociales, pueda haber un club tan opaco como el Numancia, incapaz de acoplar dos piezas que deben ir unidas en el mundo del fútbol: club y afición. Cuando el Numancia cambió de manos, se prometieron mejoras en aquellos aspectos que la anterior directiva no había desarrollado correctamente, uno de ellos la comunicación. A día de hoy, sigue siendo uno de los mayores debes de la entidad soriana.

Ya comenzó mal la cosa con el reparto de dividendos realizado por la nueva directiva nada más formalizarse la compraventa del club. Aunque fueran parte de dicho proceso financiero, la afición merecía una aclaración en lugar del habitual silencio institucional, que continuó con la famosa operación de adquisición de accionariado por parte de los dirigentes que apestaba a descapitalización del club.

Nueva temporada, mismo error

Está claro que el presidente del Numancia no ha querido aprender del error, que él mismo reconoció la pasada campaña, cuando no apareció en todo el tramo final de temporada, pese a la crítica situación deportiva del equipo, que concluyó en descenso de categoría. Mes y medio frenético, donde solo Luis Carrión y el exdirector deportivo César Palacios (en una ocasión a las puertas de la sede) mandaron mensajes de aliento a una afición soriana que veía impotente cómo su equipo se iba del fútbol profesional sin poder acudir ni siquiera al estadio.

En este nuevo descenso de categoría solo se le recuerda una aparición en el tramo final de temporada a Moisés Israel, en los micrófonos de la Cadena SER de Soria, en una entrevista telefónica antes de comenzar la segunda fase. Todo esto hace que el aficionado se vea cada vez más alejado de su club, del Numancia, y parece que el presidente no lo quiere entender.

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