La clásica locura
Vinicius celebra su gol frente al Barcelona. Foto: @realmadrid

Victoria del Real Madrid en un Clásico que tuvo absolutamente de todo. Los blancos se adelantaron hasta en dos ocasiones antes del gol de la victoria, pero el Barcelona luchó y luchó para morir en la orilla.

El partido comenzó según lo previsto, con el Barça presionando muy arriba y tratando de evitar que el Real Madrid tuviese una salida de balón cómoda. En un principio saltó hasta con 5 jugadores, pero Xavi ajustó su presión enviando a cuatro jugadores presionando en zona de tres cuartos, consciente de que el Madrid estaba empezando a hacer daño al espacio. La primera ocasión del partido se la apuntó el conjunto blanco de la mano de Asensio. El mallorquín tuvo otra más pasado en los primeros veinte minutos, pero ambos disparos se marcharon desviados.

A los 25 minutos de partido, el Real Madrid abrió el marcador de la mano de Vinicius. Benzema recuperó el balón en campo rival tras un error de Busquets y filtró un gran pase al carioca, que la mandó al fondo de la red con un buen disparo al primer palo. Al Barcelona le costó hacer daño, pero encontró sus primeras oportunidades en torno a la media hora de partido con envíos aéreos a Luuk De Jong. De hecho, fue el propio holandés el encargado de devolver las tablas al marcador. El ex sevillista cortó el despeje de Militao y, con algo de fortuna, envió el balón al fondo de la red al filo de la primera mitad.

Luuk De Jong celebra el empate. Foto: @fcbarcelona
Luuk De Jong celebra el empate. Foto: @fcbarcelona

La segunda mitad comenzó algo más calmada. No obstante, terminó siendo igual de frenética o más que la primera. Karim Benzema volvió a adelantar a los blancos en el 72' rematando un balón suelto en el área, pero Ansu Fati volvió a equilibrar el marcador a siete minutos del final. El Madrid achicó aguas ante un Barça que se animó con el gol del canterano, pero finalmente los 90 minutos reglamentarios terminaron 2-2.

La prórroga comenzó con un guion muy parecido al del final del segundo tiempo, con el Barça muy cómodo con el balón en los pies y el Madrid intentando correr sin éxito. El fútbol caprichoso en muchas ocasiones, hizo que el Madrid volviese a adelantarse en el marcador cuando peor estaba jugando. Fede Valverde fue el encargado de mandar el balón al fondo de la red tras una contra iniciada por un robo de balón de Casemiro en el primer tiempo de la prórroga.

El protagonista principal de la segunda mitad de la prórroga fue, sin duda, el cansancio. El Barça empujó con más corazón que piernas en busca del empate, mientras el Madrid se dejaba el alma corriendo contraataques que terminaban en nada. Rodrygo tuvo en sus pies un mano a mano totalmente solo que pudo sentenciar al Barça a tres minutos del final, sin embargo, el disparo se marchó desviado y le dio una vida extra al conjunto azulgrana. Finalmente, los culés no pudieron igualar el choque, y el Real Madrid se llevó uno de los clásicos más emocionantes de los últimos años.

Fede Valverde celebra el tanto de la victoria. Foto: @relamadrid
Fede Valverde celebra el tanto de la victoria. Foto: @relamadrid

El Madrid espera ahora rival en la final. El Atlético de Madrid o el Athletic de Bilbao será su rival el domingo. Los blancos siguen a lo suyo, firmando una temporada que, de momento, tiene muy buena pinta.

  • Vinicius-Benzema, una dupla a otro nivel

Lo de Vinicius y Benzema empieza a ser un escándalo. El francés y el brasileño se han propuesto dominar el fútbol mundial con puño de hierro, y así está siendo. El primer gol lo metió Vinicius con una gran asistencia de Benzema, y el segundo lo hizo el francés. Son, de largo, la pareja más peligrosa de Europa en lo que va de temporada. Todo un dolor de cabeza para cualquier defensa contra la que se enfrentan.

Volvió a jugar y volvió a marcar. Ansu Fati, el niño maravilla que dejó a todos con la boca abierta por su juego tanto con el Barça como con la selección, regresó tras más de dos meses de lesión y envió el partido a la prórroga con un gol en el tramo final. El 10 de Messi no parece pesarle a un chaval que, si las lesiones le respetan, puede marcar una época en el Barça.

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