El derbi se queda en el Jesús Navas
Fuente: Sevilla FC Femenino (Twitter)

En una tarde nublada y gris, el fútbol la ha teñido de color. Concretamente, de dos colores antagónicos: rojo y verde. Y es que el Jesús Navas ha albergado el derbi femenino correspondiente a la trigésimo segunda jornada de la Primera Iberdrola, en la que el cuadro de Cristian Toro y el equipo de Juan Carlos Amorós se han visto las caras en este intenso duelo local.

Las rojillas han estado arropadas por sus familiares y por la cantera hispalense, que acudieron al estadio para alentar a su equipo. Su apoyo fue fundamental para que el anfitrión se hiciera con la victoria.

A las 18.00h, Ainara Andrea Acevedo indicaba el inicio de este ansiado y emocionante encuentro. Las verdiblancas fueron las encargadas de poner el cuero a rodar por el césped sevillista. Durante los primeros compases del partido, el conjunto de Heliópolis fue el responsable de darle vida al duelo y orientar el juego.  Ambos conjuntos buscaban mantener la posesión de manera ansiosa. Las sevillistas veían como su contario comenzaba a acomodarse en su área y fue Ángela Sosa la que dio el primer aviso: la jugadora armó la pierna desde fuera del área, pero el tiro se fue por arriba del travesaño.

Durante los primeros veinte minutos, el marcador se mantuvo intacto. Ambas entidades intentaban hacer daño a su rival, pero la igualdad en el terreno de juego lo impedía. Las verdiblancas eran las que más se aproximaban a la portería contraria, pero Noelia Ramos acababa con todas sus esperanzas.

En los partidos donde dos eternos rivales se enfrentan, las polémicas afloran con facilidad y este partido no iba a ser menos. La colegiada tuvo que detener el juego en numerosas ocasiones por faltas tanto del equipo local como del visitante, enseñando hasta tres tarjetas antes de finalizar la primera mitad.

Los minutos corrían en el marcador y ninguno de los dos equipos había despertado. Pocas ocasiones se vivieron en la primera mitad: las sevillistas apenas se acercaban a la zona bética y, en el lado contrario, Noelia Ramos se ceñía a su papel, poniéndole fin a toda jugada peligrosa que pudiera poner a las suyas en un compromiso.

En la recta final de la primera mitad, las de Cristian Toro iniciaron la presión. Claudia Pina fue la encargada de crear jugadas peligrosas que no acabaron en buen puerto. Las jugadoras buscaban portería, pero los ataques eran débiles e imprecisos.

Sin embargo, en el tiempo de añadido, las insistencias sevillistas dieron sus frutos y pusieron fin a la monotonía. Inma Gabarro se vistió con la capa de heroína, anotó el primero del encuentro y levantó al público de sus asientos. 

  • El derbi se resuelve en la segunda mitad

Los segundos cuarenta y cinco minutos arrancaron de la mano de un Sevilla que seguía con hambre de gol. No les bastó el primero a las futbolistas hispalenses, que salieron del túnel de vestuarios más que decididas a hacer el segundo. Inma buscó puerta con centro raso que se paseó por delante de la portería de Méline.

Al Betis le consumían los minutos y el Sevilla se nutría de ellos. La presión local comenzaba a ser asfixiante y las béticas maquinaban una respuesta forzada. Juan Carlos optó por un doble cambio: Nuria Ligero y Rosa Otermín salieron del terreno de juego y Laura Moreno y Aixa Salvador pisaron el verde del Jesús Navas.  

El fútbol iba acorde a la batuta que manejaban las nervionenses. Tanto es así, que Coleman puso tierra de por medio después de un mano a mano con la arquera francesa y sentenció el derbi sevillano. No obstante, las féminas verdiblancas no bajaron los brazos y Andrea Medina probó suerte desde la zona izquierda del área local. El tiro se marchó desviado. La misma fortuna tuvo Angela Sosa, que quería recortar distancias en el marcador, pero su disparo se topó con el palo de Noelia Ramos.

Como es habitual en este tipo de encuentros, los nervios están a flor de piel y la tensión aumenta conforme se aproxima el final. La colegiada se vio obligada a intervenir en una discusión entre Amorós y un integrante del cuerpo técnico del Sevilla. Ainara mostró dos tarjetas: una amarilla para el entrenador y una roja para el hispalense. Una vez resuelto el conflicto, reanudó el juego.

Finalmente, con este resultado, a las béticas se les pone cuesta arriba conseguir el objetivo de quedar matemáticamente salvadas. Las sevillistas por su parte, escalan en la tabla y se colocan octavas.

 

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