Empate justo, pero insuficiente
Amaiur frente a Pauline / Foto: Real Sociedad

Un partido con máxima igualdad, dos rivales con un mismo objetivo, jugadoras de calidad en los dos conjuntos, y cuando esto sucede el resultado suele ser el empate, a no ser que un detalle lo decante para uno de los lados.

  • Mejor comienzo visitante

Empezó mucho mejor el Atlético, se le veía con ganas de hacer daño desde el principio, y no dejó a la Real hacerse con uno de sus puntos más fuertes, la posesión del balón. Lejos de ello, realizando una intensa presión no permitió salir de su campo a las locales, y llegaron a crear peligro con centros, especialmente por el lado derecho. Este lado era el de Iraia, lateral izquierdo realista, que poco después se vio que llevaba lesionada desde los primeros minutos del partido.

Así que las rojiblancas inquietaban a las realistas, pero debido a la falta de acierto de sus atacantes en el último pase perdonaban demasiado, algo que les privó de llevarse un resultado mejor de Zubieta. El partido cambió con la sustitución de Maddi Torre por la lesionada Iraia, ya que la donostiarra volvió a demostrar que puede tener carencias de toque de balón, o carencias de velocidad, pero con sus conocimientos de colocación se convierte en una gran defensa que secó a la hasta ese momento peligrosísima Njoya.

La Real mejoró en defensa y consiguió empezar a crear peligro por medio de contras que buscaba finalizar Amaiur Sarriegui, pero la ex del Athletic demostró que a pesar de estar en un grandísimo momento de forma le faltan detalles y gestos por aprender, detalles que le privan de conseguir marcar en muchas ocasiones. Con mucha igualdad y sin demasiadas ocasiones llegó el intermedio

  • Comienzo de la segunda parte similar a la primera mitad

A la vuelta de vestuarios la idea era la misma por parte de los dos técnicos, no arriesgar demasiado sabiendo que el partido se encontraba más en los errores de las rivales que en los aciertos propios, así que el encuentro siguió equilibrado durante los primeros minutos. Eso sí, las visitantes volvían a salir con más ganas y con una mayor voluntad de adelantarse en el marcador. Las locales en cambio decidieron cubrirse las espaldas y esperar a que sus delanteras aprovecharan los enormes espacios que dejaba el Atlético a la espalda de su defensa. El encuentro siguió transcurriendo con este mismo guion, dando la sensación de que los dos equipos se encontraban bastante cómodos jugando de la manera que lo estaban haciendo, hasta que llegó el penalti. Un penalti que la árbitro se inventó tras una disputa normal de Tounkara con Amaiur, pero que con justicia Nahikari erró, lanzándolo incomprensiblemente casi sin carrerilla. Otra gran oportunidad de adelantarse en el marcador que se fue al limbo, pero que no fue ni la primera ni la última.

Tras esa acción la Real aceleró, aprovechando el nerviosismo del Atlético pero tampoco llegó a crear demasiado peligro, ya que así como las defensoras realistas estuvieron muy entonadas, las del Atlético tampoco se quedaron atrás, con una Laia Alexandri espectacular. Un par de ocasiones perdonadas por el Atlético se sucedieron, y le siguieron un par de jugadas en las que Amaiur, de controlar mejor la línea del fuera de juego, se habría quedado delante de Pauline, guardameta rojiblanca. Pero el resultado continuaba gafas 0-0.

  • Correcalles final

Entonces llegó una de las ocasiones más claras del partido, cuando en una contra Amaiur se quedó mano a mano con la guardameta visitante, ahora sí en posición legal, pero tardó demasiado en definir y la francesa le achicó todo el espacio. Parecía que el gol iba a ser imposible que llegara, ya que a pesar de que estaba siendo un gran partido y con llegadas de varios tipos, las delanteras fallaban siempre a la hora de la verdad. Y así fue, el partido en los últimos minutos se convirtió en un correcalles, en el que cualquiera de los dos equipos podría haberse llevado el gato al agua, pero que al final, ninguno se lo llevó. 0-0 que refleja la igualdad del partido y del nivel de los dos equipos.

 

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